La defensa del enfermero acusado tildó de ?descabellado? el planteo
El penalista Claudio Castaño lleva adelante la defensa del acusado de suministrar la morfina en forma ilegal a Gabriela Ballesteros.
?Las declaraciones de esta mujer me dejan sin palabras?, dijo y añadió que accedió a la historia clínica y de vida de la mujer, calificando de ?descabellado? el ?denunciar una adicción inducida?.
Añadió que ?no cierra por ningún lado? y acusó que ?en su afán de lograr quizás en la industria del juicio contra el Municipio me parece descabellado arruinarle la vida a una persona, como lo está haciendo?.
Evitó ventilar cuestiones íntimas de la historia clínica de la denunciante, pero dijo que ?ingresó al Hospital ?según lo avalan los médicos en la historia clínica- por haberse inyectado aguarrás en sus brazos. De ahí vienen las curaciones?.
Al defender al acusado dijo que ?si me dicen de otra persona puedo dudar, pero no de quien se ha involucrado. En el Hospital no debe haber dos personas iguales: buena persona, buen tipo y excelente profesional. Hasta no es merecedor el Hospital de tener un profesional de ese tamaño?.
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Tras plantear que la mujer ?tendrá que probar en sede penal? su acusación, dijo que ?cuando una persona es adicta y tiene afán de recuperación, busca auxilio de otra manera. No busca paliativos comprando ampollas?.
Castaño dijo que su defendido ?es un supervisor. No es ni un enfermero ni un médico: no tiene acceso a la medicación que ella menciona?.
El denunciado admite ?que la ha atendido con el profesionalismo y el amor con que se vuelca a la profesión día a día, pero es un supervisor?, dijo el abogado.
Agregó que ?cuando hubo un faltante de dos ampollas y la enfermera lo alertó como supervisor, ambos lo asentaron en el reporte de enfermería de infectología y en el libro de supervisión general. De ahí para adelante no se hizo nada. El supervisor general ni alertó al director, ni al servicio legal ni hizo la denuncia penal correspondiente para que se investigue?, lanzó Castaño.
Posteriormente dijo ?que la mujer tenga guardadas las ampollas habla hasta de una mala fe. Las tendría que haber aportado a la fiscalía para determinar si el número de lote y partida corresponden con las que obran en el Hospital. Segundo: cómo hacemos la cadena de custodia para saber cómo llegaron a manos de ella?.
Planteó que se trata de ?una prueba a descartar de plano y que hasta la podría imputar a ella si sumamos que el reporte está desde agosto, lo que ella tiene en su poder y que ese día fue infectología como paciente ambulatoria?.
El penalista dijo que ?no van a poder imputar al enfermero, pero el daño que se le hizo es irreparable?.
Finalmente, manifestó haber tenido ?una sola conversación? con el letrado de la denunciante para ver qué elementos de prueba obran en cada lado, mientras la fiscalía investiga por su lado y sigue el sumario administrativo del Hospital.
Adelantó que ?el supervisor general va a tener que dar serias explicaciones en la parte administrativa? y añadió que ?hasta hoy el Municipio no presentó denuncia judicial?.*
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