La ESB 2 presenta un novedoso proyecto de integración con respeto por la diversidad
En la Constitución, tanto nacional como provincial, se establece que la educación debe brindar las oportunidades para el desarrollo y el fortalecimiento de la formación integral de las personas a lo largo de toda la vida y la promoción de la capacidad de cada alumno de definir su propio proyecto de existencia. Además, propone brindar una educación de calidad, entendida en términos de justicia social, con igualdad de oportunidades y posibilidades.
Con esta premisa, ?La escuela integradora, un proyecto que nos desafía? intentó dar respuesta a un grupo de alumnos que vieron sellada su trayectoria escolar por reiteradas repitencias.
Como la escuela puede y debe articular su actividad específica considerando la vida completa de los alumnos (atender, amparar, ofrecer filiación y políticas de cuidado), el proyecto hizo especial hincapié en fortalecer vínculos entre los sujetos implicados, donde la relación pedagógica entre docentes y alumnos se cimentó como de vital importancia.
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Los creadores de este proyecto, consideraron que los alumnos de entre 14 y 16 años que cursan primer año de secundaria con una historia escolar de fracasos, muchas veces, están destinados a vivir nuevas decepciones o deserciones. Además, comprobaron que los jóvenes de esta edad tienen intereses diferentes que los alumnos de 11 ó 12 años que ingresan a primer año.
Por todo ello, pensaron en ofrecer respuestas verdaderas a un grupo de alumnos en estas condiciones. Para lograrlo se plantearon un cambio metodológico, de criterios e instrumentos de evaluación, atendiendo a los lineamientos que determina el diseño curricular de primer año de secundaria.
Se favorecieron los lazos cooperativos entre los alumnos y comenzaron a acordar sus propias actividades y cada estudiante se convirtió en el protagonista de sus acciones para imaginar, relatar, experimentar, crear y pertenecer al aula de Primero D.
Objetivos y tareas
Con el diagnóstico en mano, los responsables de la ESB 2 decidieron que alumnos de 14 a 16 años en esta situación se agruparían en Primer Año D del turno tarde, en un conjunto de no más de 15 integrantes, destinando a ellos un proyecto específico.
El principal punto de consenso fue la necesidad de incluir, evitar el fracaso y la deserción de estos chicos, y lograr que dentro del aula aprendieran a su ritmo y de acuerdo a sus intereses.
También este proyecto tuvo como objetivo base promover aprendizajes colaborativos, generar situaciones de instrucción que mejoraran la autoestima de los alumnos y que posibilitaran, a la vez, la integración grupal y el fortalecimiento de vínculos.
Para poner en marcha el proyecto debieron organizar el grupo, seleccionar los docentes, entrevistar a los padres de cada alumno en forma individual y grupal, generar reuniones docentes, elaborar proyectos y planificaciones, organizar salidas y revisar constantemente la práctica docente.
Los protagonistas
Luego de que la directora del establecimiento, Rosana Florit, junto a la preceptora, Liliana Manzo, relataran el proyecto a este Diario, nos invitaron a conocer a los chicos y charlar con ellos y con uno de sus docentes que se encontraba dando matemática.
El ambiente dentro del aula es muy ameno y rápidamente los chicos entraron en confianza para contarnos su vivencia del aula de Primero D.
Daniela fue la primera en tomar la palabra y con gran soltura contó que ?el proyecto se basa en un curso de quince alumnos; somos chicos que repetimos una, dos o tres veces. La idea que tuvieron acá, en la escuela, consiste en ayudarnos a levantar todas las materias y que no nos quedemos en ninguna. Si vamos un poco flojos, está el grupo docente listo para ayudarnos a levantar. Más allá de las notas y de las materias, también se trata de ser amigos y de tener unidad entre los compañeros?.
Con toda confianza agregó que ?yo, en particular, he cambiado un montón, nunca tuve unos trimestres de notas tan buenas. Lo que más me ayudó es que los profesores están continuamente ayudándote y no permiten que te caigas, siempre están ahí, y los compañeros también, todos ponemos un poquito. Al principio era un poco difícil, porque veníamos de diferentes escuelas, pero después nos adaptamos?, concluyó.
Florencia contó que ?yo me siento bien en el grupo y con pocos alumnos ando bien. El año pasado había estado con más chicos y me llevé todas las materias?. Del mismo modo, Eugenia narró que llegó de otra institución donde ?no trabajaba, no hacía las cosas y repetí. Este año todo va mejor para mí?.
Estefanía agregó que había repetido séptimo y que ?para mí, este año fue mucho mejor. Yo había perdido el año por un problema de salud?.
Débora indicó que ?iba a otra escuela y repetí; acá estoy mejor porque en este curso hay profesores que ayudan? y Brian añadió que ?antes yo no hacía nada, repetí cuarto y quinto. Acá hice amigos y mejoré bastante?, lo mismo que Franco, quien explicó que proviene de otra escuela y que desde este año está mejor personal y académicamente.
Nahuel aclaró que ?acá te ayudan mucho más, te dan una mano y después vas solo. Con las materias voy bastante bien, levanté algunas?.
Por su parte, Nicolás contó que ?como acá somos pocos, eso me ayuda. Antes éramos tantos que no podía concentrarme en ningún momento y eso me hacía perder el hilo de las materias?. Otro de los alumnos, Halestter, afirmó claramente que se siente contenido y en pocas palabras aseguró que ?estoy contento con esta escuela?.
Daniela, una de las más conversadoras del curso se animó y reflexionó nuevamente frente a sus compañeros: ?Yo cambié un montón y eso está bueno. Si me voy de acá quizá me caiga. Me siento bien y cómoda con el grupo, los profesores y la directora. Me costaría volver a adaptarme a otros compañeros u otro lugar?.
El grupo contó, además, que parte de las tareas que realizaron y más apreciaron fue haber concurrido al Museo de Bellas Artes y al de la Iglesia Matriz, a la Municipalidad, a La Movediza, a algunas plazas y a El Cielito, entre otras lecciones paseo.
?Así sentís que te quieren ayudar, porque si te dejan salir quiere decir que confían en vos. Nosotros nos portamos bien y así aprendemos más?, explicó Débora.
Docentes involucrados
Cabe destacar que los responsables de este proyecto son Hugo Camarzana, Laura Petrini, Sandra Bulacio, José Gíboli, Daniela González, Lorena Colello, Karina Schonfeld, Liliana Manzo (preceptora), Adrián Foschino y Rosana Florit (directora).
Costó trabajo llevar adelante la propuesta y requirió un amplio compromiso de los involucrados para revisar diariamente su tarea docente, contener, planificar, modificar, ampliar la mirada y dar una participación clara y central a los alumnos.
Todos los involucrados han asumido un rol organizativo con el fin de establecer redes de comunicación y tiempos necesarios para que cada uno de los integrantes del grupo sea partícipe y protagonista de su propia historia personal y académica.
Asimismo, docentes, preceptora y directivos se convirtieron en este camino en reales facilitadores del aprendizaje, en organizadores, activadores de capacidades e inquietudes a través de múltiples técnicas de búsqueda y descubrimiento del conocimiento por parte de estos chicos, que hoy se sienten contenidos y orgullosos de pertenecer a Primero D de la ESB 2.*
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