Juicio por el crimen de Nito Rodríguez: Testigos hablaron de un joven imputado que quiso terminar un conflicto de la manera más violenta
Se trató de la última jornada de presentación de pruebas, quedando supeditados para mañana los alegatos de las partes, quienes ya han dejado en evidencia, a partir de las distintos elementos presentados, como la direccionalidad de los interrogatorios, por dónde pasan sus respectivas estrategias en pos de convencer al Tribunal, conformado por los jueces Gustavo Agustín Echeverría, Pablo Galli y Guillermo Arecha.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailComo ocurriera en anteriores audiencias, un buen número de familiares y allegados a la víctima se hizo presente y repitió una caterva de insultos cuando el detenido, fuertemente custodiado por personal de la unidad penitenciaria, ingresó, como cuando egresó de la sala.
Con aquella misma actitud de buscar tapar su rostro cual bufanda con el cuello del buzo polar, Baigorria mantendría su inmutable actitud ante lo que sucedía frente a sus ojos con el desfile de testimonios que, en esta oportunidad, aludieron más a su persona que al resto de los protagonistas de la luctuosa historia, lo que se conoce en la jerga judicial como testigos de concepto aportados por la defensa.
La citada pasividad del imputado, sólo se vio conmovida por la presencia de dos de sus seis hermanos, a quienes sí les dispensó atención e incluso esbozó alguna mueca cual sonrisa al escucharlos con su versión de porqué había llegado al banquillo de los acusados.
Sin medias tintas y en su lenguaje coloquial, los hermanos no hicieron más que manifestar que buscaron de todas las maneras posibles desalentar su relación con Daiana Pugni, a quien le asignan una notable influencia -sentimental- para que su hermano terminara haciendo la “cag… que hizo”, encontrando como razón principal que le pasó por “calentón”, referido a la atracción que sentía para con la mujer de la discordia.
Sobre los testigos citados por el ministerio público, pasó un técnico de la Usina que peritó la luminaria de la cuadra donde sucedieron los hechos y, a partir de su diagnóstico, considerar la visibilidad que había aquella noche con la luz artificial para que el agresor pudiera identificar hacia dónde quiso disparar.
Si bien es una cuestión técnica, para las partes el aporte del experto serviría para agravar o atenuar la futura pena, al considerar la nocturnidad como elemento gravoso a la hora de imponer una condena.
Más declaraciones
Otra de las personas que aportó al debate fue una amiga de la hermana de Nito Rodríguez, vecina del barrio, quien indicó sobre un encuentro casual el día previo con el acusado y su novia en la calle, a quien los vio discutiendo a viva voz y observó -dijo- a Baigorria portando una escopeta, cargada sobre uno de sus hombros.
Sus dichos no resultaron muy convincentes, al menos para la defensa, por lo que Diego Araujo preguntó y repreguntó sobre aquellas aseveraciones que dejaron un halo de confusión sobre la credibilidad de aquel episodio que dijo presenciar el día previo a la agresión fatal.
Martín Nieto, uno de los mejores amigos de Nito, también compareció ante los jueces y reseñó sobre las horas previas al incidente. No dejó de mencionar que la había dicho a Nito sobre la necesidad de alejarse y proteger a Orojovac y no meterse en la pelea con Baigorria, a quien no dudó en calificarlo como “un gil”.
Tampoco tuvo empacho en embestir contra Daiana Pugni, a la que refirió como una mujer que ejercía la prostitución y desde su arribo al barrio comenzaron los inconvenientes, con la presencia de hombres extraños a la vecindad.
También se detendría en el episodio violento anterior al asesinato, cuando Baigorria corrió a Orojovac a caballo y éste terminó escondiéndose en la casa de Nito, quien le prestó una campera para cubrir incluso las heridas que se auto flageló cortándose los antebrazos con su daga.
Quién era Baigorria
Como se especificó, la jornada se centró fundamentalmente en testigos que supieron sobre la vida del acusado antes y durante del suceso fatal.
Fue la licenciada Liliana Venanzi, funcionaria de la otrora Justicia de Menores (hoy Fuero Penal Juvenil) quien como trabajadora social entrevistó años atrás a la familia del acusado y trazó un diagnóstico de la vida que llevaban los hermanos, con padres separados. Una madre bajo tratamiento psiquiátrico y ellos cuidándose entre sí, subsistiendo.
Habló sobre la violencia doméstica que reinaba en la casa y ubicando al joven imputado con el rol de cuidador de sus hermanos más chicos, ocupándose de las tareas hogareñas.
Acerca de su personalidad, lo recordaría como un chico introvertido, muy reservado y tímido, sin problemas en la barriada.
Sobre el estado de violencia que se respiraba en la casa, consideró que muchas de las situaciones extremas que vivieron se resolvían de esa manera, como un hábito aprendido, un modelo que mamaron desde niños a partir de las situaciones protagonizadas por sus padres. Citó, como ejemplo, cuando la madre le colocó en cuchillo en el cuello a uno de los chicos amenazándolo por si contaba algo que no debía.
En ese ambiente de violencia, entonces, Raúl Baigorria se crió con sus hermanos. De ahí, entonces, la especulación de que encontró en esa manera, portando un arma de fuego, terminar sus conflictos con Orojovac.
En ese marco también declararía la actual mujer del padre del imputado como sus hermanos.
La mujer referiría a las veces que insistieron para que Raúl dejara a Daiana porque era “mala persona”, a partir de los comentarios que pululaban en la vecindad.
También hablaría bien del joven, describiéndolo como un chico muy callado y que nunca había tenido problemas con nadie. Incluso le sentía mucho agradecimiento porque lo había ayudado, y mucho, en la crianza de sus hijos.
Luego referiría a las horas que se enteraron del suceso sangriento que protagonizó y cómo a los días apareció en su casa con la intención de entregarse, cosa que hizo acompañado de su padre.
Los hermanos
Finalizando la jornada, entonces, pasaron al recinto los hermanos del acusado. Fabián y Daniel, quienes también a sus modos dejaron en claro que su hermano se había mandado “una macana muy grave” por culpa de aquella mujer que fue más nombrada a lo largo del debate incluso que la propia víctima fatal y quien le dio muerte.
Fabián, hermano más chico, contaría sobre las amenazas que había padecido de parte de Orojovac, por ejemplo, yendo a la escuela donde él cursaba y mostrándole un arma de fuego, intimidándolo para que su hermano dejara a su mujer, que estaba esperando un hijo suyo (según él).
El joven describiría otros episodios similares y ratificó que su hermano, hoy acusado, había estado preso de las mismas situaciones de parte de aquel sujeto despechado.
Daniel, hermano mayor del sindicado, también confió que Raúl era un buen chico pero el “pelot… se enamoró”.
En tono campechano referiría (incluso con intervenciones de su hermano, que ya había declarado y estaba detrás con el público) sobre los intentos para que, primero, dejara su amistad con Orojovac, porque no era de fiar y, segundo, no se metiera con Pugni porque también tenía “antecedentes” problemáticos acerca de su vida amorosa.
El relato espontáneo del hermano hizo que incluso los jueces observaran al acusado para ver cuál era su reacción, quien evidenció la incomodidad de un joven que era retado por su hermano mayor. Bajando la cabeza y renegando del reto como la advertencia que nunca escuchó.
“Es buen pibe, lo hizo de calentón”, insistiría su hermano, para también acotar que era “muy retobado y el bol… no nos escuchaba”, acerca de la relación con Daiana.
Sin más para escuchar, aquel clima coloquial iba a dar lugar a la solemnidad de los jueces, que dieron por cerrado el debate. Baigorria sería nuevamente esposado y retirado bajo la lluvia de insultos de los Rodríguez, que le advertían: “Ya te falta poco… vas a pagar”, en alusión a la condena próxima y los días detrás de las rejas por transitar.
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