La danza integradora retomó sus clases
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El taller estará coordinado por el bailarín del Grupo Alma -primera compañía de danza integradora del país-, Santiago Feldman, y está dirigido a participantes con y sin discapacidad motriz, mayores de 15 años. El profesor dio detalles de las actividades realizadas y por realizar.
-Ya es el tercer año consecutivo que están con la danza integradora.
Santiago Feldman: -Sí, comenzamos en 2009. Estamos trabajando con mi compañera Deborah Altieri para seguir difundiendo esta danza para personas con y sin discapacidad motriz.
-¿Ya se ha formado un grupo fijo?
S.F.: -Si, hay un grupo armado y a fines del año pasado empezamos también con gimnasia integradora en la misma Escuela Municipal de Danzas. Pero se pueden sumar nuevos integrantes.
-¿Cómo fue el comienzo este año?
S.F.: -Hermoso. Siempre hablamos con Déborah de que esto nos ayuda a entendernos a nosotros mismos como profesores. La primera clase, por ejemplo, fue increíble porque estamos estudiando el movimiento. Veíamos que hay personas que habían viajado y ‘llevaban kilos de cosas encima’, entonces hablábamos de liberar peso, espacio. Hablábamos de que, cuando uno junta y acumula, gasta una fuerza innecesaria, de modo que trabajamos en la liberación de esa tensión, entonces, salieron cosas increíbles. En cada uno de los alumnos surge el bailarín.
-¿De eso se trata la propuesta?
S.F.: -Sí, de encontrar el bailarín que tenemos dentro, porque cuando uno trata de imitar, también está haciendo un esfuerzo por parecerse y esto no pasa sólo en el baile, sino en el deporte, en la vida cotidiana. Cuando uno se libera de la pauta y observa el mecanismo interno por el cual se mueve, uno se da cuenta que puede hacer cosas por uno mismo, aparece la creación, que es lo más importante.
Oportunidades
-Con este taller se ha roto el preconcepto de que sólo si comenzamos de chicos, podemos bailar…
S.F.: -Yo encontré mi lugar en la danza, bailando en el grupo Alma, que es un grupo de danza integradora. Yo decía: ‘que lástima que no aprendí a bailar de chico’.
En realidad, el lugar que encuentro en la danza, donde me siento plenamente realizado, no sería posible si no supiera que tengo limitaciones, que también son una fuente de energía. No podría compartir estos encuentros maravillosos si no fuera porque empecé de más grande a bailar. Y esto es una invitación a todo el mundo a saber que la danza es un arte mucho más amplio de lo que uno cree.
-Han podido ir mostrando lo que van haciendo…
S.F.: -El hecho de estar en la Escuela de Danza nos ha permitido participar de las presentaciones. Se da una onda expansiva, la gente que está en contacto con la escuela se da cuenta que se puede bailar de grande.
Es impresionante cómo se cumple el fin artístico, porque hay una fuerza, una energía y una belleza que se expande. Ver personas que están haciendo un movimiento interno para bailar, es muy llamativo.
Otros proyectos
-También están en Juárez…
S.F.: -Sí, allí estamos viviendo una experiencia increíble. Acá en la Escuela de Danzas de Tandil nosotros hacemos danza integradora para personas con y sin discapacidad motriz y en Juárez es más amplio, porque trabajamos en un centro de día impresionante, donde hay una contención que nos permite dedicarnos a más cuestiones, a ensanchar el marco del tema de la discapacidad.
Allí tuvimos un 2011 hermoso, con una excelente muestra y ahora arrancamos con un nuevo año de trabajo.
-¿Seguirán con gimnasia integradora?
S.F.: -Sí, retomaremos en marzo con esta propuesta para los que no se animan a bailar, pero sí a mover el cuerpo desde otra perspectiva.
-¿Qué otros proyectos pondrán en marcha este año?
S.F.: -Todo lo que podamos expandir la danza o gimnasia integradora. El año pasado hicimos muchas cosas interesantes: Estuvimos trabajando en la Escuela 501, donde participamos con el tema de la Farándula Estudiantil, donde los alumnos participaron por primera vez. También estuvimos en la Asociación Síndrome de Down.
-¿Siguen con el grupo “Dando Danza”?
S.F.: -Este año continuamos con los bailarines: Manuela Pose, Paulo Valetutto, Deborah Altieri, Lucía Mestre y yo. Con este grupo bailamos en hospitales y hogares de Tandil y la zona. Bailamos en espacios no convencionales, donde difícilmente alguien bailaría. Nosotros nos preguntamos para qué vamos a bailar y lo hacemos porque la danza es importante, ya que hace los lugares más amenos.
La danza integradora
En el taller se trabaja sobre la conciencia corporal, las calidades de movimiento, el cuerpo del otro, la disposición grupal, las nociones del espacio y tiempo, y demás conceptos de la danza y la expresión corporal. Se utilizan técnicas del movimiento consciente como el método feldenkrais, la eutonía, la sensopercepción, la biomecánica, y el contact-improvisación.
Además, en el taller se promueve la reflexión acerca de las concepciones de la danza y la discapacidad para descubrir nuevas posibilidades de movimiento a partir de las limitaciones, disfrutando del propio cuerpo.
El taller nació de la propuesta de Santiago Feldman que es integrante del Grupo Alma, una compañía de danza apadrinada por el músico León Gieco, que trabaja junto a intérpretes con y sin discapacidades motrices, y que dirige la profesora Susana González Gonz.
La compañía lleva más de diez años con presentaciones en el territorio nacional y en el exterior, y forma parte del proyecto “Todos podemos bailar”, avalado por el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA), el Consejo Provincial para las personas discapacitadas de la provincia de Buenos Aires, la Comisión Nacional Asesora para la Integración de Personas Discapacitadas (Conadis), la Fundación Artistas Discapacitados, y AMIA Departamento de Programas Sociales Área Discapacidad.
Por consultas, comunicarse al 154-68825 santiagodemian@yahoo.com.ar
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