La emoción de dos amigos
Nos cuenta que su viaje estuvo muy bueno y que cuando llegó a Roma se sintió en otro mundo. Jamás había estado en el Viejo Mundo, por lo que todo era una novedad recorrer las calles italianas y quedarse parado frente a una escultura solamente vista en revistas de historia o de arte.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailNos relata su amistad con quien fuera el cardenal Bergoglio y hoy papa Francisco, una amistad que viene de lejos y que habla de la fraternal comunicación que estos sacerdotes tenían entre sí.
“¿A qué viniste” le preguntó Francisco sonriendo antes de abrazarse, y se nota en la mirada de Raúl la emoción contenida durante mucho tiempo. Es que el franciscano continúa siendo el hombre afable y espontáneo, el que fue siempre. El que se escapaba de la Catedral de Buenos Aires para ir a charlar con el kiosquero que le vendía el diario, el mismo que se subía a un micro y pagaba el colectivo.
Todo esto, y mucho pero mucho más, nos cuenta Troncoso en una entrevista exclusiva para La Vidriera.
Mientras tanto, el adelanto, la emoción, el encuentro entre los dos amigos.
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