La escuela de Villa Alduncin busca caminos para ganarle al vandalismo y la desidia
Esta situación suscitó reclamos de los directivos al Consejo Escolar y notas de los estudiantes y de algunos padres para gestionar soluciones a este grave problema de infraestructura.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn principio, la mayoría de los cristales falta como consecuencia del vandalismo, ya que los rompen jóvenes del barrio, a pesar de las mallas protectoras que han colocado en las ventanas.
En cuanto a los vidrios que se destruyen en el interior, se inicia un proceso de investigación interna y se le solicita al alumno que se responsabilice, abonando el costo de la reparación. De este modo, la comunidad educativa ha logrado que entre todos cuiden las aulas.
En el edificio, que fue pintado a principio del siclo lectivo por militantes de La Cámpora, hay actividad durante todo el día, ya que por la tarde y a la noche funciona la Escuela Técnica 1. Además, los estudiantes concurren a educación física en el salón de usos múltiples, donde los vidrios se suelen dañar al recibir pelotazos.
Como muestra de su afecto por la institución, los estudiantes han pintado varios murales tanto en las paredes de las galerías que dan al patio y otros ubicados en el interior de los salones. Sumado a esto, el centro de estudiantes trabaja para concientizar a los alumnos de la importancia de cuidar los vidrios, los baños y los calefactores.
Filtraciones en invierno
La EES4 cuenta también con una extensión donde se dicta primero, segundo y tercer año y que funciona en Ugalde y México; con el Sistema Dual, donde los egresados se preparan para trabajar como auxiliares administrativos en empresas y el Cesaj (Centro de Escolarización de Educación Secundaria para Adolescentes y Jóvenes), destinado para chicos de 15 a 18 años que abandonaron los estudios.
La directora Stella Maris García confirmó que al comenzar el frío contabilizaron 51 vidrios rotos, de distintos tamaños, en los distintos espacios de la sede principal del establecimiento, que recibe a 294 estudiantes.
“Mandamos cartas al Consejo Escolar y estuvimos evaluando con la cooperadora cuáles eran los más importantes”, contó y adelantó que el Municipio envió el martes pasado a personal para intentar reponer la totalidad de los cristales, ya que también habían elevado un pedido formal al intendente Miguel Lunghi.
Por otra parte, la directora explicó que no suspenden las actividades por el frío y cuando no se puede dar clases en alguno de los salones, cuentan con tres espacios alternativos, que son la biblioteca y otro espacio ubicado a 50 metros de la institución. “Preservamos que los chicos estén calefaccionados y evaluamos que los vidrios que están rotos no sean peligrosos para ellos”, precisó.
Las ventanas exteriores están protegidas con un tejido de alambre, pero igual son blanco del vandalismo y la mayoría de los sectores dañados está cubierta con cartones. La directora lamentó que no puedan controlar estos atentados, aunque aclaró que están atentos a que los estudiantes no se lastimen.
A pesar de la malla de las aberturas, asiduamente descubren que desde el exterior les han destruido cristales arrojando proyectiles contundentes. Estos casos son más frecuentes durante los fines de semanas largos y desde la institución no le encuentran solución a la problemática, aunque siguen buscándola.
En cuanto a la situación de los cristales del interior, explicó que “nosotros tenemos lo que se llaman medidas reparadoras. Si vemos que un chico está rompiendo, automáticamente se llama a la familia y los chicos se hacen cargo de los vidrios. El año pasado estuvimos en un cuarto año casi un mes con el faltante de un vidrio -pero ya era en primavera- porque los chicos no se querían hacer cargo de que lo habían roto”, relató.
Después del verano, llegaron a un número imposible de manejar: 51 vidrios dañados. Varios pertenecen al SUM y están ubicados en el exterior, y en el interior faltan dos grandes que no lograron determinar las causas de la rotura. Tras avanzar con los reclamos, esta semana recibieron la confirmación desde el Municipio de que les repondrán la totalidad. Ahora, el desafío es evitar que vuelvan a romperlos y en eso se trabaja codo a codo con el centro de estudiantes.
La voz de los chicos
Por otra parte, los representantes de los estudiantes ratificaron que conviven con algunos cristales que están rajados y otros se mueven. Por este motivo, tienen frío durante las clases y son conscientes del peligro que significa para todos sus compañeros.
Además de las cartas que entregaron a las autoridades del establecimiento, contaron que celebran reuniones con sus pares de la Técnica 1 para buscar alternativas frente a los problemas que se presentan en el edificio que comparten ambas instituciones.
Sol Deanes, tesorera del centro de estudiantes, explicó que en los encuentros debaten “las normas de convivencia y los problemas que se presentan en la escuela, como las roturas de vidrios y calefactores”.
La alumna confirmó que muchas veces los daños los provocan los chicos, pero en otras ocasiones se trata de accidentes al correr una mesa o practicar deportes con pelota.
Por otro lado, Lautaro Rodríguez destacó que la intención es “levantar el ánimo de la escuela, reponer todo lo que falta y ayudar al barrio, conseguir algún semáforo en la esquina que falta”.
Su compañera agregó que “estamos viendo la situación, primero y principal, de la escuela, pero también del barrio”, ya que los vidrios y las rejas los rompen desde afuera por lo que planean realizar alguna campaña de concientización.
Ante este espíritu de cuidar y valorar el lugar de los jóvenes, el centro de estudiantes se mostró de acuerdo con la medida reparadora que prevé que el alumno que cause alguna rotura deberá afrontar los costos de la reparación con ayuda de su familia. De todos modos, destacó que será muy difícil evitar que ocurra lo mismo en el perímetro del edificio ubicado con colectora Pugliese y Nigro.
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