Juzgan a un hombre acusado de tener droga con fines de comercialización
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSe trata del imputado Oscar Alberto Morales, quien quedó implicado tras el allanamiento que efectivos de Narcocriminalidad y la Policía Federal realizaron el 16 de septiembre de 2011 en su casa de calle Maritorena 290.
Allí, los policías secuestraron vestigios de cocaína en distintos elementos de la casa que era habitada también por la familia del sospechado, quien, a la vez, fue interceptado en plena vereda cuando conversaba con un automovilista, especulando que podía darse un “pasamanos”, aunque el “apuro” de los uniformados de la Federal por intervenir habría imposibilitado probar tal accionar.
Igualmente, en poder del acusado se le hallaron nueve bochas de cocaína en uno de los bolsillos de la campera, que fueron tomadas como prueba de cargo en la instrucción y ahora en el juicio.
Como se repite en este tipo de debates que se ventila casos de comercialización de estupefacientes, los testimonios principales y primeros pasan por los policías que llevaron adelante la pesquisa, léase observaciones y filmaciones en el lugar sindicado. Al respecto, también se reprodujo parte de las imágenes capturadas por los efectivos que trabajaron de incógnito en la zona.
En efecto, los policías que intervinieron relataron su trabajo en el lugar hasta que se decidió realizar el allanamiento, del que también fueron protagonistas junto a colegas de la Federal.
Sobre el seguimiento, reconocieron que resultó sumamente dificultoso, habida cuenta que en la cuadra había mucho movimiento e incluso los propios vecinos se mostraban incómodos y hasta fastidiosos por la presencia de los “extraños” vehículos particulares que se estacionaban en la cuadra y que no eran otros que los que utilizaban los policías para filmar.
Ante tanta inquietud vecinal los efectivos tuvieron que alertar a un frentista sobre lo que estaban haciendo, pero excusándose en que estaban investigando un robo.
A tal dificultad transitó el seguimiento, según relataron los dos policías, que consideraron que lo capturado en las imágenes, parte de ellas reproducidas en la propia audiencia, serían el 30 por ciento de lo que ellos observaron como notable movimiento en la casa del sospechado.
Luego se escuchó el testimonio de la perito química de Gendarmería que analizó las muestras oportunamente secuestradas en la vivienda, vestigios de cocaína en una tarjeta, un plato, rayador, como recortes de nylon que, se especula, fueron utilizados para armar las bochas de cocaína.
Testigos de la defensa
En representación de los intereses del acusado, con la defensa a cargo del doctor Diego Araujo, desfilaron testigos que resultaron del entorno del implicado. Amigos y familiares directos que, en líneas generales, aludieron a la adicción que sufría el hombre, pero dejando entrever que no se dedicaba a la comercialización de estupefacientes.
Sobre el intenso movimiento en la casa de personas extrañas a la familia, dijeron que precisamente eran nuevas juntas que se habían unido por la misma adicción, pero que en gran medida eran personas que se acercaban porque en la casa el hombre se dedicaba a la compra y venta de artículos antiguos que, al decir de la policía una vez allanada la finca, sólo existían en las afueras de la vivienda, no encontrando ningún elemento de esas características dentro de la casa allanada.
Sin más por ventilar en cuanto a testimonios, el juez dio por culminada la audiencia hasta el venidero viernes al mediodía, cuando el fiscal Néstor Prado y el defensor Araujo protagonicen los alegatos.
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