Juan Modaffari, un pintor que acciona sobre la mirada
Señor Director:
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSi como lo ha señalado Maurice Merleau-Ponty en su póstuma y más trascendental obra ?Lo visible y lo invisible?, ?el cuadro es el verdadero arrendatario de la mirada?, hay que decir que Tandil en lo que va de 2010 es generosa en la oferta.
Toro en su rodeo y torazo en rodeo ajeno, con apenas una diferencia de 30 días, dos notables exposiciones de las pinturas de Juan Modaffari fueron suficientes para rebatir a su autor. Es que a este pintor local, en resonancia con lo que el intendente Lunghi, le gusta decir: ?Soy un bicicletero al que le gusta pintar?, mientras que el Intendente dice: ?Soy un pediatra que trabaja de intendente?.
Pero esta doble inscripción difiere por la obstinación del artista, que a esta altura, en todos los casos y por todos los medios, es y será desmentido por el texto de sus cuadros, que hablando por sí mismos, logran que la mirada del público quede retenida sobre el movimiento que gran parte de su pintura instila.
En la pintura de Modaffari (excelente nombre para un pintor) no se bosqueja un movimiento que refleje algún sentido respecto de la escena. En sus cuadros el movimiento se introduce por una yuxtaposición concéntrica donde los colores se desprenden de la tela. Es el juego entre el vacío y la nada captado a partir del color. Hay mucho arte allí, los críticos locales deberían saberlo.
Pero no sólo en sus cuadros hay movimiento, está también la vida de su conocida bicicletería de la calle Rodríguez. De allí salen inmortalizados algunos de sus más insignes habitúes. Por caso Macoco mirando impiadoso la visión de aquel que se lo mira.
Hay sortilegio en Modaffari, cuando por cierta espacialidad logra que el retrato de sus personajes mire al público como un desagravio de la vida que les ha tocado vivir, y de la cual el pintor algo sabe. Personajes todos tandilenses; el carnicero, Casas, Amelia, Macoco, uno por uno trazan una esquizia (separación entre representación y conciencia) sostenida en la mirada que separa la visión del cuadro que la convoca.
Aunque algunos dicen que Modaffari en materia de pintura todavía tiene cosas que aprender, por ahora sostengo que este pintor opera extrayendo la mirada de la imagen, para luego donarla en el cuadro como alimento del voraz ojo. Por eso, tal como lo puede comprobar, sus exposiciones comienzan a inquietar y también pacifican.
Tanto la vecina Rauch en el mes de marzo, y ahora la galería La Catrina de La Plata, por virtud y trabajo de gente de Tandil como los hermanos Ratto, que aprecian el arte de Modaffari, arriendan una obra que dará que hablar, y también como todo cuadro, arrendará la mirada de aquel que, como ya lo situó el Evangelio ?tiene ojos para no ver?.
Lic. Angel Orbea
DNI 11.299.794
angel.orbea@speedy.com
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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