Juicio caso Matto Luján: El doctor Pardini dijo que actuó correctamente y otros colegas avalaron su intervención
La audiencia recobraría un matiz sensiblemente disímil a la primera jornada, siendo que en esta oportunidad los testimonios buscaron inclinar la suerte del pediatra acusado, poniendo en duda, incluso, las categóricas apreciaciones que habían vertido los peritos oficiales sobre el mal diagnóstico ventilado que derivó en el fallecimiento del menor.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailHasta el propio Pardini pidió la palabra para dar su mirada sobre lo sucedido –ver aparte-, dejando en claro lo que oportunamente había declarado acerca de su “acertada” intervención en el caso y que, en todo caso, hubo responsabilidad de la familia a la hora de no llevar al chico a tiempo al Hospital para ser atendido por el cuadro de peritonitis.
Hoy se sucederán los respectivos alegatos de las partes para luego quedar a la espera del veredicto del juez Carlos Pocorena, a la hora de resolver el futuro procesal del médico imputado.
Médicos testigos
Pasadas las 9, entonces, sería la doctora Nancy Guerrero la primera en comparecer frente al magistrado, quien tuvo una escasa intervención en el caso siendo que era la médica de guardia externa el tiempo que estuvo internado Matto Luján. Empero, también fue consultada desde su experiencia sobre cómo se debía atender un cuadro como el ventilado en este caso.
La doctora reseñó que su colega Brindo se acercó con la historia clínica y le dijo sobre el joven internado y que tenía que llamar a Pardini para una evaluación siendo que tenía un dolor abdominal, aunque nunca le aseveró –dijo recordar- sobre un cuadro de apendicitis.
A preguntas de las partes, la médica aceptó como normal que exista confusión en el diagnóstico entre una peritonitis y gastroenteritis y allí repitió conceptos ya vertidos por sus colegas antecesores que hacen a cómo evaluar el cuadro con un seguimiento. Luego pasó por la sala la enfermera que atendió al niño aquellos días de internación, aunque aportó poco y nada al debate.
Sí tomó buen tiempo la intervención el doctor Rubén Larrabide, que fue consultado por el cuadro a partir de su reconocida trayectoria como cirujano (más de 30 años).
El profesional fue llevado por el defensor Erramouspe al terreno favorable a su cliente, asintiendo y coincidiendo con la actuación de Pardini a la hora de tratar un cuadro hipotético que se asemejaba al del chico fallecido.
“Nadie opera por las dudas”, “Me ha pasado darle el alta a un paciente y luego de tres días tener que operarlo”, fueron algunas de las definiciones que soltó el doctor, que incluso especuló con medicación utilizada cuando nadie había preguntado al respecto, dejando entrever, a modo especulativo, que sabía bien el caso que se estaba discutiendo. Esta impresión fue la que se llevó tanto el fiscal Luis Piotti como el abogado del particular damnificado Gustavo Ballent, que al entender que se trataba de un testigo “contaminado” por la parte defensista, no valía la pena entrar en mayores intercambios.
Declara Scarcella
Más visceral y con ganas de hablar, el doctor Arnaldo Scarcella sería quien luego ingresaría a la sala de debate y daría su mirada sobre el suceso. Cabe consignar que el ahora médico testigo estuvo directamente involucrado en el caso y de hecho fue investigado, prestando declaración espontánea en plena instrucción al estar incluido en la pesquisa. De hecho, mereció la misma suerte administrativa, vía decreto del Intendente, cuando el caso se ventiló mediáticamente.
El pediatra recordó que cuando él tomó intervención en el caso del chico Luján aquel cuadro primero de apendicitis fue disminuyendo y por eso comenzaron a evaluarlo como una gastroenteritis.
Reseñó que el 31 fue a verlo a la habitación y el paciente no le manifestó dolor alguno. Que al entrar al cuarto de internación el paciente se estaba bañando, luego lo revisó y lo vio normal, sin gesto alguno de dolor.
Así fue que le propuso a la madre una dieta para que no pase la noche de fin de año internado, que se podía ir a la casa pero que si tenía algún síntoma de dolor tenía que volver. De lo contrario, tenía que regresar al Hospital el lunes para un nuevo control y así analizar la evolución del cuadro.
También Scarcella recordó enfáticamente que no le recomendó medicación alguna, para luego soltar una dura frase que Idelfonsa –madre de la víctima- escuchó con mucha angustia en el fondo de la sala hasta soltar unas lágrimas que venía conteniendo en sus ojos tristes. “Si en vez de un Sertal lo hubiera llevado al Hospital lo hubiéramos diagnosticado y atendido y se hubiera salvado”.
En el mismo tono, en otro tramo de su alocución y ya sin preguntas por responder, el pediatra quiso hacer una última reflexión, señalando sobre éste como en otros casos que “la responsabilidad del médico existe, como también de la familia”, dejando en claro su postura (luego Pardini hablaría en la misma sintonía) que hubo más peso de responsabilidades en la madre a la hora de cuidarlo una vez en la casa que de los médicos que intervinieron en el caso en el Hospital.
Sin más, se cerraría el segundo capítulo del juicio que hoy aguarda por los respectivos alegatos. Como se anticipó, el fiscal argumentará nuevamente por qué el cirujano fue responsable de prevenir la muerte de Jorge Matto Luján y pedirá condena, al igual que el particular damnificado. La defensa, en tanto, como lo planteó en la audiencia, insistirá que no hubo un mal diagnóstico, que la perforación de la apéndice ocurrió durante la externación y, en consecuencia, no hubo mala praxis médica.
“Estoy convencido de mi accionar”
Ya cerrado el tiempo de presentación de prueba, el doctor Pardini indicó sobre su intención de hablar a modo de conclusión de lo visto y oído en el recinto judicial. Prefirió no responder preguntas y se limitó a leer una carta escrita de puño y letra sobre su situación. Llamativamente, no dedicó casi nada en aclarar sobre el hecho puntual al que se lo llevó a juicio, más bien aludir a su rol y la actuación sobre la cual coincidieron médicos varios (prueba incorporada por lectura) que, a su entender, no fueron tenidos en cuenta por el ministerio público.
Tras citar un buen número de colegas expertos en pediatría que de algún modo coincidieron con el accionar descripto por Pardini a la hora de tratar el cuadro del paciente, afirmó estar “convencido de su accionar”, para luego aclarar que se trataba de “un cuadro clínico” a diferencia de su especialidad que es quirúrgico, para así también sostener que no fue él quien le dio el alta al chico.
Sobre la “falta de arrepentimiento” sostenida por el fiscal a la hora de la acusación, respondió que no se puede arrepentir de algo que él hizo correctamente.
También arremetió contra la perito oficial que resultó ciertamente lapidaria para su suerte procesal, opinión a la que calificó de parcializada.
Luego, cerraría señalando que el protocolo que siguió “no me obligaba a operarlo”, para luego aludir a las responsabilidades familiares cuando el chico ya había sido externado.
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