La causa por el crimen de Ayelén sigue dilatándose y después de la feria se resolverá si habrá juicio
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El pasado viernes estaba todo previsto para la audiencia en el Juzgado de Garantías del Fuero Penal Juvenil en pos de resolver la suerte de la instrucción penal que imputa a un menor el crimen de Ayelén Rolando. Empero, un imprevisto frustró la instancia y se suspendió la diligencia hasta nuevo aviso. Se especula que en febrero, cuando se retome la actividad judicial tras la feria, se citará nuevamente a las partes para resolver.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailComo se detalló en estas páginas ediciones pasadas, desde la fiscalía de menores ya se consideró que la instrucción ha culminado y consecuentemente elevó la requisitoria a juicio del caso, en tanto que el defensor particular del menor sospechado presentó nulidades en la pesquisa y peticionó el sobreseimiento de su cliente.
Así las cosas, en la audiencia prevista con la jueza Mabel Berkunsky se iba a definir la instancia planteada. Si acepta la requisitoria de la fiscal María de los Angeles Marsiglio y ordena la elevación a juicio por el crimen o considera válidos los argumentos defensistas y sobresee al único acusado del homicidio, lo que llevaría a que la causa vuelva a fojas cero.
La ausencia del acusado
Sobre la frustrada audiencia programada por el Juzgado, se informó que no se encontraba en la ciudad el menor acusado del homicidio. Según reza el informe presentado por el abogado Ariel Pellegrino, el joven está en Bariloche, de viaje de egresados, por lo que no podía hacerse presente y, consecuentemente, la reunión no podía cristalizarse.
Frente al escenario, desde Garantías de Menores se dio por suspendida la audiencia hasta nuevo aviso.
La prueba que faltaba
Tal lo informado, la fiscalía arribó a esta instancia con la sumatoria de probanza que le permite sostener la hipótesis acusatoria contra el hermano de Ayelén. Creen que el último informe perital incorporado es de suma importancia para la acusación. Se trató de un barrido electrónico en la soga secuestrada, cuyos resultados fueron “positivos”. Es que dicho barrido no hizo más que corroborar los rastros de la víctima y del victimario en la soga.
Con dicho estudio, para la fiscalía ya no hay margen para mayor caudal probatorio y el asunto merece ir a juicio para su resolución.
Cabe consignar que ante la posibilidad de que la magistrada considere que no aún no hay pruebas suficientes para endilgar la autoría del homicidio, la fiscal se vio obligada a incorporar subsidiariamente el delito de “encubrimiento”, puesto que de no acreditarse su autoría como mínimo estaría “plenamente probado” que el menor estuvo en el lugar de los hechos y no aportó, no colaboró para que se esclareciera la autoría del asesinato de su hermana.
De aceptar la hipótesis fiscal, la jueza daría traslado al Tribunal de Azul desde donde se definiría la fecha del eventual debate oral no público, que debería realizarse tras la feria judicial, léase en febrero.
Reparos defensistas
Respecto a lo que plantea la defensa, el doctor Ariel Pellegrino, en representación del menor sindicado, planteó reparos varios que hacen a lo que se plasmó en la instrucción penal preparatoria, solicitando consecuentemente la nulidad del proceso y, seguidamente, el sobreseimiento de su pupilo.
Asimismo, el abogado Santiago Romay, en representación del padre de la víctima y presunto victimario que se presentó como querellante en la causa, había pedido la incorporación de nuevas diligencias que valieran de pruebas para la hipótesis que plantea el progenitor, acerca de sus sospechas por el entorno de su exmujer, madre de Ayelén.
Al respecto, desde la fiscalía se evacuaron las diligencias que referían al cruce de llamadas como así también de la ubicación de las personas que el padre dijo sospechar de haber estado en la casa y asesinado a su hija, cuando su otro hijo dormía.
Dichos estudios se realizaron y, una vez más, las dudas se despejaron. No cabe duda alguna que no existió llamada alguna entre la víctima y el resto del grupo del entorno señalado, como así también mediante el rastreo se los pudo ubicar donde ellos habían atestiguado a días de iniciarse la pesquisa, lejos de la escena del crimen.
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