La ciudad y la devastación de las sierras
El periodista es siempre un gran observador de la realidad, aunque esté retirado. ¿Cómo ves a la ciudad, hoy?
-Veo muy bien a Tandil, en todo sentido y con una proyección a futuro muy importante. Pero observo como un verdadero crimen la devastación de las sierras, por todo el paisaje que se pierde para siempre. Más allá de aquellos comienzos, hace más de un siglo, en que los artesanos picapedreros se contaban por millares y contribuyeron al crecimiento de Tandil. Había italianos, españoles, yugoslavos. Estos últimos eran los montenegrinos, cuyos apellidos terminan en ?ich?. Toda la vida se los acentuó en la última sílaba (Toncovich, Marcovich, Malinarich, Lacovich, Peuscovich, entre tantos otros). No sé por qué ahora se ha puesto de moda acentuarlos en la penúltima.
Y otra cosa que me pareció un crimen de lesa humanidad, es la suspensión este año, de la Feria del Libro y del Festival de Cine. La cultura nunca debe detenerse, está por encima de cualquier crisis.
-¿Tus preferencias musicales?
-Me gusta el tango, pero instrumental. Porque más del 90 por ciento del tango cantado, contiene letras que son para denigrar a la mujer. Y eso me pone muy mal. Las excepciones son las canciones de los hermanos Expósito y Homero Manzi, pero en general pocos letristas me convencen. Ya que hablamos de tango, me gustaría resaltar el esfuerzo de mi amigo Miguelito Cuesta, que tiene tan buen programa en Radio de la Sierra. Debe ser el único en el país que se difunde en vivo, de lunes a viernes y durante una hora y media. Hay que mantenerlo, es un mérito enorme. Además anuncia la composición, el intérprete.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email?Mi hija licenciada y con
vocación de servicio?
-¿Tu familia?
-Cuatro hijos (dos varones y dos mujeres); tres nietos, siete bisnietos.
Hace unos pocos días, egresó de la Facultad de Ciencias Humanas, como licenciada en Trabajo Social, mi hija María de los Angeles, también conocida como Mariela. Eligió una carrera con la que no se gana plata, pero tiene una vocación de servicio impresionante. Está a cargo del CIC en La Movediza. Egresó con excelentes calificaciones y una tesis brillante. Tiene 56 años. Es abuela de siete nietos, la mayor de las cuales tiene 18 y está por terminar el secundario.
Tiene tal vocación que ha organizado en el barrio de La Movediza competencias atléticas y festivales boxísticos. El último fue en el verano, al aire libre. Esta actividad no se hacía en Tandil desde muchas décadas atrás, en que los organizaba el club Santamarina en la vieja sede de la calle 9 de Julio al 500.
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