La ciudad reclama y el Diario se hace eco
Vidrios
Me llamo Claudia y soy de las tantas tandilenses que salgo a caminar por la senda del Lago.
Me llamó la atención enormemente la cantidad de vidrios de botellas destruidas que se observaba el último viernes en el Dique, lugar elegido por muchas personas para reunirse tras el festejo navideño.
Creo que no debería caerse en el exceso y generar riesgos de rotura de ruedas a quienes transitan por la zona.
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El fin de semana extendido con motivo de la celebración de la Navidad, junto a las altas temperaturas, hizo que en distintos puntos de la ciudad se llenaran los cestos destinados a los residuos.
Más allá de que se desoyó el pedido municipal para evitar que la ciudad se viera sucia, en algunos complejos ni siquiera hubo un poco de respeto a los propios consorcistas que viven cerca de los cestos. El impacto podría reducirse en caso de sacar prolijamente residuos inorgánicos, tales como vidrios, latas o cartones limpios.
Veredas
Soy Luis. Quiero mencionar que Tandil se caracterizaba por la limpieza de sus calles, algo que parece que se va perdiendo. Más allá de la esperable suciedad posterior a los fines de semana, las veredas en general dejan mucho que desear, especialmente en el centro.
Además, el calor de estos días descompone rápidamente los tristemente habituales vómitos y genera desagradables olores.
La vereda, si las consideramos como extensión de los comercios, serían el porche de la casa. Pero que bienvenida fea es pisando manchones de chicles o salpicándose por las baldosas flojas. Con un poco de buena voluntad y bajo costo se puede mejorar mucho ese aspecto.
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