JOSE FELIPE PIAGENTINI (h) Con el carácter de Firpo
No son muchos los que conocen la historia de Luis Angel Firpo. Más allá de que un 14 de setiembre de 1923, sacaba del ring al campeón del mundo de los pesados, Jack Dempsey y lo tiraba sobre la máquina de escribir del periodista Jack Lawrence, ese acontecimiento fue fruto de la fe ciega que en sí mismo se tenía el argentino y una terquedad y tozudez casi inimaginables. Peleó porque había asumido el compromiso, el día anterior, el Dr. Walk de la Comisión Atlética de Nueva Cork le había detectado una fractura en el brazo izquierdo. Ante un tembloroso Tex Richard dijo: ?Yo mañana peleo?. Y peleó, como peleó cada tranco de su existencia desde que de chico quedó huérfano de madre. De cadete de farmacia llegó a ser el protagonista de la ?Pelea del Siglo?
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailUn día antes, el 13, José Felipe Piagentini había cumplido su mayoría de edad, veintiún años. Para esa época Tandil había presenciado un solo combate de boxeo, el que había organizado el Club Independiente el año anterior entre Julio Berreta y Enrique Sobral. Pero a la sombra de la figura de Firpo, empezaron a aparecer los boxeadores como hongos después de la lluvia.
Desde el campo ?La Merced?, fascinado por las noticias del juninense aparece Miguel Zumpano, de recia figura que, como se acostumbraba en aquellas épocas, no tarda en lanzar un desafío por los diarios. Le responde un vasquito de Rauch, Pedro Escostegui y se realiza el primer combate por el título tandilense. Gana el de Rauch, pero ese mismo año el romántico Zumpano ??me gustan tres cosas, las ninfas, la música y las flores?- se toma revancha y se convierte en el campeón tandilense de todos los pesos.
Su atlética figura y su formidable trompada le han dado un aire importante dentro del deporte de esta ciudad. Su figura no pasa inadvertida ?al punto que fue modelo para una medalla recordatoria de los soldados que derrocaron a Getulio Vargas en Brasil- y envalentonado, lanza a principios de 1924, en el mes de enero un nuevo desafío a quién desee pelearlo.
Y? HABIA QUIEN DESEABA PELEARLO
El encargado de una panadería, propiedad de su padre, que se había aficionado al boxeo al leer también la campaña de Firpo, sin haberse calzado jamás un guante, se lo acepta. José Felipe Piagentini (hijo) ?detalle que aclara en la firma del contrato aunque su padre se llamaba Juan Martín- le da un plazo de 30 días para medirse.
Zumpano desaparece sin contestar el reto poniendo como supuesta excusa, que viaja a Buenos Aires para ver a Firpo entrenarse y si es posible sacarse una foto para enviarla a Tandil, bajo el título ?Dos Campeones? y, además quiere ver entrenarse a Farmer Lodge para conocer ?sus tiros?, en caso de que pueda viajar a Estados Unidos y tenga que enfrentarlo.
PROLEGOMENOS DEL RETO
El muchacho estaba en la panadería de Chacabuco 855 leyendo el diario cuando ve el desafío del campeón. Tal vez, esa sangre italiana que hierve a mucho menor temperatura que la de los demás líquidos, empezó a bullir en su cerebro y acelerarle el corazón.
Llamó a un desprevenido empleado y le dijo: ?Usted, que tiene mejor letra que yo, acepte este desafío?.
José de la Torre (Pepe), que era el de la buena letra arqueó las cejas al leer el diario y con una voz semiaterrorizada contestó: ?¿Está loco? Ese tipo es un toro?
Con la misma terquedad con.que Firpo decía ?sí? o ?no? y allí nadie lo movía, José Felipe remató la conversación: ?A ese compadrito alguien tiene que bajarle el copete. Yo lo voy a pelear y? ¡le voy a ganar! (La misma fe de Firpo. En su primera pelea en EE.UU. con Sailor Maxted, un temible noqueador, puso todo el dinero de su bolsa para hacer filmar la pelea y luego venderla en Bs. As. Ganó por k.o.)
A Don Juan Martín ni gracia que le hizo enterarse de que su hijo se iba a trenzar con el que ya había ganado fama de tener una pegada tremenda. Pero José Felipe sabía que sus brazos no eran de goma y que las bolsas de harina de setenta kilos jugaban entre ellos como si pesaran poco más de un kilo.
La ida de Zumpano lo indignó aún más todavía y consideró que la actitud de su desafiado era una ?falta de caballerosidad?.
Tocado en su más profunda fibra ?Zumpano era una persona muy sensible y estudiosa- el campeón acepta el desafío el primero de febrero y celebran el primer contrato boxístico que se conoce en nuestra ciudad, el siete de febrero de 1924 diligenciado por Pepe de la Torre.
EL CONTRATO
Se fija la duración del combate a diez rounds de 2 minutos de duración con uno de descanso entre rounds. La fecha del combate se estipula para el 23 de febrero en el local del Teatro de la Sociedad Italiana, a la americana (se podrá golpear en la nuca y los riñones) con guantes de 6 onzas. Los pesos máximos con que deberán subir al ring son 82 kg. para Zumpano y 80 para Piagentini. El espacio donde debería figurar el nombre del referí, se deja en blanco. La bolsa de Piagentini, que pagará Zumpano, será del 30% de la recaudación bruta, pudiendo poner un control en la boletería y otro en la entrada. Zumpano, que obviamente es el organizador se llevará el 60% de lo obtenido en boleterías y correrá por su cuenta con todos los gastos que ocasione el montar el espectáculo.
LA PELEA
Tal como se había convenido, en la fecha fijada se lleva a cabo el combate en el Teatro Unione Italiana (luego Cine Súper), por el título tandilense. José Felipe Piagentini (h) subió con 75 kg. acompañado de sus segundos Pedro Villán y José de la Torre ?el que le redactó la aceptación del desafío-. Por su parte el campeón, Miguel Zumpano orilla lo estipulado en el contrato con 82 kg. Son sus segundos, Oreste Montalto, reciente ganador del título tandilense de los plumas y un forastero desconocido. Un detalle llamativo es la presencia de seis jurados; Michelini, Alduncin, Algañaraz, Leoni, Galvánico y Caprarola. El árbitro es el Sr. Scola. Esto es lo que está documentado en los diarios de la época. La tradición oral dice que Piagentini mostró todo lo que le había enseñado y había aprendido de Pepe de la Torre ?en horas robadas al descanso-seguramente entre las bolsas de harina o cerca del horno de la panadería.
En una pelea donde no faltó la sangre, Piagentini ganó todos los rounds. El público, que estaba repartido, inclinaba su favoritismo hacia quién parecía el más débil y que hasta el menos avisado sabía que estaba intentando un imposible. La pelea se había pactado a ?la americana? y el retador debió soportar un fiero castigo a la nuca, arma imponderable del campeón.
Retomando la crónica documental dice ?Nueva Era?: ?La pelea se definió por puntos y Piagentini fue declarado nuevo campeón tandilense?.
Datos recogidos de una nota en ?El Eco de Tandil? de Roque Castelnuovo afirma que: ?Ganó Piagentini $ 232, el equivalente al 30% de las entradas, tal como se había convenido. En esa época ?saque usted cuentas, amigo lector- el kilo de pan valía 30 centavos, la galleta 15 y el kilo de carne 20 centavos?
Los simpatizantes del ganador, eufóricos, lo llevaron en andas por 9 de Julio, Pinto, Rodríguez, San Martín y Chacabuco, hasta su casa.
La ?hazaña? de Piagentini, no fue solamente ganarle al ?compadrito?, sino que lo hizo peleándolo exclusivamente con la zurda, desde el segundo round, pues se había fracturado el dedo pulgar de la mano derecha. (Si algo faltaba para alguna coincidencia con Firpo).
LAS QUEJAS DE ZUMPANO
Indignado por la pérdida de su título Miguel Zumpano envía una carta al diario Nueva Era el primero de marzo que no es publicada, según lo explican en el propio vespertino: ?porque está fuera de tono y su redacción es impublicable, para satisfacerlo extraemos algunas de sus partes?.
Lo publicable: ?El jurado no sabía nada de box y estaba en ?maridage? con Piagentini. El veredicto del jurado se debe a la presión del público ?ignaro? (sic) en la materia. La nota termina con las condiciones que impone Zumpano en un desafío revancha. Diez round de 2×1 a la americana y dona la bolsa a una institución benéfica. El jurado deberá estar constituido por dos presidentes de instituciones y el cronista de ?Nueva Era?, quien agrega: ?por nuestra parte muchas gracias, pero no tomamos boletos para ese tren?
EL TORO DE LAS PANADERIAS
Como era costumbre, por aquellos tiempos abundaban los ?Toros? en el boxeo tandilense: ?El Toro de las Sierras? era Zumpano; ?El Toro Bailarín?, Montalto y ahora el nuevo campeón ha sido bautizado como el ?Toro de las Panaderías?.
EL CAMPEON
Nunca más se calzó los guantes ?aunque habría hecho una pelea más en una zona cercana a Tandil. Siguió ligado a este deporte como segundo, jurado, anunciador y árbitro, cumpliendo esta última tarea con notable eficacia dirigiendo las principales peleas del Garden Park, primero de los hermanos Almada y, luego de Francisco Furci por la década del ?30, destacándose la del campeón olímpico Carmelo Robledo con Aurelio Díaz. José Piagentini, el que juntó la fe, el coraje, la tozudez y la entrega, este 13 de setiembre hubiera cumplido, víspera de día del boxeador, 106 años. Falleció el 7 de febrero de 1991.
No sería una mala idea, recordar a estos pioneros del boxeo tandilense con algún trofeo en las peleas de fondo que se realicen en nuestra ciudad. Sería un justo homenaje a los que maravillados por la nobleza de este deporte, sentaron las bases de esta actividad que años más tarde proyectaría a Tandil, como una de las plazas más importantes del boxeo en nuestro país y empezó a ser conocida nuestra ciudad en Latinoamérica a través de sus representantes.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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