La cavas de las canteras que cerraron, un enorme potencial turístico usadas con seguridad
Tandil esconde paisajes maravillosos. Como muchas veces se dice, la mayoría de estos recónditos emplazamientos serranos está ubicada en tierras privadas. Un ejemplo son las tentadoras cavas de Cerro Leones. Sin embargo, existen perlas que trabajadores del turismo suelen descubrir, donde operan con responsabilidad y medidas de seguridad.
Juan Gregorini, titular de la empresa Horizonte Vertical, comanda un grupo de profesores de educación física que lleva adelante actividades de turismo educativo. Con base de campamento en el club Banco Nación, utilizan unas hermosas cavas ubicadas en el cordón serrano norte de avenida Don Bosco, donde realizan rappel, tirolesa, cable carril y escalada.
La empresa de servicios turísticos, que logró la certificación de las normas ISO 9001 e IRAM Sectur, tiene autorización para visitar ese lugar, en el que ha realizado mejoras tendientes a evitar accidentes, siempre minimizando el impacto ambiental y visual. Son ejemplos los puentes que permiten cruzar arroyos y la colocación de pasadores homologados para escalar los muros de las cavas.
Este espacio oculto entre las sierras, donde funcionó la cantera de la familia Cinque, se utiliza para el turismo desde hace mucho tiempo. “Nosotros fuimos haciendo mejoras en cuanto a los sistemas de anclaje, a los sistemas de seguridad para los chicos; a tratar de que eso no impacte en el medioambiente, a que no se vea. Todo lo que armamos, terminamos de trabajar y se desarma. Pusimos protecciones en los alambres de púa para que cuando pasen los chicos no se lastimen. Eso lo utiliza el resto de la gente también”, explicó Gregorini.
De este modo, cuando los grupos llegan al lugar con guías “no hay ningún problema. Cada uno toma su espacio. No vienen muy seguido porque generalmente cada uno tiene su sector -no es asignado- pero sí su sector de trabajo y se manejan en ese espacio”.
El uso de las cavas
Las canteras que fueron cerrando dejaron atractivos lugares que comienzan a ser descubiertos por tandilenses y turistas. Uno de los ejemplos más clásicos es Cerro Leones, con esas dos piletas que se transforman en balneario ilegal cada vez que suben las temperaturas.
“Lo primero que hay que tener en cuenta es que la mayoría es privada. Entonces, lo primero que habría que hacer es pedir permiso. En Cerro Leones sabemos que se ahogó gente”, destacó Gregorini.
“Muchas veces los dueños no son de acá, entonces habría que ver de qué manera ellos puede arbitrar los medios para que la gente no entre o para que el predio se utilice bajo ciertas normas de seguridad. Lo mismo pasa con las canteras que en este momento no trabajan más, habría que ver de qué manera se pueden reconvertir al turismo y si los dueños quieren, proceder a esa reconversión”, sostuvo el profesor de educación física.
-¿Esto sería beneficioso para Tandil como destino?
-Sin remitirnos a las actividades posibles, las canteras son parte de la historia de Tandil. Aunque no vayamos a hacer actividades, sería mostrar un poco la historia; sería contar cómo se trabaja la piedra; cómo se trabajó en un comienzo y hasta hace poco tiempo con las voladuras. Es algo que se puede llegar a mostrar. Pero eso depende de la decisión de los dueños de esos lugares de abrirlos o no hacia la gente.
-En cuanto a Cerro Leones, que hoy es la más permeable al ingreso prohibido, ¿se podría hacer algún proyecto? ¿Lo ves viable?
-Sí. Muy viable. Dos cuestiones. La principal es que se desarrollaría una zona que no está desarrollada a nivel turístico, que es muy linda y lo único que se explota hoy es el mountain bike por caminos vecinales. Y el otro tema es que le daría un auge también a esa población. Tandil está creciendo hacia el lado de la Ruta 74 entre la 226 y la 30, y tenemos casas de gente que vive ahí y turismo mezclado. Entonces, sería una manera de agrandar un poco el espacio del turismo hacia otro lugar. Habilitar la ciudad al turismo en otro espacio.
-¿Qué pasaría con los espejos de agua en el caso de poder usar el lugar?
-Hoy la cantera del cerro San Luis tiene un espejo de agua muy grande que se utiliza para buceo, en este momento se están dando clases ahí. La cava de Cerro Leones te habilitaría hasta para hacer actividades náuticas, como canotaje y kayak, y un montón de cosas más. Lo que pasa es que todo ese tipo de actividades hay que hacerlas en un marco de seguridad, con gente idónea, capacitada, y con amplias medidas de seguridad con respecto al lugar y sobre todo lo que hay debajo de ese lugar.
-¿Sería muy costoso desde lo económico?
-Todo depende de lo que quiera hacer quien se haga cargo de eso. Si se abre al público en general, tiene dos connotaciones. Una es que la gente no es muy cuidadosa con los lugares. Por ejemplo, de este lugar (la ex cantera de Cinque) año a año sacamos bolsas y bolsas de basura que no la hacemos nosotros, porque cada vez que venimos tratamos de dejar el lugar en las mismas condiciones. Pero por ahí pasa gente y tira botellas u otras cosas. Eso hay que juntarlo porque sino el que viene a Tandil es lo primero que ve. Entonces, si se va a hacer ese lugar público, hay que crear conciencia de lo que se está ofreciendo y de cómo tenemos que dejar ese lugar.
Si se lo hace privado, es mucho más fácil porque se limita el ingreso a la gente que el dueño quiere y hace las actividades que desarrolla en su marco de seguridad, que es lo ideal.
-¿Cómo podría convivir la gente que ingresa sin permiso con actividades guiadas?
-Hay que limitar el ingreso. Sí o sí. Se ha planteado en charlas con el director de Turismo que muchas veces nos pasa que estamos haciendo las actividades dentro de un marco de seguridad -los chicos están limitados por una serie de cuerdas y antes de subir se los ata a una línea de vida, después se los engancha en la cuerda y se tiran- y se sienta una persona al lado, sin atar, en el lugar donde hacemos actividades atados.
En varias ocasiones nos ha pasado tener que ayudar a gente que se pone a hacer actividades, que no están con guías, y que tienen algún tipo de incidente y no sabe cómo resolverlo.
-¿Han sido testigos de accidentes?
-No. Lo que ha pasado es que se ha quedado gente de Tandil enganchada haciendo rappel, no tenían cómo sacarlos, y los profes nuestros están todos capacitados en el tema de rescate y colaboraron.
-Se podría armar una mesa de trabajo para resolver el tema de Cerro Leones, entre el dueño, el Municipio, los que conocen de turismo en las cavas y la policía…
-El dueño, al tener una propiedad privada, es el que tiene el poder de decisión. También está condicionado porque tiene que controlar ese lugar. A partir de ahí, las posibilidades son muchas y las potencialidades del lugar son muchas también. u
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Turismo educativo
Horizonte Vertical recibe, de agosto a diciembre, a unos 4 mil chicos a través de colegios. El 80 por ciento llega de Capital Federal y gran Buenos Aires, con el objetivo de concretar viajes educativos con egresados de sexto o séptimo grado.
“El turismo educativo a Tandil viene hace muchísimo tiempo. Empezaron en Don Bosco hace 40 años, cuando los curas venían en tren y traían los chicos. Después siguieron empresas privadas y a la par, nosotros fuimos creciendo. La mejor propaganda que tenemos es el boca a boca, la recomendación que le da un colegio a otro para que venga”, analizó.
Fuera de esta temporada, la demanda llega a través de rugbiers procedentes de Nueva Zelanda y Sudáfrica durante sus giras internacionales, con clubes de pretemporada, y empresas que descubren y afianzan a sus líderes para desarrollar el trabajo en equipo.
Certificados
Por otro lado, destacó que “a medida que fuimos creciendo, lo que hicimos fue implementar normas de calidad. En el año 2010 certificamos la ISO 9001 en cuanto a la calidad de todo el servicio, el alojamiento, las actividades y la comida, y en 2011 certificamos la IRAM Sectur de Servicios Turísticos de Montañismo. Eso nos convirtió en la única empresa de la provincia de Buenos Aires y la tercera en el país que tiene ese tipo de norma”.
La IRAM Sectur garantiza que las actividades vinculadas al montañismo se desarrollen en un marco de seguridad que cumplen con todas las medidas internacionales, como cuerdas homologadas, instructores capacitados, calidad en el servicio, una propuesta metodológica, sistema de doble control en la seguridad de las actividades, entre otras.
Con las sierras de fondo, los chicos realizan rappel, cable carril, tirolesa y escalada. “Cada actividad está acondicionada para trabajar con grupos no muy numerosos, de 30 chicos o menos. Eso nos da dos pautas: una es que el chico va a disfrutar más de la actividad porque puede repetirla varias veces y otra, que nos vamos a manejar con criterios de seguridad bastante importantes al tener grupos más reducidos”, explicó Juan Gregorini.
Además, cuentan con un staff de diez profesores de educación física, que asiste a los chicos de acuerdo a la necesidad de cada actividad.
En general, Gregorini destacó que en Tandil “hay muchísima gente que no tiene las normas pero que trabaja con seguridad” y consideró que el turista lo tiene en cuenta a la hora de contratar un servicio.
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