La Cuenca Lechera expresó su preocupación por el cierre de gran cantidad de tambos en la zona
El presidente de la Cuenca Lechera Mar y Sierras, Santiago Padilla, explicó que “del 2002 al 2006 hubo el cierre de los tambos que quedaron mal del cambio de convertibilidad y de ahí en adelante siguieron otros más que no les daban los números para seguir adelante”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailInformó que en la zona, desde 2006 hasta ahora cerraron 23 tambos, sobre 243, lo cual es un poco menos de un 10 por ciento. Pero aclaró que también hubo muchos otros que pasaron a ser alquilados, lo que significa que el dueño dejó de producir y se lo alquila a otro que lo trabaja, de esta zona o de otra. Cambian de titularidad porque no pueden seguir sosteniéndolo.
Estancados
En cuanto a las razones que llevaron a esta problemática, argumentó que “no pueden con los costos y terminan cerrando”.
“Hace 15 años que estamos estancados en la misma producción. Es una cuestión de precio, si no hay precio no hay negocio, aunque te den créditos a la mejor tasa, y mientras el Estado no le dé permiso a la industria para exportar. La leche sobra para el mercado interno”, resumió.
Y consideró que “la política correcta sería dejar exportar, ya que el precio internacional siempre fue bueno durante los últimos años. El consumo nacional es de 8 mil millones de litros y producimos 10 mil millones. Si nos dejaran, produciríamos mucho más”.
Bajo precio
Asimismo, aseguró que si bien no hay una ley escrita, se estableció como tope el precio de 3 pesos el litro para las ventas que realiza el productor.
“Nosotros lo vendemos aproximadamente a 3 pesos más IVA menos lo que te retienen. De la industria a la comercialización hay que tener en cuenta que hay impuestos. El consumidor paga el 21 por ciento de IVA y a eso hay que sumarle todos los impuestos intermedios provinciales, municipales en toda la cadena. En el precio final hay entre un 60 y un 70 por ciento de impuestos”, afirmó.
Y añadió que “la plata final está desde la industria hasta el consumidor y apretándonos siempre a nosotros no es la solución. Nadie controla al comerciante si marca un 20 un 40 o un cien por ciento”.
“Nosotros no incidimos nada si nos pagan 3,20 o 3,50 en el precio final, la mayor carga está en impuesto y en lo que puede remarcar el que comercializa. Nosotros no podemos remarcar, tomamos el precio que nos dan. Si no te gusta, andate, pero son pocas las empresas que compran, y muchos los que vendemos, entonces es muy fácil que ellos se pongan de acuerdo”, sostuvo.
Y resaltó que la principal medida a tomar debería ser “liberar la exportación de leche porque el consumo nacional está más que cubierto, y haciendo la exportación más fácil nosotros cobraríamos más, podríamos producir más y daríamos más trabajo, que es lo que falta. En este caso nos retienen a nosotros el precio y cada vez vamos a producir menos. Para hacer negocios habría que exportar como hace todo el resto mundo”.
“Cuando la leche valía 5 mil dólares la tonelada estaba trabada la exportación, en ese momento podríamos haber exportado como hace Uruguay que exporta el 80 por ciento y el 20 es para consumo interno”, planteó.
En tanto, manifestó que “te dan crédito a tasa más barata y sólo te alcanza para cambiar alguna máquina pero no es el fondo del negocio. La infraestructura argentina es de terror, y para cambiar eso necesitas plata y el crédito más largo que te dan es a tres años, no existe. Por eso estamos estancados”.
Nuevo productor
“El que tiene un poco más de pulmón trata de crecer, aunque no tenga ganancia, apuesta al futuro, el que está jugado tiene que pagar las cuentas. Hay unos cuantos tambos que tienen ganas de cerrar por esta situación. Algunos deciden alquilar el campo para soja, que ese es el nuevo productor que está apareciendo y que antes no existía en Argentina. Les conviene más eso que seguir produciendo”, afirmó.
Y subrayó que “de los productores chicos quedarán los que hacen queso solamente, el resto va a desaparecer, terminan cerrando. El hijo no quiere saber nada, piensa: para sacrificarme para esto hago otra cosa. Es esperable que sigan cerrando los tambos mientras mantengan el precio en tres pesos”.
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