La Escuela 56 ?Francisco Juldaín? cumple 50 años y los celebra con diversos actos

Los actos por los 50 años de la Escuela 56 comenzarán hoy, a las 19, con una misa de acción de gracias en la parroquia Nuestra Señora de Begoña (Sáenz Peña 751) y continuarán el lunes, a las 19, con un encuentro de docentes, alumnos y cooperadores que pasaron por el establecimiento. Además, habrá una muestra fotográfica de los trabajos de los alumnos, producciones de otras instituciones que trabajan en la escuela y bailes tradicionales realizados por ex alumnos. El martes, a las 19, se desarrollará el acto formal, al que está invitada la comunidad en general.
-Están trabajando intensamente por los actos del 50 aniversario…
-Programamos los distintos actos para celebrar el aniversario. El 24 es el acto formal, donde se invita a las autoridades. El 23 es semiformal, donde se invita a todos los que han pasado por la escuela, docentes, ex cooperadores, alumnos, ex alumnos. La idea es recordar los tiempos vividos en la institución.
-¿Siempre funcionó en Lavalle y Movediza?
-La escuela siempre funcionó en el mismo lugar y surgió como demanda de Villa Italia Norte porque la Escuela 21, que funciona en el barrio, estaba excedida en capacidad. Entonces, en esta zona se creó la nueva escuela que empezó a funcionar en julio de 1959. Al año siguiente se le puso el nombre de Francisco Juldaín porque fue el primer maestro del sistema formal.

Actualidad y propuestas
-¿Con qué realidad está trabajando la escuela?
-Con aproximadamente 230 alumnos, que son chicos del barrio, de esta zona, algunos del barrio Arco Iris y otros de Ruta 226. En general, vienen de familias numerosas, donde todos sus hijos han pasado por la institución y si no pasaron los hijos, fueron los tíos o primos. Es una escuela muy familiar, que tiene mucha presencia. Es una escuela que comparte el edificio con la ESB 12 que tiene primero, segundo y tercero de secundaria. En total, somos unos 400 alumnos.
Aquí también funciona el centro de formación profesional que da cursos de computación para la comunidad, hay un centro de adultos que funciona a la noche, estamos en contacto con el Jardín 923 y muchos otros centros de referencia de la zona que utilizan las instalaciones para hacer danzas árabes… También formamos parte del programa Patios Abiertos de la provincia de Buenos Aires, donde cada sábado, junto a profesores, los chicos aprenden a jugar al jockey y al fútbol. Tratamos de dar una respuesta integral a la comunidad y que todos sean partícipes de nuestra propuesta.
-¿Toda la escuela trabajó para esta celebración?
-Nos dividimos en secciones para conocer y participar de los eventos que se van a desarrollar en la escuela y para formar parte de esta historia. Quinto y sexto grado fueron los que se contactaron con los medios de comunicación para informar. Tercero y cuarto hicieron afiches con el cronograma de actividades y los repartieron en los comercios de la zona. Primero y segundo hicieron pequeñas invitaciones para salir a invitar personalmente a los vecinos.
También hay docentes y ex alumnos que están colaborando personalmente en los eventos para que sea un momento emotivo y para que la escuela recupere, más allá de lo educativo, su espacio social y volvamos a tener un sentido de pertenencia en la institución.
-¿Los chicos pudieron contactarse con la historia de la institución?
-Fuimos trabajando de a poquito, armamos un temario con preguntas para saber quiénes habían pertenecido al lugar, quiénes habían estudiado aquí, qué había pasado, todo se fue adecuando a las edades de los chicos. La idea es que esto no sea el punto de llegada, sino de partida para desandar y empezar a trabajar en la escuela desde el rol que tiene que recuperar.
-También han hecho una recuperación de los espacios…
-Afortunadamente hemos ido recuperando los salones, pintamos el frente, tenemos una sala de informática puesta a punto para que los chicos trabajen, así que llegamos a los festejos muy bien, con un grupo de alumnos y docentes en su rol, con ganas de trabajar y hacer propios sus espacios, con ganas de compartir una historia que está cruzada por dificultades, porque tenemos familias con muchas carencias, docentes que se están capacitando. Tratamos de escucharnos, comunicarnos y de que la escuela sea un espacio de encuentro, donde todos podamos empezar a realizarnos un poquito, cada uno desde su rol.*

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