Jóvenes de antes y de ahora en temas políticos
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu email Se ha venido comentando, con alguna sorpresa, acerca de la presencia espontánea de muchos jóvenes en reciente acontecimiento luctuoso. Me parece bien que se movilicen manifestando su sentimiento y apoyo a gobernantes.
Los comprendo, por haberme sucedido algo parecido, pero en circunstancias muy felices, precisamente a fines de 1945, después del 17 de octubre, justo al terminar mi escuela primaria y cuando Perón llegó a Tandil en su gira proselitista, a cuyo acto no pude concurrir por ser mi primer día de trabajo como cadete en un bazar.
A partir de ese momento (tenía 14 años) empecé a sentir una profunda atracción por su figura, siguiendo paso a paso la campaña y el escrutinio de las elecciones que lo llevaron a su primera presidencia el 24 de febrero de 1946.
Quiero expresar mi gratitud por los beneficios acordados en su gobierno y que fuimos recibiendo a lo largo de nuestras vidas, a saber: jornada laboral de 8 horas, buenos salarios, jubilación, vacaciones pagas, crédito hipotecarios accesibles para la construcción de la vivienda y atención especial en la salud de toda la familia.
Sin embargo, con tantos beneficios y obras realizadas y con casi un 60% de adhesión popular, nunca encontré explicación del motivo de buscarse la unificación del pensamiento durante su mandato, causando tanta división en las familias, amistades, compañeros de trabajo, culpa de un fanatismo contagioso que no permitía ver la sufriente realidad.
Fui testigo de todo ello, por haber participado en actividades gremiales (Unión Ferroviaria), colaborando, además, con el partido al que me afilié por mi propia voluntad, hasta la presidencia del doctor Menem, en cuyo momento decidí renunciar, en total disconformidad con la conducta observada por dirigentes que se sucedieron después de la muerte de Perón, principalmente por no haber llevado adelante aquella propuesta de unidad nacional que trajo a su regreso del exilio, lo que hubiera evitado muchas desgracias y hoy sería otro el país.
Finalmente, a los jóvenes en general digo: la política es apasionante, requiere firmes convicciones en las ideas, expresando los pensamientos con entera libertad, sin compromisos que impidan gozar de lo más maravilloso que le pueda ocurrir a un ciudadano, el ser dueño de sus decisiones.
Ismael Alfredo Fuentes
L. E. 3.355.846
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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