Jorge Ojeda, 36 años con el arte para los más chiquitos
Reportaje de Ana Pérez Porcio
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLo vimos muy feliz cuando recibió el mayor galardón a que se hacen acreedores los distinguidos en el Festival de la Payasada. No sólo feliz sino emocionado y agradecido y decidimos intentar luego de toda la repercusión, puertas afuera del teatro, puertas afuera de la feria, intentar una entrevista más intimista que lo llevara incluso a los días de la infancia.
“Guardo recuerdos hermosos de mi infancia, tenía mi árbol, una higuera gigante, no se podía abrazar su tronco de grande que era y su copa cubría el ancho del patio. Arriba tenía una ´casita´ mirador y mi madre, me subía comida. Abajo era la carpa de un circo, con trapecio, hamaca y sogas y también en ocasiones un fuerte con puente levadizo, o refugio de guerra. Era la época de las películas de cow-boys e indios, pero uno de mis juegos preferidos era el circo, hacía teatro de títeres y cuando tomé la comunión arme una iglesia con altar en mi casa y por supuesto también un escenario. Caminar por arriba de los techos y “atacar” aviones que pasaban era un sueño con mis amigos del barrio. También fabricaba de todo, autos de madera, carritos con rulemanes y barquitos para llevar a la pileta de la plaza de Rivadavia y Monseñor de Andrea (cuando la tenía). Recorría con mis amigos los arroyos de Tandil, el Calvario, el Parque y las sierras, grandes excursiones en las tardes del barrio.
-Ya se estaba definiendo en usted esa capacidad creativa y artística que no ha dejado nunca.
-Claro, porque el juego infaltable era la música, comencé tocando el bombo, luego la guitarra y jugar cantando era mi actividad preferida nos juntábamos, y para mi familia y mis amigos no existía reunión sin música.
-¿Y cuándo comenzó con la escritura?
-Durante mi adolescencia, un día se me dio por escribir poemas de amor. Siempre me gustó la escritura, me destacaba en redacción en la escuela, pero para mí era natural y no le daba demasiado valor, todavía las guardo.
Luego en los setenta, después de años de guitarrear folclore, tango desde siempre (soy de familia gardeliana), Cortés, Serrat y en la Universidad me interesé mucho por la música cubana, uruguaya y latinoamericana en general.
-Claro, porque el juego infaltable era la música, comencé tocando el bombo, luego la guitarra y jugar cantando era mi actividad preferida nos juntábamos, y para mi familia y mis amigos no existía reunión sin música.
-¿Y cuándo comenzó con la escritura?
-Durante mi adolescencia, un día se me dio por escribir poemas de amor. Siempre me gustó la escritura, me destacaba en redacción en la escuela, pero para mí era natural y no le daba demasiado valor, todavía las guardo.
Luego en los setenta, después de años de guitarrear folclore, tango desde siempre (soy de familia gardeliana), Cortés, Serrat y en la Universidad me interesé mucho por la música cubana, uruguaya y latinoamericana en general.
Los altos de Norma
y Edith Montani
-¿Cómo siguió este camino artístico que se fue perfilando hacia los niños?
-Un día ante una invitación al “Club de Tandilín” que organizaba Edith Montani en los altos de Confitería Norma en 1975, me enganché con la música para chicos y empecé a escucharme yo mismo cantando canciones que me gustaban. Busqué una temática que me contuviera, a mi manera para compartirlas con los chicos jugándolas y cantándolas con ellos y resultó fantástico.
-¿Qué pasó después?
-Nunca pude parar de componer también otros temas como familiares, del setenta, de encanto, desencanto y algún que otro tango.
Aún recuerdo cantando a mi madre y mi hermana, público cautivo, todas las canciones que hacía, las nuevas que aprendía y contándoles mil historias.
Después repetí la historia en mi casa, grandes reuniones con músicos amigos. Hice canciones para Alicia mi mujer, a mis hijos que jugando en casa hicieron sus primeras armas con la música, a mi madre y a mis amigos.
El tema era seguir jugando. Y cantando, ese es el tema. También hoy con mis nietos Nuria (8), Omar (5) y Ema (3). Me puse muy contento y orgulloso cuando para el Día del Abuelo les llevé un barrilete que remontamos en la plaza, y al despedirnos toda la salita cantó mi “Canción del Chau”.
-¿Por qué jugar cantando?
El mundo del niño es el juego, esa capacidad que todos tenemos, nuestro niño que nos pide expresarnos y dar para todos y compartir. Y hacer algo que nos trascienda como seres humanos, no para nosotros sino para los demás. Me viene el maravilloso recuerdo de Eloy Villaverde, que era cura en Santa Ana en los sesenta y fue lo primero que aprendíamos con él. Sin mentiras… dando es como recibimos.
Yo lo dije en mi primera canción “Un amigo es todo en la vida/ para el no existen mentiras/ Compañero de todos mis juegos/ vos quereme, que yo a vos te quiero”.
Y en otra parte digo: “y los días que haga frío/ nos pondremos a cantar”.
y Edith Montani
-¿Cómo siguió este camino artístico que se fue perfilando hacia los niños?
-Un día ante una invitación al “Club de Tandilín” que organizaba Edith Montani en los altos de Confitería Norma en 1975, me enganché con la música para chicos y empecé a escucharme yo mismo cantando canciones que me gustaban. Busqué una temática que me contuviera, a mi manera para compartirlas con los chicos jugándolas y cantándolas con ellos y resultó fantástico.
-¿Qué pasó después?
-Nunca pude parar de componer también otros temas como familiares, del setenta, de encanto, desencanto y algún que otro tango.
Aún recuerdo cantando a mi madre y mi hermana, público cautivo, todas las canciones que hacía, las nuevas que aprendía y contándoles mil historias.
Después repetí la historia en mi casa, grandes reuniones con músicos amigos. Hice canciones para Alicia mi mujer, a mis hijos que jugando en casa hicieron sus primeras armas con la música, a mi madre y a mis amigos.
El tema era seguir jugando. Y cantando, ese es el tema. También hoy con mis nietos Nuria (8), Omar (5) y Ema (3). Me puse muy contento y orgulloso cuando para el Día del Abuelo les llevé un barrilete que remontamos en la plaza, y al despedirnos toda la salita cantó mi “Canción del Chau”.
-¿Por qué jugar cantando?
El mundo del niño es el juego, esa capacidad que todos tenemos, nuestro niño que nos pide expresarnos y dar para todos y compartir. Y hacer algo que nos trascienda como seres humanos, no para nosotros sino para los demás. Me viene el maravilloso recuerdo de Eloy Villaverde, que era cura en Santa Ana en los sesenta y fue lo primero que aprendíamos con él. Sin mentiras… dando es como recibimos.
Yo lo dije en mi primera canción “Un amigo es todo en la vida/ para el no existen mentiras/ Compañero de todos mis juegos/ vos quereme, que yo a vos te quiero”.
Y en otra parte digo: “y los días que haga frío/ nos pondremos a cantar”.
Abrir el cofre y que
salgan los duendes
-¿Cómo se sintió cuando presentó el libro y el CD en la última Feria del Libro?
-Muy feliz, porque había llegado el momento de difundirlo y mostrar todo esto que fue jugado, cantado y luego guardado en un cofre escondido. La idea es que estas canciones volvieran a volar y muchos las usen para jugar y cantar, es mi deseo y el de todos los que escribimos algo.
-Este año tuvo varios reconocimientos desde lo artístico, uno de ellos fue el buen recibimiento del libro, la otra el premio Nariz de Oro del V Festival de la Payasada.
-¡Fue una sorpresa total! Hermosa, me gustó sentir que actores, músicos, gente de teatro hayan revisado, averiguado y ver en su miradas el respeto y el afecto que me brindaron. Me hicieron sentir orgulloso de un trabajo de treinta y seis años, tiempo, ni en el que yo mismo había reparado. Lo compartí con todos ellos y estamos pensando algo, inventando algo por supuesto para poder seguir divirtiéndonos.
Ellos trabajan con gran nivel de preparación, el trabajo para niños dejó de ser una improvisación ligera y tomó el carácter de respeto que los niños se merecen.
-¿Considera que hay suficiente oferta cultural para los chicos?
-Creo que no. Todo va de la mano de lo económico, a pesar de que se está haciendo bastante como por ejemplo, Paka Paka; siempre está relegado en los medios el tema infantil.
-¿Un deseo?
-Que tanto a través de las autoridades culturales como de los medios televisivos, radiales y gráficos le hagan lugar a las propuestas de los que trabajamos con la música y el teatro para niños de manera independiente. No conozco a nadie –independientemente de la edad-que no le gustaría ver las plazas y teatros con clowns, actores y músicos vistiendo las tardes domingueras.
-¿Cómo cerraría la nota?
-Con otra canción: “Estoy contento, es un día nuevo / veré las flores, también el cielo / Llaman los pajaritos, salgo corriendo / todo lo que hay es para mí y me siento feliz.
“Juguemos cantando”
Es el nombre del kit de libro y cd que Jorge presentó en la Feria del Libro con poemas y canciones infantiles, algunas de ellas con sus partituras y tonos musicales para cantar en el Nivel Inicial y compartir en familia. El libro va acompañado por un cd con canciones y relatos, con la novedad de contar con invitados especiales. Entre ellos, Cecilia Corán, Julio Lester, José María Guimet, René Lavand y Jorge Bruno realizan junto a Jorge un Homenaje al Circo. Los músicos que participan en este trabajo son Miguel Ferraggine en piano y teclados, Pablo Ojeda en batería, percusión y teclados, Nicolás Abitante en guitarras, Nicolás Schrott en bajo y Agustín Ojeda en banjo.
También participan Nelson Castro en trombón, Sebastián Calvano en trompeta y el Coral de Niños del Colegio de la Sierra de Tandil dirigido por Juan Pablo De Nardo. Cantan con Jorge como invitados, Alicia Otero, Nuria y Omar Ojeda.
Este disco reúne un importante grupo de músicos y artistas que le dan al trabajo un gran valor artístico y cultural. Fue grabado y mezclado en Cuarto Music por Pablo Ojeda, quien estuvo a cargo de la producción artística y fue masterizado por Pablo Bas.
Recientemente recibió el premio “Nariz de Oro” por su trayectoria en el “V Festival Nacional de la Payasada”.
Frases sueltas
El Libro y cd “Juguemos Cantando” fue declarado de Interés Municipal, ya que sus poemas y canciones tienen una reconocida trayectoria en la ciudad. El Consejo Escolar le otorgó una mención por su Valor Educativo para Nivel Inicial. Jorge realizó una donación del material a las escuelas especiales de Tandil y a la Fundación del Hospital de Niños de Tandil.
“El grupo Tri-Tri trabaja con gran nivel de preparación y calidad, desde un primer momento”.
“La improvisación ligera no va más para los chicos tomando el carácter de respeto que se merecen”.
Perfil de artista
Cabe destacar que Jorge comenzó su trabajo artístico a fines del 70 continuando en las dos décadas siguientes. Tandil, Mar del Plata y varias ciudades de la provincia de Buenos Aires -así como en distintos festivales infantiles- fueron escenario de las actuaciones que realizó con Alicia Otero, de sólida formación en danza y expresión corporal
Durante 20 años se presentó en radios AM y FM con diferentes propuestas de programas y microprogramas de difusión de música para niños, por los que ha recibido importantes reconocimientos. El 22 de noviembre del 2010 el Comité Ejecutivo organizador de la Sexta Feria del Libro Mar del Plata Puerto de Lectura 2010, convocó al autor y compositor a presentar el trabajo para sumarse a los festejos del Día Internacional de la Música.
Fue Nariz de Oro 2011 en el último Festival de la Payasada.
Recientemente presentó su libro y cd, en la Feria del libro, “Juguemos cantando”.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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