Jorge Rossano inauguró en el Mumbat
El reconocido artista plástico Jorge Rossano expone en tres salas del museo una serie de pinturas y relieves, que sorprenden por su simetría, estructura y color.
Nació en Capital Federal en 1946 y expuso su obra desde 1971 y realizó diversas muestras entre individuales y colectivas en el país y en el exterior.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email-Hay tres salas con sus obras. Dos de ellas tienen relieves. ¿Qué me puede decir sobre ellas?
-El relieve se desprende de la pintura. En algún momento necesité explayarme de esa forma, salir un poco de la superficie. Los materiales son distintos. Lo importante era provocar con cualquier material que pudiese ser inútil o de descarte y generar un hecho plástico. En la forma de la estructura y de la resolución está muy emparentado con mi pintura. La diferencia es que hay un barrido de color final que lo hace más uniforme, pero debajo hay un proceso de mucho color. Parece mentira, pero está abajo. Si te acercás a la obra, podés ver algún pasaje con colores que no han sido totalmente cubiertos.
-Son obras fuertes desde la imagen.
-A mí me interesa trabajar mucho la estructura en mi pintura. Yo vengo de una pintura muy figurativa que fui variando y cambiando y llegando a esta estructura, porque no desdeño ninguna manifestación artística. Puede gustarme o no algo que hago. El dibujo es fundamental para las artes plásticas. Acá no se inventa nada. Hay que hacer un estudio serio. Partiendo de la base de que hay que saber dibujar yo fui cambiando. La figuración no la abandoné porque siempre estoy dibujando, pero me interesa más trabajar sobre algo más visceral, menos representativa o comúnmente vista. Yo pretendo provocar un hecho plástico a través de la emoción. Sobre ella voy trabajando y corrigiendo.
Algunas especificaciones
-Es una obra sumamente simétrica…
-Sí, respeto mucho la simetría y busco el equilibrio. A veces hay algún tipo de diagonal con la que trabajo.
-¿Cada obra está involucrada en una historia?
-No sé si quiero contar algo, yo quiero hacer algo, un desarrollo. Eso es importante para mí. Lo que busco es tratar de crecer. Parto de un esquema, estructura y comienzo a trabajarlo desde las guías lógicas y luego desde lo visceral y de la emoción. Luego llega la razón. Este tipo de pintura mía busca el equilibrio, que quizá uno no lo tiene en la vida cotidiana y busca ponerlo en la pintura. Mi posibilidad dentro de las artes plásticas es la búsqueda del equilibrio. No me quiero escapar de eso, de esa paz que quizá no tenga en mi vida diaria.
-¿Cómo es un día de trabajo para usted?
-Yo no trabajo con luz natural porque no utilizo colores puros. Armo mucha paleta y la obra se ve con luz artificial y antes que salga de mi taller la quiero ver así. Me da mejor resultado.
Yo trabajo cotidianamente. Me levanto a la mañana, salgo a caminar un poco, vuelvo y trabajo. Doy clases y vuelvo a trabajar. Cuando estoy pintando todo el día salgo a caminar y tomar un poco de aire, porque uno no sabe si es de día, de tarde o de noche. Es una instancia para no embotarme, no encerrarme en una idea que puede llevarme a cualquier lado. Salgo a pensar y me hace bien para tomar distancia.
Experiencias personales
-Tuvo la oportunidad de mostrar su obra afuera del país ¿Qué puede contarnos de ello?
-Me manejé bastante con mi obra, aunque no tanto como hubiese debido. Normalmente soy una persona que hace una muestra cada dos años. Si no tengo nada que mostrar, una pequeña modificación, me cuesta mucho. Salvo que te inviten de algún lado. Para mí la cosa no es cuantitativa, sino cualitativa. Esto no es un programa de televisión que tenés que salir todos los días para que te conozcan. A mí me interesa que se conozca mi obra de la manera más lícita posible, sin entrar en artilugios, que las cosas salgan como tienen que salir porque están hechas con mucha seriedad. El juzgamiento de la obra queda para los demás. Todos los que hacemos cosas nos enamoramos de lo que hacemos y después que pasa un tiempo lo vemos, y quisiéramos tomarlo y cambiarlo porque parece un pecado. Creo que la obra no se termina nunca.
-¿Cuál es tu tarea actual?
-Estoy trabajando en pintura y sigo en mi línea de trabajo. Cuando hay alguna modificación, ella tiene un desarrollo o estudio. Siempre queda en la mochila de caudal. Me pasa también que a mis cuadros los repinto. Hay cuadros de los 80 o de los 90 que los termino ahora. Empiezo a corregir y corregir, cambio la estructura y se transforma. Si hay que tapar, hay que hacerlo sin pena para modificar, porque uno se siente bien. Lo mejor es ir corrigiendo los errores que uno encuentra. Eso me levanta el espíritu, porque no busco obtener cantidad de obras, sino que quiero mejorar la calidad.
-¿Cómo ha sido su estadía en Tandil?
-Debo agradecer a Indiana y a todo su equipo porque me han tratado maravillosamente bien, algo que no es frecuente. Fui considerado con mucho respeto, mucha deferencia. Realmente es un gusto ir al museo y encontrarme con una directora que trate realmente bien. Me siento con una comodidad enorme. No tengo más que agradecer.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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