Joven gravemente herido tras recibir un disparo en su rostro tras una pelea
Precisamente a medianoche, los facultativos del centro asistencial evaluaban la gravedad de la lesión y a priori se resolvía el traslado de la víctima hacia otra dependencia sanitaria fuera de Tandil, dado que en el Hospital Santamarina como en el resto de los centros privados las camas de Terapia Intensiva estaban todas ocupadas.
Paralelamente, la policía, bajo las ordenes del titular de la Seccional Tercera, subcomisario Juan Torres, y la supervisión del fiscal Damián Borean, resolvían la situación procesal de un hombre en principio demorado, sospechado de haber sido quien ejecutó el disparo que lesionó gravemente al joven.
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El hecho
El violento suceso se registró alrededor de las 21.30, en las oscuras calles de tierra de la zona del barrio El Tropezón en dirección a Arco Iris. Más precisamente en la calle Santiago del Estero casi Laprida, cuando dos hombres que se conocían entre sí y, aparentemente en un ajuste de cuentas por razones pasionales (léase la disputa de una mujer), iniciaron una acalorada discusión que derivó que uno de ellos empuñara una escopeta y le descerrajó un tiro contra la humanidad de su “contrincante”.
El impacto del proyectil dio contra el rostro del joven, quien más allá de la lesión atinó a reaccionar huyendo del lugar rumbo a su domicilio. Una vez allí, los propios familiares darían cuenta de la agresión pidiendo el socorro del servicio de ambulancias del Hospital que, de inmediato, acudió a la propiedad y trasladó a la víctima con delicado cuadro de salud.
Alertada también la policía del sangriento episodio, se dio intervención al fiscal Borean y todos se dirigieron al escenario de los acontecimientos. Entre matorrales, escasas y precarias propiedades y la oscuridad de la noche, buscarían elementos de prueba que ayuden a entender lo sucedido entre los dos sujetos, entre víctima y victimario. Por lo pronto, lo que quedaba de aquella escena violenta era el charco de sangre de la herida sufrida por la víctima en la calle.
Según trascendió, la pesquisa contaría con un elemento nada despreciable, el de algunos testigos circunstanciales y uno esencial, la mujer de la discordia, quien habría aportado información sobre el paradero del presunto agresor.
Fue así que una comisión policial se trasladó hasta la finca del sospechoso y tras algunas diligencias se lo halló, para dejarlo a disposición de la Justicia en carácter de demorado, según las pocas precisiones que anoche dejaban trascender los uniformados.
El impacto del proyectil dio contra el rostro del joven, quien más allá de la lesión atinó a reaccionar huyendo del lugar rumbo a su domicilio. Una vez allí, los propios familiares darían cuenta de la agresión pidiendo el socorro del servicio de ambulancias del Hospital que, de inmediato, acudió a la propiedad y trasladó a la víctima con delicado cuadro de salud.
Alertada también la policía del sangriento episodio, se dio intervención al fiscal Borean y todos se dirigieron al escenario de los acontecimientos. Entre matorrales, escasas y precarias propiedades y la oscuridad de la noche, buscarían elementos de prueba que ayuden a entender lo sucedido entre los dos sujetos, entre víctima y victimario. Por lo pronto, lo que quedaba de aquella escena violenta era el charco de sangre de la herida sufrida por la víctima en la calle.
Según trascendió, la pesquisa contaría con un elemento nada despreciable, el de algunos testigos circunstanciales y uno esencial, la mujer de la discordia, quien habría aportado información sobre el paradero del presunto agresor.
Fue así que una comisión policial se trasladó hasta la finca del sospechoso y tras algunas diligencias se lo halló, para dejarlo a disposición de la Justicia en carácter de demorado, según las pocas precisiones que anoche dejaban trascender los uniformados.
Identidades
Pasada la medianoche, los investigadores continuaban con diligencias para cerrar la hipótesis principal del hecho y las responsabilidades penales, mientras que se dejaba conocer la identidad de la víctima, Guillermo Alberto Rodríguez, de 19 años de edad.
El demorado, en tanto, fue identificado como Raúl Horacio Baigorria, de 18 años, quien quedó a disposición de la Justicia.
El demorado, en tanto, fue identificado como Raúl Horacio Baigorria, de 18 años, quien quedó a disposición de la Justicia.
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