La encrucijada del peronismo
-Siempre en lo local, ¿cómo vislumbra hoy al peronismo? Cierra con dos listas y a punto estuvo de presentar una colectora, que fue bajada también en circunstancias al menos desprolijas…
-Es bastante complejo, pero todos los partidos políticos tienen su complejidad. Cuanto mayor nivel de militancia o nivel de representatividad pública se tiene, los problemas se visualizan mucho más. Digamos, si el radicalismo estuviese hoy en el poder, en todos los estamentos, también aflorarían estas diferencias, mucho más fuertemente. El peronismo, además, se caracteriza por no ser un partido que discuta todo dentro de cuatro paredes, es un partido bastante visceral, que sale a expresar lo que piensa, por lo que se hace un poco más complicado.
-¿Se puede pensar en una unidad de todos los sectores después del 28 de junio y pensando en el 2011?
-Yo no creo en la unidad por la unidad misma, no creo que todo sirva y todo valga. Me parece que aquí hace falta la revalorización de los partidos políticos a través de tiempos establecidos para sus respectivas internas. Pero también un concepto de generosidad suficiente y de atenerse a lo que dice la interna, para que el que pierda no quede herido y vaya a votar a otro, sino que simplemente integre los lugares donde el afiliado los puso y acompañe. Aquí, cada vez que hubo internas, el que perdió salió a hacer la contraria, y a partir de ahí, los partidos políticos se fueron atomizando cada vez más. Me parece que pasa por esas dos cuestiones: Una, la exposición pública del poder político que representa el justicialismo, y la otra, por estas pequeñas miserias que hacen tan grande daño a toda la construcción política. Por eso digo que, como hay miserias, también hay grandezas, y estos gestos hacen a la revalorización de la política, que es a lo que debemos apuntar.
-A propósito de las miserias, ¿de ahí se explica que el peronismo haya perdido sistemáticamente la Intendencia desde 1991?
-Podría ser. Sería un caso. Pero, mírelo así: Hay grandezas paralelas, a veces resaltan menos. Y es una pena. Porque en la construcción política eso daría una brecha más cercana a la sociedad. Si uno quiere hacer creíble a la política, tiene que partir por ser creíble uno. Si algunos no se cambian la cabeza y dejan de lado las miserias, para la política no será nada bueno.
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La búsqueda de consensos
-¿Considera que en estas elecciones habrá un cambio en cuanto a la composición de las Cámaras? ¿Y cómo puede afectar la vida del país? Porque si bien se podría hablar de mayor institucionalidad, los K pronostican el caos…
-Ahora empieza un tiempo distinto, no hay tantas listas en el nivel provincial. Se van uniendo con sus diversidades las corrientes clásicas de la oposición. Y en el peronismo ocurren dos cosas: El kirchnerismo, que con su forma de conducción ha expulsado a muchos sectores, y esos sectores, que están representados por otra corriente, que ha estado unificándose pero con raíces similares. No es una atomización de listas ni una ley de lemas, por suerte esto está un poco más acotado.
-Le vuelvo a preguntar por la composición legislativa.
-Se viene una oposición que pretende poner equilibrio en todos los estratos legislativos: Nación, Provincia y Tandil. Me parece que independientemente de quiénes ganen la elección en los distintos niveles, se va a ganar en representatividad parlamentaria en todos los estamentos. No son buenas las mayorías automáticas, porque el representante, de acuerdo al artículo 22 de la Constitución Nacional, si tiene la minoría no puede representar nada. De hecho, acá, la Cámara Empresaria ha dicho que no ha sido consultada por un aumento de sus tasas. Sucede que hay una postura oficialista que vota automáticamente ese tipo de cosas. Parece que fuera todo el Concejo Deliberante el que vota, pero no es así. Hay una oposición que pide consultar, hablar, consensuar. En la medida que haya posibilidades de consenso, habrá mejores herramientas para dar a la sociedad las pequeñas cosas que reclama.
-Usted tiene fuerte experiencia en eso…
-Sí, le doy un ejemplo: El intendente (Julio) Zanatelli nunca tuvo un bloque propio que fuera mayoritario en el Concejo Deliberante, jamás. A mí me tocó presidir el Concejo y Zanatelli subía todos los días, charlábamos todas las mañanas buscando consensos. De diez expedientes, nueve ya estaban, y uno siempre era el más problemático. Entonces, venían los secretarios, se hablaba con los concejales que tenían dudas. Salía, entre todos, algo mejor. Y Zanatelli gobernó tres períodos, ¿dónde se afectó la gobernabilidad? Y estoy hablando de una figura cuya característica de formación era naturalmente autoritaria. No era una persona que se supusiera que fuera de diálogo, y sin embargo no tuvo ningún problema. ¿Cuál fue la gobernabilidad afectada? Al contrario, se mejoró todo lo demás.
-¿Ese mérito es adjudicable a ambas partes?
-Sabe qué pasa, que todos tienen que hacer el esfuerzo. Siempre las partes deben ceder en algo, si no, no hay acuerdo posible.
-Tiene un perfil legislativo y localista.
-Mire, yo a veces veo las grandes discusiones que se dan a nivel Nación y a nivel Provincia, las candidaturas testimoniales, seguridad y los grandes temas, de eso podemos opinar todos. Pero después hay que llegar a Tandil, sentarse en una banca, y bajar el discurso al cordón cuneta. Y de eso hay que saber, hay que andar, hay que hablar de las cosas simples del vecino, que para ellos son graves problemas, y para nosotros, en esta complejidad municipal, no debería ser tan difícil gestionar y consensuar con el Ejecutivo para mejorar esas cosas. Entonces digo, por qué no mejorar la calidad institucional aprovechando esta instancia democrática.
El Gobierno de Lunghi y los
problemas bajo la alfombra
-¿Cómo ve hoy al Gobierno de Miguel Lunghi?
-Lo veo bien, pero me parece que con nosotros va a ser mejor. Está haciendo cosas que yo valoro, como lo de los espacios públicos, tender al Municipio saludable, cosas que a uno le caen bien. Algunos se quejan de luz donde hay luz, de piedra donde hay piedra, pero entiendo que hay cosas que hacen a los atractivos turísticos y a la seguridad. Pero me parece también que hay temas mucho más profundos que a veces se ponen debajo de la alfombra.
-Mencione algunos.
-Por ejemplo el tema de viviendas. Se presentó hace tres o cuatro años un proyecto interesante, para reflotar otro, de hace más de 15 años, que es la formación del Instituto Municipal de la Vivienda en Tandil. Se iban afectando distintos fondos, y se hubiese hecho un fondo interesantísimo como para salir a cubrir esas necesidades. Ahora se presentó una reforma a ese proyecto, y no ha sido ni siquiera tratado. Hoy tenemos un fondo de 70 mil pesos al año, cuando podríamos tener dos, tres, cuatro millones o más, para empezar de manera cíclica a hacer esas construcciones de interés social.
-El proyecto tiene sus críticos…
-Algunos comentan que un Instituto Municipal de la Vivienda es como armar una estructura, con directores, etc. Si ese es el problema, hagamos lo que hizo Felipe Solá, que comenzó a descentralizar fondos a todos los municipios, para que éstos pudieran decidir sobre esos fondos. En este caso, descentralicemos nosotros los posibles fondos, y si no van a un Instituto de la Vivienda, que vaya a una administración, que conduzca, por ejemplo, el padre Raúl Troncoso, y que a partir de ahí se pueda llevar adelante este plan. Porque la gente no da más, los alquileres son cada vez más caros y los lugares, cada vez más chicos.
-Otro tema…
-Se puede hacer más en seguridad. Hay mucho escrito y hay que copiar a los municipios exitosos, como Ezeiza y Tigre. También lo de las sierras. Me parece que se han perdido muchos años de control y a mi juicio no se hizo más que tirar la pelota para arriba.
-Usted participó en tiempos del Acuerdo Marco, que luego fue muy criticado…
-Hace diez años se reunieron Nación, Provincia y Municipio, y se llegó a una resolución que fue firmada por dos tercios de los concejales. Hubo una audiencia pública que duró dos días, y que apoyó lo que nosotros creíamos conveniente. En realidad, hubo cuatro años de paz social, en los que se empezó a hacer la reconversión turística que había que hacer, los controles, se aumentó la tasa y se empezó a formar un fondo para la reconversión turístico-minera. Esos fondos fueron a parar al Hipódromo, cuando en realidad eran para las canteras. Cantera El Trincante, hoy clausurada, tiene una casa de piedra de más de cien años, que podría ser un espectáculo en cuanto a parador turístico, con muy poco se reciclaba, estaban los fondos y no se hizo. En la cantera de arena El Centinela, que estaba preparada para campamentos, etc., tampoco se hizo nada. Cuando por dictamen de una jueza local salió que el control debía tenerlo la ciudad, y hemos escrito ríos de tinta defendiendo esa postura, se dijo: ?Ah, no!, es de la Provincia. Y ese Acuerdo, que tantos han querido denostar, preveía la clausura. Esto quiere decir que si se salían de los carriles establecidos y firmados, los clausurarían, una, dos, tres veces. Y si llegara la clausura, después la cantera valdría dos mangos y expropiar no sería tan difícil. Creo que perdimos mucho tiempo por meter los problemas de fondo debajo de la alfombra.
El Concejo, esa caja de resonancia
-Desde su experiencia, es de las que comparte que el Concejo Deliberante ha venido perdiendo nivel paulatinamente.
-Todos los concejos deliberantes, en cada etapa son distintos. Lo que ocurre es que van de la mano de la política cuando la política va perdiendo su jerarquización. Y van de la mano de las individualidades cuando las personas que los ocupan creen que son mejores que los que tienen al lado. Mientras no haya un poco más de humildad, de estudio de los temas, de más conducción, esto va a seguir pasando. Hay personas, sin embargo, que han trabajado muy bien. Sucede que si se es oficialista, el trabajo no se nota porque lo tapa el Departamento Ejecutivo. Y si se es oposición, tampoco se nota mucho porque dicen ?se oponen a todo?, cuando en realidad lo que se hace es controlar y legislar, tarea para la que se fue electo. Acá retomo el concepto de la importancia de poner equilibrio en el Concejo, para que haya mayor representatividad y jerarquía.
?Los Kirchner dejaron
de ser peronistas?
-Fui la primera expulsada del kirchnerismo. Hace cuatro años me propusieron encabezar la lista (de concejales), yo a los Kirchner no los conocía. Luego me dijeron: ?Vos no sos Kirchner?, y la verdad es que no lo soy. Yo vi bien sus primeros años de gestión, luego de todo lo que habíamos padecido. A pesar de no ser duhaldista, le reconozco a (Eduardo) Duhalde el haber enderezado el timón de una sociedad muy belicosa, haberla ordenado y haber ordenado también la transición. Terminó siendo Kirchner, con viento de cola a nivel internacional, quien hizo bien las cosas en un primer momento. Pero siempre sospeché de las formas, me parece que había demasiado sectarismo, demasiada exclusión y demasiado ninguneo a sectores de la sociedad. Además, eso no es típico del justicialismo, porque nosotros tenemos una relación con la popular mucho más lógica y directa.
-Y Cristina…
-Yo le aposté una ficha, porque me gustó mucho su discurso en defensa de las instituciones, recién asumida. Pero al mes siguiente, se me cayó. Vino el tema del campo, donde lo que faltó fue diálogo. Un conflicto no puede durar cuatro meses, casi un año en el sentido de que nada se resolvió en cuanto a lo profundo. Pero no sólo con el campo, que a mi juicio es la mayoría productiva y la maquinaria importantísima de este país, sino con ningún sector se puede tener ese nivel de agresividad y confrontación. Son sectores de la economía pero, además, son compatriotas, trabajadores, no son oligarcas. Eso de los ´70 y los discursos, a mi juicio tan antiguos, me hicieron empezar a sentir un profundo dolor y una desazón. El peronismo siempre se ha nutrido de todos los sectores del trabajo, y a través del diálogo, y acá se está haciendo todo lo contrario. Por eso creo que los Kirchner dejaron de ser peronistas, se fueron ellos, no nosotros.
-Usted tuvo una ligazón con el menemismo. ¿Le resulta una mochila pesada?
-No, no he tenido ningún lugar público por el menemismo. Jamás he sido ni siquiera una dirigente del menemismo.
-Pero, ¿estaba convencida? En Tandil se le dio el lugar de una referente durante mucho tiempo, y en el ocaso de su segundo Gobierno, para descalificarla…
-Sí, sí. Mire, la historia también descalificó a (Raúl) Alfonsín y se ocupó después de darle el sitio que merecía. Sólo hay que tomar distancia de los problemas para luego valorar a las personas. Lo que sí viví fuertemente fue esa época, de mucha militancia. Yo, desde la Renovación Peronista, siempre tuve la convicción de que Menem iba a ganar e iba a ser reelecto, y lo escribía y lo decía antes. No me he sentido maltratada ni ninguneada desde los espacios en los que he participado desde afuera, como una simple militante, al contrario. Ahora, hay muchos, con los que compartimos boleta local en aquellas épocas, cuando Menem era candidato a presidente en dos oportunidades, y era exitoso, que hoy quieren esconder bajo la alfombra la boleta. Yo no reniego de nada en ese sentido. Lo que sí digo es que nunca fui una funcionaria pública de ningún Gobierno justicialista, cada vez que tuve una banca o un lugar de participación fue por elección popular de mis vecinos.
La galería obligada
-Juan Mario Pedersoli, opositor a K desde la primera hora, dijo en este espacio que muchos peronistas disidentes deberían confesarse, entre ellos Solá o Roberto Mouillerón. ¿Qué piensa de ese comentario?
-Pienso que el caso de Felipe fue el más público. Tuvo una postura con el campo y nunca lo escucharon, lo ningunearon absolutamente e hizo bien en pegar el portazo. Y me parece muy bien la lealtad de Roberto Mouillerón hacia él. Pero interpreto que les ha pasado lo mismo, han sido expulsados por este sectarismo y esta forma de hacer política de los Kirchner.
-Néstor Auza.
-Hace mucho que no lo veo. Creo que buscó la reelección como senador y no lo logró, es una pena. Me parece que es una persona que se ha dedicado a algunos temas interesantes en la Provincia, y que ahora iría por una banca en el Concejo. Si esto se confirma, me parece que está bien que haya personas con experiencia legislativa y formación profesional, que pueden aportar mucho para jerarquizar el Concejo.
-Gino Pizzorno.
-Con Gino tengo una amistad personal, tanto con él como con toda la familia. Pero en política tenemos pensamientos distintos, no peleas ni roces, muchísima calidad, que es a lo que yo aspiro encontrar.
-El justicialismo, ¿se une después del 28 de junio?
-La política es muy dinámica y va a depender de la dignidad de las personas que la integren. Y si para no perder la dignidad hay que seguir desde otro espacio político, se seguirá desde otro espacio. Y eso hace que uno no pierda su esencia justicialista. Y si llega la posibilidad de estar todos detrás de un proyecto común, sería la primera en celebrarlo.
-¿Tiene aspiraciones personales, más allá de un cargo legislativo?
-No, aspiro a que se vote boleta entera el 28 de junio, para poder ocupar un escaño, porque tengo muchas ganas de hacer cosas por mi ciudad.
-Carlos Fernández.
-Lo llamé y lo felicité cuando dio esta dura batalla en la Justicia. Me parece que realmente se hizo justicia porque había un fraude escandaloso. Yo realmente me alegré, porque no me olvido de los grandes debates que se armaban entre él y yo en el Concejo, pero siempre dentro de un clima de respeto y de diálogo. Le deseo lo mejor.
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