La Escuela 7 cerró sus puertas por problemas en el techo del edificio, que está en reparación
Dadas las condiciones edilicias representadas por serios problemas en el techo, los directivos de la Escuela 7 decidieron que los alumnos no concurrieran a clases desde el lunes al no poder garantizar las condiciones mínimas e indispensables.
Sucede que, cuando los docentes retomaron la actividad el pasado 15 de febrero, se encontraron con un importante charco de agua en la galería. Para su sorpresa, las causas eran la existencia de un gran palomar en el techo ?que permaneció allí durante años- provocando pequeñas roturas en toda la superficie.
Sin dudas, caminar por la planta alta de un edificio que tiene más de 100 años es desolador. Aulas con sus paredes que muestran las filtraciones, pisos mojados y pasillos que dejan ver a trasluz la caída de las gotas, como la clara evidencia del problema.
Desde fuera, los trabajos de albañiles intentan solucionar el estado del techo que tiene 1.200 metros cuadrados aproximadamente, por lo cual, hablar de una obra ?faraónica? no dista mucho de la realidad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl descubrimiento
La directora de la Escuela 7 ?Julio Argentino Roca?, Cristina Morete, contó ante El Eco de Tandil cuál es la situación, tanto edilicia como educativa.
?Hubo una rotura de los techos descubierta específicamente hace muy poco tiempo por una limpieza, donde encontramos guano y palomas?, resumió la directora.
Cuando se quita todo, ?se descubre que debajo hay roturas en la loza y en la membrana por el ácido que desprende la acumulación de excremento de paloma?. Por lo tanto, ?cuando queda bien, porque el Consejo Escolar lo limpia todo, se producen filtraciones de agua que había que arreglar?, agregó. Además cooperaron al complejo escenario ?algunos vándalos que rompieron los canalones para cazar estas palomas durante el período de receso?.
Morete apuntó que, frente a este panorama dependen exclusivamente de las condiciones climáticas, por lo cual ?se decidió, desde el Consejo a través de la arquitecta de la DPI, cerrar el edificio para empezar la gran obra?, ya que ?son 1.200 metros cuadrados de techo que hay que reparar y hacer nuevo en algunas partes?.
La decisión
de suspender
Las clases comenzaron normalmente el 1 de marzo en la escuela 7. Sin embargo, las lluvias que se registraron en los últimos días sirvieron para tomar la determinación de suspender el dictado de clases. Morete dijo que ?el último día (el viernes pasado) vimos cómo tenía que funcionar la escuela si nos quedábamos, adentro de los salones, sin poder salir al patio, con el riesgo de que se resbalen, por eso se tomó esa determinación?. Seguidamente acotó que ?todo está pensado en función de los alumnos para que estén en condiciones óptimas?.
Dada la magnitud de la obra, que demandará aproximadamente un mes de trabajo, en el caso de que los factores externos acompañen, los directivos decidieron comenzar a buscar lugares ?alternativos? para dictar clases a los más de 150 alumnos que concurren.
?No queremos que pierdan más días de clases, que es lo que nos está perjudicando?, expuso para luego señalar que la idea es tratar también de ?recuperar? los días perdidos de esta semana ?con actividades, cuadernillos, que ya estamos preparando para que se lleven a su casa?.
Para destacar, Morete señaló que ?tenemos el apoyo del Consejo Escolar, están todos abocados a que lo más rápido posible se termine la obra para que podamos volver a nuestro edificio?.
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