La biblioteca 25 de Mayo necesita auxilio y su labor diaria pende de un delgado hilo
Ingresar en la biblioteca 25 de Mayo genera una sorpresa e indignación inmediata. Un pequeño recinto, de unos cuatro metros, alberga algunas estanterías, la reducida mesa de lectura y el minúsculo escritorio de la bibliotecaria.
Casi no hay por donde pasar y hasta el ojo menos atento puede comprender que un sitio tan importante como la biblioteca de un barrio no puede funcionar en tales condiciones de precariedad y olvido.
La tesorera Rosa Padín relató que la institución funcionaba en otras instalaciones dependientes de la capilla de San Cayetano, pero que por motivos organizativos, tuvieron que mudarse a un espacio más pequeño, donde apenas entra el mobiliario y una mínima parte de los casi 10 mil libros que poseen.
Con esta preocupación, los responsables de la biblioteca comenzaron a juntar firmas de los vecinos y a tramitar la posibilidad de conseguir un terreno en el barrio ?y pensamos que después nos arreglaremos para construir con donaciones o con los recursos de quien nos pueda ayudar. Estamos sumamente agradecidos a la parroquia, porque no pagamos luz, alquiler, ni gas, pero realmente necesitamos una sede propia?, sostuvo Padín.
A la situación edilicia se añade la dificultad de contar sólo con un escueto subsidio municipal, que es el de menor valor, y se destina al pago de la bibliotecaria ?es chiquito porque estamos en la categoría C y no podemos ascender, ya que no nos da el espacio físico, y hoy contamos con 9.011 libros, que no están en la sala. Sólo pusimos adentro del saloncito los que pudimos, el resto está en unos baños, donde tuvimos que acomodarlos en cajas, pero tenemos miedo que se estropeen porque el ambiente es húmedo?, alertó la tesorera.
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Desde la biblioteca han comenzado a realizar gestiones en la Municipalidad y recibieron el visto bueno de los concejales del Frente para la Victoria; así mismo, desde la Dirección de Cultura han colaborado, pero el proceso lamentablemente es más lento que la urgencia del barrio.
Desde la biblioteca hoy temen que los trasladen a otro edificio y ?siempre estar dependiendo de alguien?, como históricamente lo han hecho. ?Como toda institución, necesitamos un salón para dar talleres, somos la única biblioteca popular en todo Villa Aguirre?, advirtió Rosa Padín, e hizo referencia a que sólo ellos reciben chicos de numerosas escuelas como la 25, 59, 47 y el jardín de infantes, entre otras instituciones, sin poder dar respuesta adecuada por falta de espacio.
En este sentido, sólo alcanzan a dar apoyo escolar dos días en horarios reducidos y han tenido que suspender las actividades que brindaban de manera extra.
Si bien desde la Provincia han concurrido a la biblioteca para reconocerlos y todo está en orden a nivel legal, la dimensión del edificio es mucho menor a la requerida.
Para tener en cuenta
La biblioteca nació el 21 de marzo de 1999 de la mano de Julián Marcelo Municoy y un grupo de vecinos, que lograron reunir 400 firmas para hacer realidad el proyecto.
En su origen tampoco contaban con un lugar físico, pero Municoy trabajaba desde su casa, dando clases de apoyo escolar e inglés.
Más adelante, el padre de la Capilla San Cayetano prestó un pequeño salón donde comenzaron a desarrollar las actividades. Allí residieron hasta 2003, cuando se estableció el centro comunitario y luego el padre Fabián, les cedió un lugar para poder funcionar.
Hoy debería comenzar a pensarse que si esta institución está pronta a llegar a sus diez años de vida, no puede seguir funcionando en un espacio donde ni siquiera se puede circular, sobre todo, porque en su haber tiene más de 100 socios, muchos lectores y alumnos que atender, algo que no puede hacer en un entorno de tanta precariedad.*
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