Jorge Lanata se casó en secreto
Mientras muchos famosos anuncian su boda con bombos y platillos y aman posar para la mayor cantidad de fotógrafos posible, otros prefieren la privacidad. Entonces, comienzan a armar estrategias para despistar a la prensa: nombrar distintos registros civiles, cambiar de día a último momento, etc. Tal vez por gran conocedor del funcionamiento de la prensa y paradójicamente, tratándose de un periodista, fue él, Jorge Lanata el que consiguió escapar del acoso mediático y vivir el día de la boda en total intimidad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl festejo según publicó la revista Hola, fue igualmente sobrio, sólo asistieron sus familiares y algunos amigos y colegas de ambos.
¿Quién es la flamante esposa?
Se llama Sara Stewart Brown. Treintañera y dedicada a las artes plásticas desde siempre, se admite "kidult" (término usado para definir a los adultos que tienden a consumir productos relacionados con la infancia). Es la mamá de Lola, la segunda hija de Jorge Lanata. En su perfil de Twitter se autodefine como una mujer "de profesión inestable", al tiempo que resume con humor todos sus trabajos: "ex moza, ex traductora, ex crítica de teatro, aspirante a artista plástica y productora… eso voy a ser siempre". Junto a dos amigos, Juan del Prado y Leila Montero formó un grupo al que llamaron Très bien (muy bien, en francés). Juntos, firman graffitis y murales en toda la ciudad y participan de concursos de arte callejero.
Su arte la lleva a viajar por el mundo, pero sobre todo a las mecas de la vanguardia: Paris y Nueva York. Ya se prepara para armar las valijas rumbo a la "gran manzana" donde estará hacia fin de año presentando algunos proyectos.
Hace quince años que comparte la vida con Lanata. Se involucró en su familia de mil maravillas y mantiene una buena relación con Bárbara Lanata, la hija que tuvo Jorge con su segunda esposa, Andrea Rodríguez. Juntos pasan tranquilos veranos en la chacra que el periodista tiene en José Ignacio a la que llamó "La Sarita" en broma. "A ella no le gusta que le digan así. Lo hice a propósito, porque todos ponen nombres así a sus casas", contó una vez Jorge, siempre irónico.
Al parecer, el casamiento era una formalidad por la que querían pasar. "Algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul", repasaba Sara antes de presentarse ante el juez de paz. "¿Qué vas a poner en 'estado civil' cuando completes un formulario?", le preguntó una amiga para enfatizar el momento de suma alegría. "Casada", contestó con letras mayúsculas en la red social Twitter.
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