La Biblioteca Central de la Unicén abrirá su puertas el 5 de agosto en el Campus
Sin embargo, el traslado de un lado hacia otro no fue nada simple ya que debieron mudar 55 mil libros en total, además de todo el material de hemeroteca, parte del mobiliario del área de dirección y lo que corresponde a informática como son las computadoras, servidores, entre otras cosas. Es por eso que para realizar este arduo trabajo, recurrieron a 18 personas de la Biblioteca así como también a 130 voluntarios anotados los cuales se dividieron en días y turnos de tres horas.
En diálogo con El Eco de Tandil, la vicedirectora de la Biblioteca, Liliana Varela, explicó que en lo que respecta a la mudanza, comenzaron a trabajar hace un año y medio atrás, cuando arrancaron con el etiquetado de muchos libros del depósito y el embalaje con papel film.
Un complejo proceso
Llevar a cabo una mudanza de esta dimensión y con lo frágil que se acarrea, implica una tarea de organización y sistematización que debió estar bien coordinada. Frente a esto, Varela especificó que se armó todo un recorrido con distintas labores para que los libros lleguen en buenas condiciones y ordenados como corresponde.
En primera medida, la vicedirectora aseguró que el traslado se realizó por medio de un flete que transportó determinada cantidad de cajones que fueron facilitados por la firma de Marcelo Artero, Los Pinos. Los 370 cajones con los que contaron, se colocaron a través de un orden topográfico y no aleatorio en el que trabajó un bibliotecario encargado junto a dos voluntarios.
En la medida en que se iban colocando los libros en los cajones, se fueron cerrando en una bolsa con precinto en la que se colocó una etiqueta con el primer y el último libro que iba dentro del cajón; el número de sector, que comienza con el 001 y termina con el 900, y el color del sector al que corresponde y fue asignado. Desde ahí, los cajones pasaron a una zorra, la cual llegaba hasta la vereda y otros voluntarios descargaban y aguardaban hasta que llegaba nuevamente el camión para luego ser subidos y llevados al edificio del Campus donde esperaban otros colaboradores para descargar y ordenar.
Tarea minuciosa
Varela precisó que fue una tarea muy minuciosa la que llevaron a cabo ya que los libros estaban dispuestos por catalogación decimal que es un orden que tiene que ser respetado porque si se sale de su lugar, es un libro que está “extraviado” hasta que lo encuentre nuevamente a través de controles topográficos que realizan en forma bimestral.
“En ese momento es cuando vuelve a aparecer y lo colocamos en su lugar; pero el problema es que durante ese tiempo, los chicos no pueden consultar ese libro porque no lo estamos encontrando de forma rápida”, rescató la vicedirectora.
Además, detalló que también se trabajó en las cargas del ensamblado del acceso directo que son todos los libros a los cuales el alumno tiene acceso directamente.
Por otro lado, ordenaron el depósito al cual sólo tienen acceso los bibliotecarios y son ellos quienes buscan el libro y se lo prestan a los usuarios. “Fue una tarea muy minuciosa y estricta para que no se nos mezclen los cajones, los paquetes y luego, cuando llegaban al otro sector, no se encuentren con que está todo mezclado”, advirtió Varela.
También explicó que esta semana están acomodando todos los espacios para que cuando se realice la reapertura, el lunes 5 de agosto, esté todo como corresponde.
“Estamos llevando a cabo controles topográficos con respecto a los libros, acomodando todo lo que son mobiliarios así como también se terminó de armar el mostrador para el público. Sin embargo, todavía hay algunas cosas de final de obra que restan por terminar o cableado, que tienen que estar listos para la atención”, destacó la bibliotecaria.
Sensaciones encontradas
En cuanto a los sentimientos que nacen ante este hecho histórico que es la mudanza de la Biblioteca Central, Varela contó que por un lado siente mucha nostalgia por dejar un edificio de mucho tiempo en el cual ha trabajado 29 años y por otro, la alegría de poder ir a un anhelado edificio especialmente diseñado en el Campus Universitario.
Además, destacó que es muy importante para los alumnos, que necesitaban tener su biblioteca allá para tener la posibilidad de salir de una clase y consultar el material; para reunirse y estudiar en grupo o en forma individual porque también va a haber boxes; así como también contarán con lugar para trabajar con Internet ya sea con sus propias máquinas como las que facilitará la Biblioteca.
Varela resaltó la enorme gratificación que tienen por el compromiso tanto del personal de la Biblioteca como de las autoridades como es el caso del rector, la secretaria académica y el secretario general Ramiro Santiago, que es el coordinador. Sin embargo, no dejó de mencionar el gran compromiso y la buena predisposición de los voluntarios, que son alumnos que están colaborando y que “le han puesto el hombro a cosas muy diferentes a lo que ellos están acostumbrados que es utilizar los libros para estudiar y esto es acarrear libros, es fuerza; entonces es un agradecimiento enorme a todos los que vinieron a darnos una mano con esta gran tarea que significa mudarnos”, concluyó.
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Con un orden topológico, trasladaron los libros al nuevo edificio en distintos camiones.
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Los libros son agrupados según su categoría y el sector en el que irán en la biblioteca.
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