La alimentación de los chicos, no es un tema menor

Al año 2010, había 40 millones de chicos en esta situación en el mundo y es una tendencia que continúa en aumento. Datos estadísticos del SISA (Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino) obtenidos en nuestra ciudad demuestran que en el año 2015 alrededor del 20% de los niños entre 3 y 5 años, que fueron atendidos en el sistema público de salud, padecían obesidad y cerca del 15% presentaron sobrepeso.

El mayor número de consultas sobre nutrición en niños, según el Licenciado Gerardo Iriarte, quien se encuentra finalizando su maestría en Salud Pública, se debe a la presencia de sobrepeso. A su vez, advierte que son varios los factores que influyen en la aparición de obesidad:

  • Los tiempos cada vez más cortos disponibles para comer, que llevan a recurrir a la preparación o compra de comida rápida.
  • La disminución de actividad física, debido a que los chicos pasan su tiempo de ocio frente a la computadora, el televisor o los videojuegos.
  • La falta de lactancia materna. Aquellos niños que dejaron de ser amamantados antes de tiempo, tienen mayor tendencia a sufrir sobrepeso.
  • El alto consumo de hidratos de carbono y azúcares, como gaseosas azucaradas, y la ausencia de la dosis diaria recomendada de frutas y verduras. Incluso, cuando hay que reducir gastos en la economía familiar, lo primero que se disminuye es la adquisición de frutas y verduras, debido a su precio.
  • Ceder ante el capricho de los chicos de querer comer un alimento en vez de otro y decidir “que coman lo que quieran” y no lo que deban.

Esta mala alimentación no sólo trae aparejado sobrepeso, sino también la carencia de nutrientes. El equipo de trabajo interdisciplinario sobre malnutrición infantil del Hospital de Niños “Debilio Blanco Villegas”, señala que el déficit nutricional que con más frecuencia se detecta en niños es el de hierro, lo cual decanta en anemia. Para contrarrestar esta carencia, la principal fuente son las carnes (vaca, pollo, pescado, cerdo, etc), junto a las lentejas, la espinaca y las frutas deshidratadas.

Entre las recomendaciones de Iriarte para que los más chicos tengan una buena alimentación se encuentra la incorporación de una alimentación variada, respetando las cuatro comidas del día; consumir cinco raciones diarias de frutas y verduras de estación, junto a una porción de proteínas y una de hidratos de carbono. Finalmente, enfatiza que la cena debe ser un momento para compartir. En las escuelas, las golosinas, las galletitas y los alfajores son los productos que más consumen, los cuales deberían sustituirse por frutas, yogur, leche, cereales, turrón o un pan, que puede llevar tomate, atún, jamón o queso.

En relación a esto, los alumnos de sexto año del Colegio Nuestra Tierra, quienes tienen a cargo el servicio de kiosco anualmente, apelaron a la consigna de que sea ‘saludable’, con el objetivo de incentivar una alimentación más sana. Incorporaron porciones de tortas caseras y pochoclos para consumir en los recreos. Para el almuerzo de alumnos y docentes se preparan diversas ensaladas, con diversas verduras, legumbres y pollo. En un próximo paso, y con el comienzo de los días más cálidos, consideran sumar frutas, tanto en gelatinas como en ensaladas.

Se espera que, luego que finalice el proceso de conformación del equipo interdisciplinario de malnutrición infantil, que incluye inicialmente pediatras y nutricionistas, y que trabajará en el ámbito del Hospital de Niños, comience el seguimiento de esta población en riesgo y dé respuesta a la problemática de la obesidad y el sobrepeso.

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