La encargada de cuidar el Cerro de la Virgen reclama medidas de seguridad
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Entran con la tranquera cerrada, los días que está habilitado para el público son los sábados, domingos y feriados, no sirve de nada poner carteles porque los arrancan o no le prestan atención y después te insultan cuando les decís algo”, explicó en diálogo con El Eco de Tandil.
Y cuestionó que “también entran de noche, rompen las cosas, se roban las plantas, no respetan los lugares de estacionamiento, se ponen a jugar a la pelota gente mayor, que hemos puesto carteles pero los han tirado, pero eso no se puede hacer porque el padre Troncoso dijo que éste es un lugar religioso, no un camping. También lo usan para traer a sus perros, hay días que hay más perros que gente”.
Sin respeto
Asimismo, Cames recordó que ella hace seis años que cuida el cerro y que antes de que ellos estuvieran allí no había límites porque estaba todo abandonado, entonces “ahora que se quieren poner los límites para mantener mejor el lugar la gente te responde mal. También hay gente que viene a ver a la virgen que le explicás y te entienden porque no es fácil estar acá viviendo. Vienen todos para el lado de mi casa, y acá hay un cartel que dice prohibido pasar, propiedad privada, pero no tengo intimidad. Este es mi espacio pero nadie lo respeta”.
Además, surge temor porque entra gente todo el día y a cualquier hora. “Nos robaron dos garrafas, ahora tenemos unas que nos prestaron. También se llevaron una mesa de parque, sillas, si dejás algo en el patio no lo encontrás”, manifestó.
A su vez, contó que le intentaron ingresar a su vivienda palanqueando la puerta. “Jorge Tripodi, como sabe nuestra situación, nos regaló las rejas para la puerta pero palanquearon hace poco la del garaje, creo que no entraron porque tengo los perros adentro”.
“Pido protección”
En este contexto, Cames pide “protección en la entrada, porque tiraron la pared y pido que si no se puede arreglar, que hagan un alambrado con un buen portón y que la gente no ingrese cuando está cerrado”.
“Lo hablé con Marcos Nicolini en una reunión, le expusimos el problema y él dijo que iba a hablar con gente de la iglesia pero todavía estamos esperando respuesta. El dice que esto era municipal pero se lo dieron en comodato al padre Troncoso, que él se tendría que hacer cargo del mantenimiento, pero lo que a mí me interesa es que me den seguridad”, recalcó.
Por otra parte, afirmó que “he rechazado tres veces un trabajo porque no puedo salir, estoy esclavizada y yo no gano nada por estar acá, no cobro sueldo. Los baños los limpio por mi cuenta, ahora están clausurados porque el tanque está sucio y se taparon todas las cañerías, mi marido las destapó pero se volvieron a tapar porque está lleno de vaquitas de San Antonio. Desde hace 6 años que nosotros estamos acá que no se pudo limpiar, mi marido ha pedido escaleras prestadas o un andamio para subir y nadie tiene nada. El agua nos está descomponiendo”.
Con respecto al pasto, contó que el Día de la Virgen lo corta Parques y Paseos y también de vez en cuando pero “por lo general lo hace el señor De Britos de la heladería Renzo, porque es muy devoto de la Virgen, lo hace de corazón”.
Sin respuestas
Cames sostuvo que “hace 6 años que estoy reclamando y no tengo respuestas”.
Y aseguró que ni bien esté terminada la casa que se están haciendo por medio de Autoconstrucción de Cáritas, van a irse del Cerro porque “estoy cansada, me enfermé de los nervios y estoy tomando antidepresivos, esto me agota”.
“El padre nos prestó este lugar hasta que nos saliera lo de Autoconstrucción, que pertenece a Cáritas, que tiene que ser un matrimonio constituido con hijos, vos te anotás, te dan el terreno y las familias tienen que ir a construir, cumpliendo 12 horas por día. Yo no lo estoy cumpliendo desgraciadamente porque no puedo dejar esto solo. Mi marido trabaja en el Hospital de mantenimiento y hace otros trabajos porque no nos alcanza el dinero. El está yendo los fines de semana porque sino no comemos”, explicó.
Y consideró que “hay que reeducar a la gente, si tu hijo está rompiendo un cartel al lado tuyo vos le vas a decir que no lo rompa. La gente rompe y no le importa porque es municipal, pero lo estamos pagando todos igual. Si quieren disfrutar este lugar hay que empezar a cuidarlo y respetar los reglamentos que tiene”.
“Había entre 40 y 70 rosales, ahora si llegan a diez es mucho, algunos los rompieron llevándoselos por delante con el coche, porque no tienen respeto, se suben con el coche casi hasta donde está la Virgen y hay carteles que dicen que hay que limitarse al lugar de estacionamiento. Muchos rosales se los robaron”, criticó.
Y lamentó que “no respetan ni a la Virgen, se sacan fotos como si fuera un ídolo, pero me parece que hay que tener un poco de respeto”.
“Necesito que alambren la entrada para que la gente no pase, yo siento que corro riesgo y tengo dos hijas, una de 16 y una de 9 años. Yo no puedo hacer un mandado y dejar a mis hijas acá porque no sé lo que va a pasar, acá no tengo vecinos para pedirles que me echen una mirada, estamos solos”, aseguró.
Y lamentó que algunas personas sean tan agresivas ya que un día tuvo que ir al Hospital por un problema de salud y dejó cerrado el portón. Cuando regresó, encontró un papel en el que decía: “Inútiles, es el horario y no hay nadie…”. Realmente, es lamentable que una persona que supuestamente va a ver a la Virgen pueda hacer algo así.
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