La ciudad, protagonista de la “misa ricotera”
Esta noche, cerca de las 21, Tandil vivirá un evento histórico, no sólo a nivel local sino nacional, con la presencia de una verdadera multitud fanatizada por la música del Indio Solari y el recuerdo de Los Redonditos de Ricota. A esa hora está previsto el inicio del show, para el que se venderán entradas hasta último momento y podría llegar a contar con un público cercano a las 80 mil personas, según las estimaciones menos mesuradas.
Lo cierto es que, más allá de la cantidad final de público presente en el predio de Villa Aguirre, la ciudad refrescará lo vivido a mediados del año pasado con el show anterior, en el mismo lugar.
Con el cartel de ?no hay más alojamiento disponible? desde hace tiempo, de todas formas fue incesante la llegada que se registró ayer de cientos de personas sin su reserva previa. En muchos casos, optaron por ir a pasar la noche a Mar del Plata, ya que todas las ciudades de la zona también están con su capacidad colmada.
Los campings fueron los primeros lugares en sentir la presencia masiva, con cientos de jóvenes que, con sus carpas y sus clásicas banderas de adoración ricotera, cantaron presente principalmente en grupos. Santa Fe, Salta, Chubut, Córdoba y Neuquén fueron sólo algunas de las provincias de las que llegaron algunos de ellos.
Una situación similar se notó en las cabañas y hoteles, ya que lograron alquilar sus lugares por más de una noche. Entre tanto público, un par de presencias notables, de las que se conocen: el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández ?quien incluso en la semana anticipó por Twitter parte del procedimiento vial de seguridad- y los integrantes del grupo folclórico Los Nocheros, quienes, a último momento, consiguieron que de una inmobiliaria local les alquilaran una casa en la que pasar la noche del sábado.
Después, anónimos, de a miles.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl Hipódromo
Para que todo sea una fiesta, en los últimos días los organizadores tuvieron varias reuniones con autoridades municipales y policiales, con las que definieron distintos aspectos. Por ejemplo, se buscará que todos los micros y combis que lleguen con gente, sólo para el show, eviten dejar sus vehículos en la ruta. En cambio, se buscará ?ya desde anoche- que tras ingresar por las colectoras estacionen sobre Actis, listos para salir al finalizar el recital.
Justamente esa avenida cambió ayer radicalmente su aspecto. Más allá del polvo, siempre presente, lució con los pastos cortados y acomodados. Y sobre las veredas de por lo menos cinco de sus cuadras, decenas de puestos de venta de choripanes y bebidas, en su mayoría alcohólicas.
Atendidos por gente de Tandil o llegados especialmente para el ?evento?, los carteles marcaban la diferencia de precios según lo alejado del centro neurálgico del show. Por eso, con sólo caminar una cuadra, el choripán tenía precios de 10 u 8 pesos. Nada aclararon los carteles sobre la bebida ?oficial?: el fernandito.
Esta llegada masiva de vendedores de comidas, algo expresamente prohibido por el Municipio en la vía pública, hizo que el director de Bromatología, Omar Olivera, reconociera que durante estos días se flexibilizarían los controles. ?La gente algo tiene que comer?, dijo. Y precisó que se buscó, con 10 inspectores, advertir a los puesteros sobre condiciones de higiene y manipulación de alimentos, y se pidió que se vendieran productos cocidos y calientes.
Además de los fanáticos, los otros que dejaron en claro su alegría por la presencia del Indio ?quien está desde el jueves en la ciudad alojado en un exclusivo hotel serrano y ya pudo probar la comida regional en un restaurante de la calle Fuerte Independencia- son los vecinos del barrio.
Al igual que en la oportunidad pasada, no sólo en la mayoría de los frentes ya lucen parrillas y heladeritas, sino también carteles anunciando la oferta de un servicio que cubre una de las necesidades básicas: ?baños y ducha?.
Sobre Darragueira, transformada en una verdadera feria gastronómica ?aunque monotemática- en la noche de ayer ya eran cientos los jóvenes que merodeaban a la espera del ingreso, mientras, con presencia desafiante pero actitud tranquila, decenas de hombres de seguridad con chalecos flúo formaron cada 10 metros para evitar intrusiones por sobre encima del alambrado perimetral.
Para matizar la espera, las pruebas de sonido realizadas sobre el megaescenario les resultaron ideales y gratificantes, esperando el plato fuerte de esta noche.*
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