La afortunada historia del tandilense que sobrevivió al terremoto de Haití
Este martes, el tandilense Angel Del Río se encontraba en misión de paz con los Cascos Azules en Haití, cuando un sismo de 7 grados de la escala Richter sacudió la isla del Caribe, derrumbando a su paso el palacio presidencial y la sede de la ONU, entre otros edificios.
A eso de las cuatro de la tarde, horas antes del sismo, su esposa Sandra estableció comunicación con Angel, desde Tandil. En esa última charla, él le avisó que estaba yendo a Puerto Príncipe, capital haitiana. Sin embargo, tras haber hablado con la tranquilidad habitual, Sandra no se imaginó lo que vendría después. Fueron los noticieros internacionales los que le trajeron las dramáticas imágenes del terremoto.
?Llegué ocho y media a mi casa, me llama mi suegro de Mendoza y me dice lo que había pasado justo ahí en Puerto Príncipe. Encendí las noticias, y en las noticias nacionales no decía nada, entonces me enteré por CNN y desde ahí no tuve más comunicación? contó Sandra en Multimedios El Eco. ?Nunca me imaginé que algo semejante podía llegar a ocurrir, más allá de las tormentas que son normales y temporales, no me lo imaginaba?, afirmó, sobre lo inesperado del sismo.
Para colmo, las novedades televisadas no eran alentadoras. Así, acostumbrada a charlar con él todos los días vía Skype, las horas le parecieron eternas. ?Anoche (por el martes) casi que no he dormido, porque me he quedado pensando. Ya me pasó cuando él estuvo en Kuwait que hubo bombardeos y se decía que había armas químicas. Fue una angustia tremenda no tener noticias? aseguró la esposa del militar, quien debió imaginar mil desenlaces para el caos.
Además, el martes por la noche, Sandra sufrió en carne propia la soledad de un momento inquietante. ?La desesperación porque estamos solos, no tenemos familiares, yo soy única hija, mis suegros están en Mendoza y no tengo ningún tipo de familiar más que mis hijos. O sea, estamos medio solos y con la angustia no sabés qué hacer? confesó horas más tarde.
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Sin embargo, el miércoles por la mañana, un mail de Angel Del Río a Multimedios El Eco le puso paños fríos a su preocupación. ?Estoy en Puerto Príncipe, en Haití, y a causa del terremoto que padecimos aquí necesito por favor que te comuniques con mi señora Sandra al ?teléfono- y decile que estoy bien y que no tenemos ningún tipo de comunicación, no tengo manera de comunicarme y los emails que mandé a casa me vienen rebotados, no sé porqué causa, así que te pido ese favor. Gracias, Angel? escribió el tandilense desde la caótica capital con un asunto ineludible: ?Urgente? .
Al parecer, el militar no se pudo comunicar con su familia debido a que las comunicaciones en el país caribeño se encontraban colapsadas. Finalmente, a partir del correo electrónico, Sandra pudo suspirar, sabiendo que su marido se encontraba sano y salvo.
Buscando al
soldado Angel
Con el correr de las horas, las comunicaciones en Haití se reestablecieron. Pasada la una del mediodía, Angel pudo contactarse con su familia vía Skype. ?Ahí me dijo que él estaba en Puerto Principe, cuando sucedió lo del terremoto. Estaba en un edificio de los Cascos Azules y que, en el momento en que se produjo el derrumbe del edificio, él había salido. Al no encontrarlo, lo habían dado por desaparecido? aseguró Sandra, tras la charla con su marido. Pero, cuando pasaron unos minutos, Angel se comunicó con su base correspondiente para testificar que estaba fuera de peligro.
Sobre su situación actual, la mujer agregó: ?Ahora estaba regresando a Puerto Príncipe con 100 personas alistadas para hacer un frente de ayuda humanitaria porque dice que la gente de las zonas bajas está viniendo a cometer robos aprovechando el desastre.?
La cuenta regresiva
En misión de paz, Angel Del Río está en Haití desde el 24 de julio. Según afirma su esposa están en ?la cuenta regresiva? porque se estima que regrese al país el 27 del presente mes. Más allá de eso, asegura que, con sus tres hijos, ?están acostumbrados? a estos acontecimientos. ?Yo les conté más o menos, porque la chiquitita está esperando y contando los días para que llegue el papá. Entonces no los quiero preocupar a ellos, ya demasiado con la angustia que tengo yo? confiesa una madre, paciente.
Asimismo, en la última conversación tras el caos, Sandra aconsejó a su marido: ?Le dije que tenga cuidado, que no se metiera en ninguna zona rara, porque son construcciones muy viejas y puede volver a haber derrumbes?.
Hoy, con la calma después de la tormenta, ella puede relatar la historia de su marido contando en el reloj las horas para su regreso. ?A esta altura creo que es la última misión, espero que no lo manden nunca más? manifiesta, aún agitada por todo lo que vivió. *
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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