La defensa del menor sospechado del crimen de Ayelén cuestionó que haya una única línea investigativa
El representante legal del menor sostuvo que la pesquisa es “desprolija” y renegó de que la instrucción sólo haya avanzado sobre una única línea investigativa sin abonar otro tipo de teoría. Desde su óptica, a esta altura el autor del crimen podría haberse fugado fuera del país.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl doctor Pellegrino fue consultado por Walter Rolando, el papá de Ayelén, y aceptó asesorar a su hijo de 16 años, sobre quien recaen las sospechas del fiscal Humberto Piotti. Hoy el adolescente vive con su progenitor, tras el quiebre de la relación con la mamá.
En principio, el letrado aguarda los resultados de las pruebas de ADN, demorados por falta de insumos en los centros de La Plata y Vicente López a los que fueron remitidas. Se trata de las muestras tomadas al cadáver, de los isopados practicados en los dedos y debajo de las uñas del menor, y de elementos recogidos en la vivienda.
A priori, cuestionó que de la causa se desprende que secuestraron una cuerda de 4 metros de largo del lavadero de la casa de Brandsen 320 y un cable coaxil -utilizado habitualmente para el servicio de TV por cable- en la zona del baño, es decir, cerca de donde apareció el cuerpo de Ayelén. Sin embargo, del expediente se desprende que se envió a peritar una cuerda negra de 96 centímetros de longitud.
“No se entiende en la causa de dónde salen las pruebas”, dijo Pellegrino y resaltó que algunos de los elementos probatorios fueron recogidos de la escena 24 horas después, cuando no se había ordenado la custodia del domicilio.
Por estos motivos, adelantó que en principio solicitará el acceso a las fotografías tomadas en la escena del homicidio y estimó que su postura será plantear la nulidad de las pruebas, más aún teniendo en cuenta que es lógico que puedan hallarse rastros de ADN del joven en su propia vivienda.
“Hay más dudas que certezas”, deslizó a modo de balance, a más de diez días del resonante y doloroso crimen.
“Es clarísimo en la versión”
Por otra parte, el doctor Pellegrino remarcó que el joven fue interrogado durante más de tres horas en la Seccional Primera, donde nunca se “quebró” y en todo momento sostuvo que no había tenido que ver con el fatal desenlace de Ayelén.
Sin embargo, desde la fiscalía no lo citaron a declarar como testigo en la causa y lo han sindicado como el único sospechoso, aunque no exista aún una imputación formal.
El adolescente refirió que el jueves 22 de agosto asistió en doble jornada a la escuela, ayudó a su hermana a hacer los deberes y cerca de las 20, se acostó a dormir una siesta. A priori, ese descanso sería una práctica habitual entre los jóvenes que cursan en doble turno. En tanto, la víctima quedó terminando sus tareas escolares.
Mientras dormía, el padre pasó por la casa de Brandsen y no obtuvo respuesta al tocar timbre. Cerca de las 20.15, Walter Rolando llamó a su hijo al celular y lo despertó, quien corroboró que la voz del chico era somnolienta. Minutos después, el chico salió de su habitación y descubrió a su hermana desvanecida en el pasillo, cerca del baño, y pidió ayuda a un vecino.
“Es clarísimo en la versión”, afirmó el letrado respecto al testimonio de su pupilo, quien fue sometido a peritajes psicológicos y se aguardan los resultados.
Pellegrino destacó que el adolescente refirió que cuando fue a su habitación a dormir, Ayelén quedó haciendo los deberes y agregó que el papá no percibió ninguna actitud rara del adolescente cuando hablaron por teléfono, instantes antes del macabro descubrimiento.
Cruces familiares
En cuanto a la relación familiar, el letrado indicó que el matrimonio se separó en 2006 debido a que la mujer comenzó a practicar la religión umbanda. Incluso, manifestó que los chicos vivían con ella y en la casa había varios altares, con presencia de la imagen de San La Muerte.
Además, aportó que Ayelén habría participado en los rituales umbandas y que su hermano sólo fue obligado a colaborar en algunas tareas menores, aunque no intervenía en las ceremonias.
Pellegrino explicó que a partir de estos altares que se habían montado en la casa, personas cercanas a la mamá de los chicos tenían llave del domicilio y mencionó a una pareja que ya declaró en el marco de la investigación que incluso habría ratificado esta situación.
Así, las conclusiones del defensor chocan con la postura de los investigadores, quienes descartaron la hipótesis de que el deceso se vinculara a rituales oscurantistas.
En este sentido, el abogado resaltó que “llama la atención que no abonen otra teoría” e indicó que no se le preguntó a los amigos de la madre dónde se encontraban la noche del crimen ni se rastrearon sus teléfonos celulares para conocer si estaban cerca de la escena del homicidio.
Y explicó que en esta interna familiar, habría sido una amiga de la madre quien mencionó el “juego de la asfixia”, aunque el joven negó que hubiera incursionado en esa peligrosa actividad.
Pruebas reservadas
Por otro lado, el defensor manifestó que el fiscal constituyó un legajo de prueba al cual no tiene acceso, por este motivo ha podido tomar contacto con la mitad de las actuaciones que se han realizado en el marco de la causa.
De todos modos, adelantó que han llamado a declarar a adolescentes amigos de los hijos de Walter Rolando, al tiempo que marcó que le resulta llamativo que su defendido no fuera citado en primera instancia como testigo.
Por último, analizó que hasta el momento lo único firme que existe en contra del joven es el “indicio de oportunidad”, ya que estaba cerca del lugar en el momento en que se produjo el asesinato.
El hecho
Al caer la tarde del jueves 22 de agosto, Ayelén Rolando, de 14 años, fue encontrada por su hermano (16) desvanecida en un pasillo, cerca del baño de la vivienda ubicada en Brandsen 320 de esta ciudad.
Un vecino dio aviso a la policía, que intervino en las primeras actuaciones. En tanto, la autopsia determinó que la víctima falleció por “por asfixia mecánica por compresión a nivel del cuello, con paro cardiorrespiratorio traumático”.
Con el avance de la investigación se estableció que el ahorcamiento se habría producido con algún elemento como una soga o cinturón, descartando que haya sido por la presión de las manos.
Tras levantar los rastros de la escena del homicidio y tomar las primeras declaraciones, la pesquisa está a la espera de que se concreten los peritajes de ADN de las muestras extraídas del cadáver, de una soga y de los isopados realizados sobre los dedos y las uñas del sospechoso.
En simultáneo, los investigadores vuelcan sus expectativas en estos estudios para definir si la causa pasa a la órbita del Fuero Penal Juvenil, cuyos instructores han participado como veedores en el recogimiento de la prueba.
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