La agrupación de docentes por la vivienda avanza con el proyecto y ya está escriturando el terreno
La Asociación Civil Docentes de Tandil por la Promoción Cultural y la Solidaridad avanza cada vez más en el proyecto del barrio donde, además de que cada uno de los beneficiarios tendrá su vivienda propia, también crearán un centro cultural y una plaza. En este momento están realizando la escrituración de las tierras a favor del Municipio, tal como lo prevé el Plan Familia Propietaria.
Una vez finalizada esta etapa, comenzará el proceso de escrituración de cada uno de los beneficiarios de la asociación. “Hemos comprado, hicimos la transmisión dominial temporal para que el Municipio pueda aplicar el Plan Familia Propietaria y así generar la subdivisión en lotes, y la escrituración en parcelas individuales. A partir de que la escritura esté a nombre del Municipio, se procederá a la apertura de las calles, empezaremos a demarcar los lotes y luego de lleno en la urbanización”, explicó Gisela Del Hoyo, presidenta de la entidad.
El terreno donde se emplazará el barrio está delimitado por las calles Chaperouge, Suárez García y Azucena, y es lindero al Motoclub.
La asociación posee un total de 230 docentes, con las mismas características, sin vivienda y ciudadanos de Tandil. Ya llevaron adelante dos etapas: compraron el primer predio de seis hectáreas y el segundo de dos hectáreas en forma contigua.
En el predio de seis hectáreas realizarán su vivienda 80 docentes con sus familias y en el lote contiguo construirán sus casas 30 educadores más. Hay 16 lotes por manzana de una dimensión de 16 por 29 cada uno.
La Asociación obtuvo personería jurídica gracias a las gestiones del padre Raúl Troncoso y tienen su propia sede en la ESB 12 por las intervenciones realizadas por Mónica Bertucci, la directora de ese establecimiento.
La elección del lote
“Estamos muy contentos porque los socios ya saben en qué lote van a vivir, hicimos un sistema que se aproxima bastante a lo que podría ser la elección personal del lote donde uno quiere vivir”, expresó Analía Badone, miembro de la agrupación.
Gisela Del Hoyo señaló que “hemos podido construir una nueva forma de subdividir, que fue producto de una sugerencia de Analía; estaba la forma tradicional que es la que aplica la mayoría, otra alternativa era elegir las manzanas, entonces Analía propuso llegar a la elección del lote, y ahí se destrabó esto”.
Y continuó explicando este novedoso sistema de elección: “Pensamos en dos momentos de elección, primero cada uno de la manzana y eso implica no una cuestión individualista de cuál es el mejor lote, sino de la posibilidad de elegir con quiénes quiero vivir; somos compañeros docentes, estamos acostumbrados a elegir compañeros de trabajo para otros proyectos, porqué no pensar en la elección de los vecinos”.
“Se dio el tiempo de debatirlo y analizarlo en una semana cada uno con sus amigos, compañeros, porque en realidad en todas las asociaciones hay grupos que tienen más empatía, que tienen proyectos comunes. Esa fue la primera instancia de la propuesta y la segunda instancia era dentro de la manzana, votar por el lote que más le gustaba a cada uno en el que quería vivir su vida y hacer su casa”, indicó.
Así fue que luego de una semana de análisis, se reunieron y se pusieron de acuerdo sobre qué terreno sería para cada uno. “Los docentes debatieron qué lote quería cada uno, algunos fundamentaban porqué querían estar con el otro. Por ejemplo, un grupo de jóvenes tiene un proyecto de huerta orgánica y de construcción de viviendas ecológicas y querían estar juntos para compartir los fondos y hacer huerta orgánica, y a nosotros nos pareció fantástico”, contó la presidenta de la asociación.
“Sólo en un par de lotes había más de un aspirante y decidieron ellos mismos sortearlo, no hubo una situación difícil. Todos consensuaron y pudieron elegir su lote”, agregó.
“En la asociación siempre hacemos eso, se debate y se llega a un consenso y eso sentimos que es una democracia. Elegimos dónde vamos a vivir, es democracia pura, todos se fueron contentos. Fue muy emocionante ver a cada uno elegir el lote”, expresó Gisela del Hoyo.
La promoción cultural
Gisela Del Hoyo destacó que al mismo tiempo están trabajando fuertemente en la promoción cultural, que es lo que los define como sociedad.
“Estamos ya en este momento definiendo el nombre, tenemos 3 ó 4 grandes proyectos para trabajar de acuerdo a lo que nosotros entendemos como producción cultural, donde todos somos parte de una colaboración y de aprendizaje colectivo. Tenemos mucha gente trabajando en eso, muchas propuestas, otros trabajando en cuestiones que tienen que ver con lo ambiental, con el diseño urbano”, explicó.
“Ya estamos haciendo ocupación del predio, estamos yendo a tomar mate, a ver dónde vamos a poner los árboles, estamos armando el cartel del centro cultural, repartiendo las tareas de limpiar las banquinas. El entusiasmo es mucho”, señaló.
Un gran logro
Por su parte, Analía Badone expresó que “sentimos que estamos logrando cosas en conjunto que individualmente no se lograrían, por eso nuestro orgullo va más allá del lote individual que vamos a conseguir para construir nuestras viviendas. Es la posibilidad de hacer algo en conjunto superando el individualismo, porque la mayoría de los docentes estamos excluidos del mercado por los precios de la tierra”.
Con respecto a la construcción de las viviendas, algunos asociados podrán realizarla individualmente, y otros realizarán la compra colectiva de materiales. *
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios