Juan Cestac, una promesa tandilense que se destaca en canto, baile y actuación
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2016/04/juani-1.jpg)
Juan Ignacio Cestac es tandilense, tiene 13 años y se destaca en canto, baile y actuación. El verano pasado hizo temporada en Mar del Plata con dos obras teatrales, una infantil y otra de adultos. Durante Semana Santa volvió a La Feliz pero esta vez con triple función y con el sueño de poder dedicarse a lo que tanto ama: “Subirme al escenario y mostrarle a la gente lo que hago”.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailJuani Cestac, como le dice su familia, se acercó al este Diario junto a su mamá María Belén Fernández, para hablar sobre su experiencia y los sueños que le quedan por cumplir.
-¿Cómo empezaste?
Juan Ignacio Cestac: -A los 5 años hice un casting en El Eco para el programa Chiquidiario en 2008. Tenía preparada una canción de “Il Divo” que se llama “Regresa a mí” pero cuando me subí arriba del escenario se me dio por ponerme a contar chistes y finalmente quedé seleccionado. En ese momento me di cuenta que me gustaba estar arriba del escenario y mostrarle a la gente lo que me gusta hacer.
Me quedó la deuda de cantar y en 2011 empecé a estudiar canto primero en Tidema y luego con Mariana Dátola. En marzo de 2013 hice un casting para Disney en la Facultad de Arte, éramos cerca de 700 personas y cuando me tocó entrar, conocí a Maxi Ortuño quien me tomó el casting junto a Lissa Vera. Me pidieron que cante el estribillo y luego Maxi se paró arriba de la mesa, me abrazó y me dijo que me quedara para la ronda final.
Finalmente gané el casting junto a otra chica, por lo que en julio de 2013 hicimos temporada de invierno en Necochea con una comedia musical infantil llamada “Había una vez, el libro de los sueños”. Una vez que terminó, ese mismo año hicimos giras durante los fines de semana por toda la zona cercana a Tandil. Esa fue mi primera experiencia en teatro y fue impresionante, pero luego ya no tuve más contacto con él.
En 2014 participé durante todo el año del concurso de Chapeaux y lo gané cantando “Balada para un loco”. Ese mismo año me volvió a llamar Maxi Ortuño contándome que estaba en Mar del Plata y quería hacer nuevamente vacaciones de invierno con la obra. Había un productor de Buenos Aires que me quería conocer pero coordinamos para un fin de semana que vaya a Mar del Plata ya que es el dueño del Teatro Victoria.
Fui al casting, me presenté y canté para el productor que finalmente me dio el ok. Así fue que volvimos a hacer temporada de invierno con “Había una vez…” como una prueba piloto para ver cómo funcionaba con el público de Mar del Plata. De las 14 funciones que hicimos, agotamos 12 y las otras dos con 30 butacas menos.
-¿Y de ahí cómo llegaste a la temporada de verano?
JIC: -Con el éxito de las vacaciones de invierno, decidieron hacer temporada de verano 2015-2016 en el Teatro Victoria. Hicimos “Había una vez, el libro de los sueños” y “Soñadores, historias de vida” con Verónica Ojeda, de Petón Producciones.
Estuvimos nominados a los premios Estrella de Mar como mejor producción, mejor coreografía y mejor comedia musical infantil. Tuve la posibilidad de participar de la ceremonia y, a pesar de que no ganamos ninguna, fue la mejor experiencia de mi vida. No podía creer que estaba ahí.
No teníamos artistas conocidos ya que lo que apostó en el infantil fue a talentos y no a personajes. Sin embargo, fue el infantil que más localidades vendió y que tuvo más repercusión en la prensa.
-¿Cómo fue la organización entre el colegio y los viajes a Mar del Plata?
JIC: -Voy a segundo año del secundario del Colegio San José y es complicado organizarme porque además voy a inglés y canto. Durante todo el año pasado, los viernes salía a las 13 del colegio, almorzaba en casa, me duchaba y me iba solo a Mar del Plata en el micro de las 14.30. Allá me esperaba el director de la obra, que además es mi amigo, y nos íbamos directo a ensayar al teatro. Por lo tanto, yo me tenía que aprender en el fin de semana todo lo que el resto del elenco había aprendido durante la semana. En los ensayos en Mardel me dividía las horas para hacer canto y estudiar todas las letras de las canciones, lo mismo con las coreografías y el libreto. Así con la ayuda de todos me voy organizando.
Así estuve la segunda mitad del año hasta que el 28 de noviembre terminé las clases y no me llevé nada así que el 29 me subí al micro a Mar del Plata y volví ahora en marzo, el día anterior a empezar nuevamente el colegio.
María Belén Fernández: -Durante diciembre que viajaba solo los fines de semana por los ensayos, estuvo parando en la casa de Maxi Ortuño con su familia porque ensayaban todo el día hasta la 1 de la mañana y de ahí se iban directo a dormir. Los hablamos con el papá y dejamos que fuera solo porque tenemos confianza con la familia, es gente muy buena y la productora también es familiar así que estaba muy cuidado.
-¿Y la vida familiar cómo cambió?
MBF: -Tiene tanto mi apoyo como el del padre, pero te cambia el ritmo. Si bien en noviembre no fui con él para poder trabajar, luego unos días antes del estreno ya me instalé con él porque en ese momento tenía todo el día libre y trabajaba a la noche en las funciones. Por lo tanto ahí sí quería estar con él porque, a pesar de que se desenvuelve muy bien y viaja solo, es chico y tiene 13 años.
Así que me fui con él dos meses y medio para apoyarlo en lo que le gusta hacer. Son oportunidades que se dan, es una gran productora y una cosa es trabajar en invierno y otra en la temporada de verano.
-¿Ya sabés que esto es lo que te gusta y vas a seguir?
JIC: -Sí, yo quiero dedicarme y vivir de esto.
MBF: -Haber estado en Mar del Plata le posibilitó que lo vean muchos productores que enseguida le dan sus tarjetas; pero Maxi fue el que lo descubrió y no se lo quiere perder. La realidad es que es muy chico y uno tiene que estar atrás, a diferencia de cuando son grandes que ya pueden decidir por ellos mismos. Además tuvo mucho apoyo de Mariana Dátola que siempre lo incentivó a que vaya a los casting.
JIC: -Así fue que gané una beca para el Congreso Internacional de Valeria Lynch. Eran cuatro días de los cuales durante tres tuvimos clases intensivas de canto, baile y actuación; y el cuarto día era el casting para irse a Broadway con un productor de Estados Unidos. Eramos cerca de 500 personas, quedé 79 y era el más chico de todos.
Igualmente estuvo genial porque tuve clínicas con artistas muy importantes y salís con la cabeza re abierta. A mí me encanta cantar pop o canciones en inglés y me quedaba en ese estilo; hasta que me di cuenta que podés lucirte en el que quieras.
Por último quiero agradecer a Petón, Cristina, Lucas, Darío, Moni, Facu y a Maxi por la oportunidad que me dieron de poder estar arriba de un escenario y mostrarle a la gente lo que más amo hacer que es actuar, cantar y bailar.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios