La comunidad educativa de La Porteña, con varios motivos para celebrar
El domingo 24 de noviembre la Escuela 33 y el Jirimm 12 del paraje La Porteña celebraron su tercer asado familiar. Para los que no sepan, esta institución educativa de nuestra ciudad alberga a 33 alumnos de escolaridad primaria que se encuentran divididos en dos ciclos, bajo el sistema de educación rural, el docente de primer ciclo educa a los alumnos que concurren a primer, segundo y tercer grado y el docente de segundo ciclo completa la currícula educativa atendiendo a cuarto, quinto y sexto grado, y es también director de la escuela, con lo que suma a su actividad docente todo lo concerniente a la burocracia estatal.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn cuanto al Jirimm 12, la docente está a cargo de la tarea educativa que comienza con la sala de 2 años y continúa hasta los 5. También está a cargo de la dirección. Están los docentes auxiliares de la escuela y el jardín, los profes de educación física y el auxiliar de cocina, más conocida comúnmente como la “portera”.
El cuadro queda completo con la comisión cooperadora del establecimiento, una institución que va ligada a la vida de casi todas las escuelas y que fundamentalmente ayuda con las falencias y carencias que se originan en el establecimiento.
Sergio Pianta, uno de los padres de la comunidad educativa, cuenta que la escuela no escapa a la realidad. "Diariamente en el trato con los docentes surgen necesidades que se deben cubrir y no pueden esperar, allí está la mano de la cooperadora, en la biblioteca que hay que construir, en los cuadernos y lápices que faltan, en el papel para fotocopias, en los regalos para el día del niño, en el viaje de fin de curso de los egresados, y la lista es más extensa. Pero el ciudadano medianamente informado sabe de qué se está hablando".
Pero hay algo que desde hace tres años convoca a padres y cooperadores a seguir trabajando. Ese “algo” es el ansiado SUM (Salón de Usos Múltiples). "Esta idea surgió hace más de 20 años -recuerda Pianta-, cuando la cooperadora de entonces compró y contrató a Marcelo Suárez, un ex alumno, para la construcción de un salón de 20 x 10 metros. Quedaba en manos de la comisión la compra del techo para poder comenzar a trabajar y completar la obra.
Por diferentes motivos la construcción se fue posponiendo. Los años pasaron y el SUM nunca se hizo. A partir del momento en que se reflota la idea del salón, muchos padres se interiorizaron de los pormenores y decidieron que sería prudente al menos ver si era factible recuperar algo de aquella compra sabiendo que era muy difícil exigir algo de hace más de 20 años atrás.
Los pronósticos pesimistas no se hicieron esperar: “No se puede reclamar algo de hace 20 años atrás”, "ya está, ya se perdió, no podemos pedir nada”, “quién te va a dar algo de hace 20 años atrás”, etc., etc.
Las cartas estaban casi todas jugadas, lo único que se podía hacer era hablar con Marcelo Suárez.
"¿Y qué pasó? -plantea el interrogante el padre-, Marcelo Suarez cumplió su palabra: pidió un tiempo y se acercó a la escuela a dejar plantada las paredes de lo que es hoy una realidad en construcción".
"Cuando tantas veces nos quieren hacer creer, que todo está mal, que no hay futuro, acciones como ésta desmienten categóricamente esos dichos. Queda gente que respeta la palabra empeñada, con compromiso sincero, sin especulaciones con el verdadero sentimiento de ser parte de la escuela, aunque ello haya sido hace muchos años", recalca.
Ese compromiso se mantiene vigente en muchos, algunos porque son parte de la cooperadora y tienen la responsabilidad de gestionar otros porque sus hijos alguna vez fueron alumnos del establecimiento y sienten la pertenencia y las ganas de colaborar, seguramente los más valiosos, que sin siquiera pertenecer a la comunidad educativa como papás, abuelos o parientes, dejan su trabajo para que todos los chicos pasen un mejor momento en la querida escuela.
Para Sergio Pianta, tal vez existan personas que piensen que debería ser el Estado el encargado de proveer lo necesario para el desenvolvimiento de la educación en los distintos establecimientos. Incluso él mismo está de acuerdo con esa afirmación, pero también se pregunta "quién es el Estado. Y el Estado somos todos, es lo público, y si es público es también nuestro".
Entonces se podría decir que la cooperadora de una escuela es el ejemplo más claro y contundente del compromiso con la cosa pública, aquella que a diario se critica sin involucrarse "porque es más fácil, es más cómodo, y también porque requiere de compromiso", explica Pianta.
"Por fortuna -agrega- contamos con una comunidad que en su gran mayoría nos acompaña y trabaja por los sueños, esos sueños que no son individuales, son colectivos, que encarnan los valores que deseamos transmitir a nuestros hijos, la solidaridad, el tesón, el compromiso, la responsabilidad, valores que no sólo se pregonan, si no que se materializan en acciones, acciones como la de todos los colaboradores que hicieron posible que todo estuviera en su lugar y que los más de 300 asistentes que nos acompañaron disfrutaran de un exquisito asado, bajo una arboleda añosa que nos regaló su sombra para poder comer, charlar, bailar y divertirnos en familia".
A todos ellos va el agradecimiento. Como así también la escuela y el jardín quisieron agradecer expresamente la colaboración de estas instituciones y personas que colaboraron para que la fiesta haya sido posible: "A los papás que donaron tortas para la hora de mate y a todos aquellos que de forma desinteresada compraron la tarjeta del almuerzo con el solo objetivo de colaborar. A Frigorífico Vía-Fer, SAFA, Municipalidad de Tandil, Septiembre Tropical (grupo de cumbia) Tiki Mañas, Grupo Folklórico Chaqueño, Basani, Escuela Granja, panadería La Movediza, Susana Vidilli, Intense Sonido, Castillos Inflables, Angelgas, Printel Imprenta, Cuchillos Familia Capielo, Damián Colucci y Humbero Valor.
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