Juan Doffo, hacedor de puentes
Un momento especial en la carrera artística de Juan Doffo: su presencia en la colección de la Galería Van Eyck en arteBA se sumó a una importante muestra en Estados Unidos.
La directora de la Galería Boltax Gallery de Shelter Island, Karen Boltax, viene trabajando la fotografía de Doffo desde hace dos o tres años, con muy buenos resultados, por lo que luego del envío de nuevo material realizó su primer muestra individual en ese país.
El periodista Alberto Rotenberg, en una entrevista que le realizara en el año 2006, en la revista Estímulo continúa hablando con Doffo de Karen Baltax. Cuando le pregunta cómo la conoció, éste responde de manera curiosa: ?En el año 2003 hice una muestra sólo de fotografías en Recoleta llamada Extraña Sustancia (es de una frase de Borges, donde dice en un poema: ?De todos los elementos, el fuego, esa extraña sustancia?), que marcó un punto de inflexión en mi obra. Fue un proyecto en el que venía trabajando desde hacía cinco años; en ese entonces hice muestras en varias galerías, pero no quería mezclar pintura y fotografía porque estas últimas eran de dimensiones muy grandes ?algunas de hasta dos metros-, trabajando con gente de mi pueblo. Ellos colaboraron dentro y fuera de la imagen, a veces posando y otras armando conmigo producciones casi cinematográficas. Karen Baltax no conocía Argentina, pero en su galería exponía Martín Reyna, un destacado artista joven argentino que vive en Francia. Vino al país y fue a ver la muestra, le gustó lo mío. Quedó muy impactada con dos obras, quiso conocerme, me pidió obra para llevar a su país, y su público respondió fantástico?.
En otra pregunta del periodista, Doffo responde: ?Vine a Buenos Aires a los 21 años de un pueblito de campo llamado Mechita, camino a Santa Rosa. Apenas llegué compré mi primera cámara de fotos para documentar paisajes de mi pueblo, campos quemados? El fuego siempre fue clave, yo hacía bocetos, acuarelas y sacaba fotos. Me gusta mucho con la distancia que me da Buenos Aires, jugar con lo visual, con lo afectivo y con las ideas. La fotografía siempre estuvo, a veces como herramienta documental, otras como herramienta expresiva, pero no era ni estaba en el circuito de fotografías, hasta que en un momento dado que la fotografía hecha por artistas plásticos empieza a tener un lugar, me permití mostrarla, pero conjuntamente con muestras panorámicas. Cuando hice la exhibición en el Palais de Glace hubo como un blanqueo de mi historia fotográfica, empecé a darme cuenta que podía manejar públicamente las dos cosas. Hay fotos que son documentación para mis pinturas, y otras que tienen un gran valor simbólico. Por eso, cuando voy a mi pueblo, llevo una caja con miles de bocetos e ideas, empiezo a separar: esto es ideal para fotografía, esto para pintura. He sacado últimamente fotos del cielo, cielo en movimiento, de la pampa, y las estrellas también se metieron en mi pintura?.
Cuando realicé mi obra fotográfica ?Arquitectura del infinito?, que estuvo exhibida en la Fundación Proa, la concreté con gente del lugar, que está en un camino hasta el infinito, donde cada persona tiene una cajita de fósforos, y hay un montículo de aserrín cada cinco metros, cada uno prende su propio fuego, y yo estoy arriba de unos mangrullos armados por la gente. Nadie me pregunta qué es lo que quiero hacer, qué significa, no les importa, porque después se enteran cuál ha sido el sentido plástico, estético, filosófico, que pretendo de cada uno. Actúo como un director de cine, y no es casual porque el cine siempre me gustó y algo estudié?.
Pregunta Rotenberg: ?¿Qué pretendes con esto? Lo que pretende todo artista: plasmar un sentimiento o una idea, que a veces se hace carne, y otras no se logra plasmar. ¿Por qué la presencia predominante del fuego??. Responde Doffo: ?Su presencia estuvo casi desde el comienzo de mi obra. No hace tantos años me lo pregunté y tengo alguna respuesta. En el año 1988 gané el Gran Premio Municipal por la obra ?Fuego y barro?, que eran las fogatas de San Juan y San Pedro. De chico las armábamos nosotros, quemábamos los pastos de lejos. Primero estuvo en mi pintura, y luego en proyectos de fotografía?.
Hablando de sociedad, Rotenberg comenta: ?En algunas fotografías se ve la persona ocupando un lugar protagónico, en la obra plástica no?, a lo que Juan Doffo responde: ?Pero se ve la huella del ser humano, los caminos, las casas, las vías del ferrocarril, los fuegos del hombre. Soy consciente de eso, y también que en la fotografía hay algo de fetiche. Cuando realicé un trabajo que se llamó ?El espejo? eran los pies de mis hijos y los míos caminando por el barro de las calles del pueblo, mirando un charco que, a la vez, reflejaba el cielo, la vía láctea. En ese caso no quería pintar, sentía la necesidad de la huella humana, y algunas veces en la fotografía hay metáforas sobre el cuerpo humano, pero en general en la pintura, salvo en algunas épocas anteriores donde jugué con pequeños detalles de la figura humana escondida en el paisaje, especialmente la metáfora de la mujer, del desnudo, del deseo, del sexo y de la muerte, me doy cuenta que hablo de grandes arquitecturas, grandes construcciones del hombre. Pensé también que una persona como yo, que nació en un pueblo, que se maravilla con el olor a tierra mojada, al viento que viene con la lluvia, a los relámpagos, está condicionada por el paisaje; en cambio si hubiera nacido en Buenos Aires me importaría mucho más la dinámica del ser humano. Yo necesito todo el tiempo la soledad, esa fascinación por el árbol, el viento y la noche?.
Esta significativa muestra quedará inaugurada el día sábado 14 de junio a las 19.30, en el Museo Municipal de Bellas Artes, permaneciendo en galería hasta el 6 de julio inclusive, donde el artista dará una charla y realizará una visita guiada a las 17.30.*
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