Junqueira, como Arsenal
?Ese jugador rocoso que es Junqueira?, exclama el periodista Sergio Kanevsky con su habitual verborragia. Y parece una gran verdad, Diego es bajo y duro, fornido y, al mismo tiempo, una piedra en la zapatilla mientras trotás.
También se le podría asociar el término jaquecoso, por lo que genera en los rivales: si lo vas a enfrentar sobre polvo, estás condenado a remar.
Y se puede agrandar dependiendo de las condiciones climáticas. Por ejemplo, a mayor temperatura, cuando muchos se fastidian, él se agranda, sabe que tiene ritmo de sobra para aguantárselas. Bailar con las más feas no le desagrada. En tiempos ventosos, su pasado serrano también le suele dar una mano. Para todo lo que sea elaborado, él te planta el brazo y andá a pulsearlo.
Trazando un paralelo rebuscado, entiéndanse los parámetros, Junqueira es como Arsenal. Ese equipo molesto de Sarandí al que nunca querés enfrentar. ?Huy, otra vez con éste?, lo querés saltear, que pase rápido y sabés que así no será.
Todo le cuesta el doble a este gladiador tandilense y pretende que vos, el de enfrente, cuando te lo cruces, sientas esa misma sensación. Aún goleado vende cara la derrota, eso le sale de memoria, está impregnado en su naturaleza. Sus resultados suelen ser mentirosos, a favor o en contra, sobre polvo, cada punto es una larga cola en el banco. El domingo a las 12 del mediodía, se hacía insoportable si quisiera presenciar el partido y Chuky se mostraba como un muñeco maldito que fastidiaba la entereza del brasuca Julio Silva. Cerró con un 6-0 el partido pero todos los games fueron disputados. Para ingresar a una cancha de tenis hay que esperar el cambio de lado, con este muchacho, en un día de verano, te podés incinerar detrás de las gradas. Y él, mientras tanto, cortó con su drive como con una proa las aguas de la transpiración de su rival y golpeó en su impaciencia.
El revés lo juega bajo, te puede incomodar en una de ésas pero su idea es que no lo incomoden cuando lo juega.
Un triunfo de Diego es, salvando las abismales distancias, la diferencia entre un partido que gana Roger Federer y otro en el que se impone Rafa Nadal. A igual tanteador, el éxito del mallorquín podría duplicarlo en tiempo y formas.
Ayer, Junqueira se despidió a manos del español Marcel Granollers y el 6-1 y 6-2 puesto así, a secas, no te dice que estuvieron una hora corriendo. La cancha rápida no lo favoreció y el malestar en un dedo, tras tres partidos infiltrándolo, tampoco.
Pero Junqueira, retomamos la idea, es como Arsenal de Sarandí pero sin ayudín, se sabe chico y molesto. Consciente de su bajo presupuesto escarba en los errores ajenos, no te tira lujos, un caño ni por asomo, te tantea todo el tiempo. Si te descuidás, pum, te lastima. Te va carcomiendo. Tenés que estar siempre atento. El se planta, ?bueno, a ver, ganame?.
Aparte de jugar todas las bolas, se anota en todos los torneos. Tiene todas las mañas, sabe que cualquiera es su semana. Los tres partidos que ganó de la clasificación, ya se dijo, lo hizo anestesiando el dolor. Y hasta que sufrió la mononucleosis ?la misma que afectó a Federer antes de que perdiera el número uno del mundo- era uno de los tres tenistas entre los primeros 200 puestos que más torneos venía disputando por calendario. Ya no es parte de la Telmex, pero veremos si no está el año que viene…
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