La biblioteca Sarmiento apuesta a la cultura
Las celebraciones de los 68 años de vida de la biblioteca comenzaron con sus integrantes trabajando, con los cursos habituales de la biblioteca, pero especialmente con la convocatoria de un concurso fotográfico, coordinado desde la Dirección General de Cultura y Educación, que tuvo por temática ?Villa Italia, ayer y hoy?.
Estos años de vida de biblioteca, que son sumamente significativos para el barrio ?se los tenemos que agradecer a la sociedad de fomento de Unión y Progreso, porque hace más de 60 años, en un localcito hicieron la biblioteca, que después se fue ampliando… Con el transcurso del tiempo, ha evolucionado como todo Tandil. Estamos bien equipados, con 16.800 volúmenes, dando cursos, tenemos el gran apoyo de la Municipalidad, la Provincia, y de la gente que concurre?, explica Ackerley.
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La biblioteca, para ellos, no sólo agrupa libros, sino que poco a poco se ha convertido en un centro de cultura para el barrio, donde constantemente tratan de llevar obras de teatro, cantantes o actos culturales. ?Estamos en la búsqueda permanente y eso es lo que nos sale?, dice Sigampa.
El objetivo es que los vecinos se integren, se vean en fotos, recuerden y sientan que tienen un lugar de referencia adonde acudir, con nuestra identidad.
No sólo convocaron para recuperar la memoria fotográfica, sino de la historia oral y por ello están recabando distintas narraciones de los habitantes del barrio, que pretenden guardar como parte de los recuerdos del lugar.
Para ellos, otro de los objetivos es producir cambios paulatinos en la estructura edilicia, que les permitan invitar a conferencias, a concurrir a una obra de teatro o una proyección de cine, lo que equivaldría a ampliarse como centro cultural. ?Los sábados y domingos, que la biblioteca está libre, puede usarse para dar otras propuestas?, explica Carlos Domene y justifica con certeza la necesidad de lograr una expansión.
Además, ?es una buena excusa para integrarse y salir de la soledad. Vemos vecinos que viven a diez cuadras, se encuentran con otros y eso se transforma en una experiencia para la persona, que ya no se queda sola en la casa, sino que entra en contacto con otros… Se encuentran en alguna actividad, y después se quedan conversando? y como afirma Ackerley ello vale la pena.
Talleres
Hace un tiempo, la biblioteca tuvo la oportunidad de organizar un curso de mozo, que lo dictó un profesional de los altos de Unión y ?para los chicos se convirtió en una salida laboral que duró un mes y nos dio resultados. Además, reunió a los más jóvenes?.
Al momento, también cuentan con talleres de tejido, costura, porcelana fría, guitarra, computación, todos con muy buena aceptación y convocatoria.
Labor desinteresada
Respecto a los motivos que los llevan a ocupar la comisión de trabajo de la biblioteca Mónica Ackerley explica que ?a mí me impulsa el amor al club y al barrio, la veíamos caída, cerrada, sin bibliotecario y con tantos volúmenes y pensábamos que una instalación en pleno Quintana no podía estar en ese estado?.
?Para el que nació en el barrio es natural, vas, lo sentís, es tuyo. Mi primer empleo lo conseguí en la biblioteca, leyendo el diario El Eco… es como si te quisieran sacar algo tuyo?, dice Carlos Domene.
?Es como ?Luna de Avellaneda?, al principio se venía abajo y no podía ser… esa película es lo que mejor nos refleja. No es que hicimos grandes cosas, pero cada vez que pedimos ayuda, nadie nos falló?, explica Sigampa.
Fundamentalmente, rescatan el constante apoyo de la comunidad y que los que están en la comisión apuestan a la biblioteca, para que no le falte nada.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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