La causa por el crimen de Bazán pasó a manos de un fiscal local y se aguardan por nuevos estudios de ADN
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En las últimas horas desde Fiscalía General se resolvió que la causa por el homicidio de Walter “Tchami” Bazán quede en manos del fiscal local Marcos Egusquiza, precisamente el funcionario que primeramente tenía abierto un expediente por averiguación de paradero del hombre que ahora fue confirmado como el cadáver hallado en total estado de descomposición en el arroyo Las Calaveras de Villa Cacique, partido de Juárez.
El dato, la noticia, no resulta menor, habida cuenta que a partir de dicha definición judicial se desprende que para los investigadores la muerte de Bazán no habría ocurrido en la zona donde fue encontrado, sino que se encuentran con indicios vehementes para creer en la hipótesis que fue ultimado en Tandil y luego trasladado.
La especulación también se alimenta a partir de las recientes diligencias procesales realizadas por personal judicial y de la DDI, quienes intervinieron con una serie de allanamientos en domicilios particulares de la ciudad, todos vinculados, claro está, a la rutina que llevaba la víctima como su entorno familiar más cercano.
Los peritajes
Según trascendió de la pesquisa, la investigación parece estar directamente encaminada y fundamentada en lo que se aporte científicamente para esclarecer el luctuoso suceso.
Ya desde el comienzo resultaron clave las muestras de ADN practicadas en el fémur del cadáver para confirmar que se trataba de Walter “Tchami” Bazán, quien había desaparecido a mediados de septiembre del año pasado.
Pero el aporte científico no se limitaría a eso, sino que nuevos estudios por estas horas practicados podrían sumar a la causa, especialmente para determinar dónde pudo haber ocurrido el crimen como lo que pasó inmediatamente después.
A saber, desde estas páginas se adelantó sobre las actuaciones realizadas en el domicilio donde vivía la víctima junto a su pareja. Allí, los funcionarios, además de secuestrar elementos que podrían aportar al expediente, realizaron peritajes bajo el sistema luminol, estudio que permite hallar rastros de sangre en cualquier superficie, incluso más allá de haber modificado la presunta escena del crimen.
Pero aquí no se detendría el estudio, sino que se sumarían más elementos oportunamente secuestrados que permitiría bajo el mismo sistema intentar descifrar cómo se trasladó al cuerpo.
Así las cosas, tanto la confirmación de la identidad del cuerpo y las circunstancias del asesinato, como quién lo mató y dónde, están sujetas a los resultados periciales que aguardan los investigadores, siempre recostados sobre la hipótesis más firme que los responsables del homicidio estaban muy cerca de la víctima. *
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