La esclavitud del miedo
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLuther King dijo alguna vez: me horroriza, no tanto la maldad de los malos, sino la indiferencia de la gente buena?. Soy uno más de ustedes, que se canso de tener miedo, de agachar la cabeza siempre se bien de sus miedos, de sus dudas, de la incertidumbre de lo de lo desconocido, de las desilusiones y el sufrimiento. Toda la vida nos robaron la ilusión de una vida mejor nos sometieron a conformarnos con lo que nos daban, nos acostumbramos a no soñar e ilusionarnos.
Nos inculcaron como un lavado de cerebro o una cruel tortura; que si nos atrevíamos a soñar íbamos a perder lo poco que teníamos… mirábamos nuestras familias, y tratábamos de preservarlas, cueste lo que cueste.
Así eso significara claudicar nuestros sueños e ilusiones. Acallamos nuestra voz, y soportamos la humillación, el manoseo, el abuso, la injusticia. Cuando un pueblo trabajador calla su voz es un pueblo sometido, dócil, fácil de manejar y de violar.
Así como hoy violan los derechos de los choferes profesionales peones de taxis y autos de alquiler con taxímetro en sus convenios colectivos de trabajo como así también sus derechos constitucionales en especial el artículo 14 bis enquistaron muy bien la esclavitud del miedo… deja no te metas, es problema de otros, cállate no digas nada, lo que vas a ganar es que te echen del trabajo, después vamos a ver quién te da una mano, sacrifícate, mientras tengamos para comer… así podría seguir dando expresiones.
Chritan F. Hebbel dijo una vez ?creer posible algo es hacerlo cierto?, por ello les pido que creamos que podemos tener una vida digna, sino que hay compañeros de la justicia social, el soñar con tener una casita propia, tener un presente y un futuro. Qué vida van a tener nuestros hijos, lo mismo que nosotros, si nosotros no luchamos por nuestro presente porque estamos derrotados como hombres y mujeres de trabajo.
Con miedo a reclamar lo nuestro, qué le enseñamos a nuestros hijos, que nuestras hijas se tienen que acostar con sus patrones para conservar su empleo, que nuestros hijos tienen que someterse al capricho de alguien que le da para comer.
Eso realmente queremos, yo personalmente no lo creo, no puedo obligar a que se defiendan y se sumen. Si les gusta ser sometidos hoy tenemos una herramienta legal para defendernos y hacer valer nuestros derechos.
Hemos armado un gremio que espera de tu voluntad de tener una vida digna, no somos esclavos del miedo, pertenecemos a una raza que tiene nombre e historia, somos la clase obrera argentina que forjo nuestra nación. ¡Cuando se pierde la esperanza se pierde la vida!
Luis A. Larsen
Delegado Regional de la Federación Nacional de Peones de Taxis de la República Argentina
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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