La ex pareja de Walter Bazán retrucó y dijo que sospecharía de la familia del asesinado
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Gabriela Maldonado se presentó ayer en el magazine “La ciudad” (Eco TV) y rechazó cualquier responsabilidad en la causa iniciada tras el crimen de su ex pareja, Walter “Tchami” Bazán.
Por otra parte, la mujer acusó a la familia de la víctima de favorecer su acceso a las drogas y admitió que en la relación hubo violencia, aunque dijo que no posee rencores que justifiquen la posibilidad de un delito.
Tras su excarcelación, la ex pareja de Bazán concurrió a los estudios de Eco TV junto a su abogado, Claudio Castaño, quien dijo que la mujer “quedó involucrada en la causa por la muerte de su ex marido desde el momento en que la familia de la víctima hizo hincapié en la línea investigativa de un problema pasional de pareja”.
Aclaró el abogado que “tenemos otra postura que también será materia de investigación. La familia de la víctima siempre apuntó hacia el lado de ella y tenemos que ver qué oscuro argumento tendrán como para involucrarla en tan aberrante hecho”.
Con derecho a dudar
En un momento de la entrevista, cuando la mujer dijo que dudaba de la familia de su ex pareja, Castaño la respaldó al señalar que “tiene todo el derecho de sospechar, así como lo hacen de ella. De hecho se presta a esto para demostrar que no tiene nada que ocultar y que está tranquila en su conciencia”.
La mujer estuvo detenida cinco días, dos en Tandil y tres en Mar del Plata, y la libertad fue otorgada porque “no había peligro de fuga y el delito es excarcelable. En lo que se tendría que haber adelantado tal vez la defensa oficial es en haber presentado una eximición de prisión. Así hubiéramos evitado que la criatura estuviera cinco días sin su madre”.
Castaño dijo que “seguimos sosteniendo que la modalidad del delito, que es complejo por el paso del tiempo, es de ramificaciones mafiosas e hizo referencia a que el cuerpo apareció semisumergido y con las manos seccionadas. “Es de manual de criminalística básica que eso no da para un crimen pasional”, sentenció.
En tanto, Gabriela Maldonado se prestó sin condicionamientos a la entrevista, en la que abordó cuestiones de su vida junto a la víctima, además de hablar de los antecedentes penales y la relación de Bazán con las drogas.
“No se preocuparon
por él cuando vivía”
-¿Cómo se enteró de la muerte de su ex marido? ¿Ya estaban separados?
-Yo me separé y pasaron como ocho o nueve meses. Me enteré por las noticias y por esta mujer –Beatriz, la mamá de él- que me echó la culpa de que lo había matado.
-¿Qué pasó por su cabeza en ese momento?
-Me pregunté qué tenía esa mujer, ya que ni siquiera fue a mi casa a golpearme la puerta y preguntarme algo. Empezó a salir por los medios acusándome y fue una cosa muy loca para mí… No sé que es lo que ella busca.
Pide justicia, pero no entiendo nada. Tampoco se preocupó por él en vida y no sé qué busca. Para mí no pide justicia, sino que solamente quiere hacer pedazos una familia, ya que no sólo me acusa a mí sino también a toda mi familia.
-¿A qué se dedicaba Walter Bazán?
-Estaba trabajando en obras. Era peón de albañil.
-¿Cuánto tiempo estuvieron casados?
-Estuvimos casados dos años.
-¿Pudo haber estado relacionado con alguna situación por la que pudieran haberlo matado?
-El andaba metido en un montón de cosas. Siempre lo quise sacar de lo que él andaba.
-¿A qué se refiere?
-Drogas y todo eso. Consumía y vendía. Lo quise sacar de todo eso y tomé la decisión de dejar el trabajo y a mi familia. Dejé todo por él y nos fuimos a vivir a Buenos Aires.
Nos fuimos a la casa del padre y su madre tenía un kiosco. Yo siempre trabajé y aproveché para hacer comidas para llevar.
Pero íbamos a la casa de la madre, en José C. Paz, y la hermana lo llevaba a la casa de la gente que vendía para que compre y consuma.
El hermano –Sebastián- había robado una casa o no se qué para que él edificara. La madre cada vez que llegábamos se iba.
Por eso no sé qué es lo que busca. ¿Por qué ahora tanta justicia y tanto joder si cuando lo tenían en vida no hacían nada bueno por él?
Investigar a la familia
-Luego de separarse, ¿volvió a ver a Walter “Tchami” Bazán?
-No lo vi. más. Pensé que se había ido para la casa de la madre.
-¿No tuvo ninguna noticia?
-No supe más nada de él hasta que se identificó. Ni me llamó, y lo quise llamar y no me daba el teléfono.
-¿Tienen hijos en común?
-Un nene de un año y ocho meses que justamente hoy cumple meses.
-¿Con quién estuvo su hijo durante su detención?
-Estuvo con mi mamá. Lo he tenido que llevar al Hospital porque levantó fiebre y está sinceramente a la miseria.
-¿Qué pasó por su cabeza cuado le dijeron que quedaba detenida?
-No sé. Es algo inexplicable, ya que me alejaban de mi hijo. No podía creerlo, no me cerraba.
-¿Hay algo que quiera decir?
-Lo único que quiero decir es que convoco a las autoridades y a la policía de José C. Paz a investigar a la familia de Walter David Bazán, porque para mí se están descartando conmigo. Hay muchas cosas que no me cierran.
-¿Cree que la familia de Bazán tuvo que ver con la muerte?
-No sé, porque él se separó de mí y lo que siempre hacía es correr para la casa de la madre, porque a lo del padre no iba porque es pastor. En la casa de la madre le daban la droga y todo eso, lo llevaban los hermanos a comprar y a consumir. Por eso la madre no me quiere.*
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Violencia, con límites
La mujer habló de denuncias por violencias cuando vivían en La Movediza. También dijo que Walter “Tchami” Bazán tenía pendiente una condena de dos años de prisión.
-¿A qué se dedica?
-Soy empleada doméstica. Perdí mi trabajo en un geriátrico y en otros lados por todo esto. Hoy estoy desocupada. No puedo trabajar en nada porque no sé qué voy a hacer.
-¿Podría haber tenido motivos para quitarle la vida a su ex pareja?
-No. Hemos discutido, nos hemos levantado la mano y hubo denuncias, pero no para llegar a eso.
-¿Se golpeaban?
-Me ha pegado en reiteradas veces, pero he ido y le he hecho la denuncia, pero no llegaría a ese término.
-¿Cuántas denuncias hay y dónde fueron los hechos?
-Dos o tres denuncias, y fue en Paso de los Niños, en la Movediza,
-¿Qué medida tomó la Justicia tras sus denuncias?
-Ninguna. Notificarlo nada más y citarlo. Tuvo una restricción de acercamiento durante unos tres meses.
-¿La violencia era reiterada?
-No. Y sólo contra mí. No contra mi hijo.
-¿Pudo haber quedado resentimiento en usted?
-Nunca, porque luego nos terminábamos arreglando. Nos íbamos a Buenos Aires a ver si cambiaba o si mejoraba estando cerca del padre.
-¿Cuál fue el motivo de la separación definitiva?
-Le había llegado una notificación de que tenía que cumplir dos años en una penitenciaria. Decía que no sabía qué hacer. Yo lo había seguido siete veces, pero le dije que otra vez no iba a pisar un penal.
Al saber eso, decidió irse. No quería volver a estar preso y yo esta vez no lo iba a seguir.
Antes había estado detenido cinco años, luego cumplió siete meses porque se peleó con mi papá y ahora le venía otra condena de dos años, según me decía.*
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