La Escuela 501 trabaja en interesantes proyectos que incluye alumnos, docentes y entidades de Tandil
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Una de las características más notables de la Escuela 501, de sus alumnos y docentes es que, cada año, toman las riendas de algún proyecto que incide en la comunidad. Este año, “Piden sal no le dan” y “¿Nos hamacamos juntos?” ya están dando que hablar.
“Piden sal no le dan” surgió casi sin querer, un día, en el momento del almuerzo, cuando los alumnos adolescentes pedían el salero.
En principio comenzaron estudiando la sal, componentes y usos. Luego, el doctor Manuel Perazzi conversó con los alumnos, explicando algunas de las consecuencias que tiene para la salud el abuso de este condimento.
Averiguaron qué sucedía si se consumía en exceso, qué era la hipertensión, cuáles eran sus causas y consecuencias. Además, estudiaron la presión arterial, aprendieron a tomarla e hicieron sus prácticas con docentes, compañeros, vecinos y gente de la comunidad. También realizaron encuestas entre los vecinos para conocer si consumían mucha sal y si se hacían controles periódicos.
Luego se informaron y leyeron sobre la ley que prohíbe el uso de saleros en restaurantes, diseñaron encuestas para ver si se cumplía y se tabuló toda la información.
El proyecto ha estado a cargo de las docentes Jorgelina Iacaruso, Silvina Onraita, Nelly Domínguez, Daiana Kelly, Mariel Echeverría y Victoria, la asistente social.
Primeras experiencias
Lucía, una de las alumnas contó que “empezamos a investigar sobre la sal, porque hay una ley que prohíbe tener los saleros sobre la mesa en los restaurantes. Aprendimos a tomar la presión, preguntamos si la gente consumía mucha sal”.
El primer paso del trabajo consistió en consultar a los tandilenses en sus casas, preguntar si consumían sal o si eran hipertensos. Después se consultó en los restaurantes si se conocía la ley y si se cumplía.
Además, una nutricionista les habló sobre los alimentos saludables y qué es preferible comer y qué no.
El grupo viajará próximamente a Caruhé a visitar un terreno salino y profundizar más sus conocimientos sobre el tema.
Creen que el proyecto versará sobre la prevención, la salud y el consumo responsable de alimentos y la concientización de quiénes están a cargo del control de la ley.
“¿Nos hamacamos juntos?”
Este proyecto nació a partir del comentario de algunos alumnos que usan sillas de ruedas y manifestaban que nunca se habían podido hamacar.
Entre todos los compañeros surgió la idea de poder construir hamacas y juegos para los niños que tienen discapacidad motora y no pueden usar las instalaciones de las plazas. Pronto comenzaron a pensar quién podía ayudar en la construcción de juegos especiales y alumnos y docentes de la Escuela Técnica 2 fueron incluidos en la propuesta. Hicieron una visita y rápidamente arbitraron los medios para comenzar a realizar los planos.
Además se trabajó con el INTI. Para ello, los alumnos tuvieron una entrevista con Mónica Campagnaro, que ayudó a que el proyecto se hiciera posible; y también se programó una entrevista con el director de Parques y Paseos para evaluar la posibilidad de trabajar en conjunto.
A cargo del proyecto están, además, el profesor Pasuchi (Escuela Técnica 2), Jorgelina Iacaruso, Silvina Onraita, Nelly Domínguez, Daiana Kelly, Mariel Echeverría, Javier Pérez y Victoria, la asistente social.
Con todas estas ideas y personas involucradas, finalmente se proyectó la realización de juegos en dos plazas de la ciudad, movida a la que se sumarán muchos papás de niños con discapacidad motora que han decidido colaborar con el proyecto.
Otras actividades
Los alumnos manifestaron el deseo de que todos los chicos de Tandil puedan disfrutar por igual las plazas, puedan sentarse en una hamaca o dar vueltas en una calesita y compartir este espacio público.
Para ellos es importante contar con los juegos adecuados para cada uno, que las plazas sean de todos: “Empezamos a mirar las instalaciones, nos dimos cuenta que nuestro alumno Claudio nunca se había podido hamacar así que nos pusimos en marcha”, cuenta la docente Mariel Echeverría.
En breve, los chicos irán a la Escuela Técnica a construir los juegos, pero también trabajarán con los tandilenses para concientizar sobre el uso responsable de éstos, para que no se rompan y se cuiden entre todos.
Las proyecciones dicen que poco habrá que esperar para poder ver concretada esta magnífica idea en espacios abiertos de Tandil.*
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