La comuna pretende elaborar un plan director para mejorar el arbolado urbano tandilense
La medida fue confirmada a El Eco de Tandil por el director de Parques y Paseos, Alejandro Bonadeo, quien señaló que la Municipalidad contará con los servicios del especialista Carlos Anaya.
Destacó el trabajo mancomunado que se pretende llevar adelante junto al profesional Horacio Amasino, licenciado en planificación y diseño de paisaje, que forma parte del plantel de la dependencia.
Bonadeo valoró el impulso que le dio a la temática del arbolado urbano el Instituto Superior de Formación Técnica 75 y el Círculo de Ingenieros Agrónomos, con la organización de una charla técnica y una jornada recientemente realizada, a cargo del ingeniero Carlos Anaya. ?Fue el puntapié inicial para llegar a un asesoramiento muy especializado, que abarca distintas técnicas y visiones, además de la proyección y la planificación para mejorar el arbolado de la ciudad?, dijo.
Anaya cuenta con una experiencia de dos décadas en arboricultura y trabaja el tema tanto en lo privado como en lo gubernamental, con experiencia en lo operativo y en lo práctico.
Actualmente asesora al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y posee una empresa privada de consultoría, además de presidir la Asociación Argentina del Arbolado Público y ser miembro de la Asociación Internacional de Arboricultura.
?La arboricultura es una práctica que en la Argentina no está para nada desarrollada y viajando e interconectándome con colegas del exterior he logrado profundizar los conocimientos y tendencias?, indicó.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailArbolado pobre y con
bastantes falencias
Tras sus primeras recorridas por la ciudad de Tandil, Anaya dijo que ?me queda como idea general que es un arbolado con bastantes falencias y bastante pobre para una ciudad que se debería definir como poco arbolada: calles muy vacías, avenidas muy amplias y con un arbolado de poco volumen?.
Tampoco dejó de lado la problemática de las interferencias ?como cableados aéreos que -en algunos casos- limitan la vida del árbol, como ocurre en un tramo de Avellaneda?.
Si bien ?tales dificultades son propias de muchas ciudades, a Tandil la veo poco arbolada, no hay una perspectiva verde y un gran corredor, sino manchones separados, que son producto de la falta de cultura del árbol: no apreciar la importancia del árbol para la ciudad?.
Anaya mencionó que el árbol ofrece ?innumerables beneficios, desde la sombra cotidiana, la amortiguación de ruidos, el secuestro de carbono y efectos ante grandes lluvias, ya que mitiga los riesgos de problemas híbridos?.
-¿La ?falta de cultura del árbol? tiene que ver con alguna experiencia no feliz de arbolado urbano?
-Creo que sí. A veces, cuando la especie no es la correcta, en vez de generar un beneficio, el árbol le genera un problema al vecino. Allí surgen acciones fóbicas: que me levanta la vereda, que llega al living, que las hojas, que la copa me invade el techo… Es por no haber elegido el árbol correcto.
El árbol perfecto sería el de plástico, ya que siempre va a haber algún problema. El perfecto no existe. Pero poniendo en la balanza los beneficios, nos damos cuenta que la presencia del árbol es determinante en la vida.
El Gobierno,
responsable del árbol
-Las técnicas y conocimientos han cambiado en los últimos 30 años. ¿Actualmente se puede encarar una labor más eficiente?
-Seguro. Es una tarea que lleva mucho tiempo y son costosas. Pasa mucho por la educación y concienciación de la gente.
Es fundamental que el Gobierno sea el responsable del árbol. No hay que delegarle responsabilidades al vecino, porque luego se cree con derecho a realizar lo que quiera con el árbol.
Hay gente que sabe y otros que no. Uno a veces ve mutilaciones hechas por gente pensando que sabe y lo que hace es destruir el árbol con una poda incorrecta.
Habría que encarar un proyecto, tras un censo y diagnóstico. Debemos hacer un plan maestro cuyo objetivo no es para un año, sino a largo plazo, sustentable en el tiempo.
Hay que comenzar a ejecutar ese plan maestro, lo que generará alternativas de árboles a sacar, otros a plantar, determinadas cantidad de podas al año, para llegar al árbol correcto en el sitio correcto.
Así tendremos un arbolado mucho más amplio y una ciudad verde.
-En una exposición reciente, derrumbó varios mitos relacionados con el arbolado….
-La mayoría tenemos antepasados españoles e italianos, con una cultura de huerta y frutales. Asociaban determinadas prácticas que hacían en su país de origen con el árbol urbano, tratando igual al árbol urbano.
Que hay que podarlos indefectiblemente en determinada época (meses sin R); en bisel para que los cortes no acumulen agua; que a algunos frutales había que clavarles clavos para que absorban hierro; que el sistema de raíces es un fiel reflejo de la copa y que había que maximizar el volumen de tierra. Hay muchos aspectos, que para transplantar el aire hay que podarlo, cuando uno no quiere transplantarse un árbol con cuatro muñones, amén de razones fisiológicas…
Son muchas prácticas que hay que ir sacando de a poco y la campaña educativa debería desmitificarlos para que la gente cambie de idea y las prácticas sean las correctas.
El dilema de la poda
-¿Poda sí o poda no?
-Como concepto general, el árbol urbano necesita ser podado básicamente, si no fue correctamente elegido.
Uno bien elegido se poda menos y su costo de mantenimiento es menor. Habrá que podarlo porque crece en un ambiente no natural y deberá formarse la copa para que sea utilitario.
Pero hay que conducir al árbol y la poda en el árbol urbano es una práctica fundamental.
Hemos observado algunas situaciones complejas en cuanto a seguridad, en lugares de mucha acumulación de gente y árboles añosos que vale la pena conservarlos. Pero que hay que podarlos para minimizar riesgos de roturas de ramas.
Observamos en determinados lugares la problemática de alineaciones en determinadas calles, las especies más adecuadas, su crecimiento y cómo se deberían conducir.
Otro tema importante que vimos es la coincidencia con la práctica anual de despeje de línea de media tensión y vamos a articular la mejor forma de hacerlo, con un equilibrio entre conservar el árbol y que la Usina se vea satisfecha. Es medio incompatible por una cuestión presupuestaria.
Hay árboles mutilados, muy deteriorados, y creo que es necesario cambiar la especie. La idea es sostener los mejores árboles con una poda más adecuada y retirar los que están interfiriendo y en ochava, como para encarar una plantación con una especie más adecuada.
-¿Qué recepción tuvo en Tandil, que cuenta con un licenciado en Planificación y Diseño de Paisaje?
-Es algo realmente excepcional. Cuentan con un nativo de Tandil que se fue a estudiar y volvió con su conocimiento. Es muy bueno como para profesionalizar estos aspectos.
Por el lado de Alejandro Bonadeo, es excelente la pila que le pone al tema y el interés, junto al buen eco que tiene en sus autoridades superiores. Todos están con ganas de mejorar las cosas.*
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