La experiencia de un tandilense que fue a buscar asado a 10,50 pesos al Mercado Central
Quien por primera vez llega al Mercado Central de Buenos Aires se encuentra con una verdadera ciudad. Desde la autopista Ricchieri no puede imaginarse que cubre una superficie de 540 hectáreas, de las cuales 210 están afectadas a la comercialización frutihortícola.
Transitar por sus calles implica encontrarse con estaciones de servicio, farmacias, plazas, restaurantes, lavaderos, estacionamientos, supermercados mayoristas, centenares de galpones (conocidos como ?naves?) y hasta una estación de ferrocarril abandonada.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa feria minorista
A varias cuadras de la entrada se comienza a vislumbrar un hormiguero humano. Buscar lugar para estacionar se vuelve una odisea, sobre todo pensando en que uno es tandilense y ?debe? parar lo más cerca posible.
Centenares de hombres y mujeres desfilan hacia sus autos o hacia las paradas de colectivos (que ingresan al lugar) con pesadas bolsas que dejan ver compras para varias semanas.
La Feria Minorista la podríamos dividir en dos. Un gran galpón, donde se suceden puestos de carnicería, venta de fiambres, pollos y una pescadería; y otro sector externo donde se puede encontrar frutas y verduras, de calidad y precios de lo más variados.
Lo que más llama la atención es el tamaño de la feria. Los puestos cubiertos se podrían comparar con el viejo mercado municipal de Colón y Las Heras, pero de varias manzanas; y el sector externo con una superficie de dos estadios de Tandil
Allí, por sectores delimitados, se mezclan la producción frutihortícola con puestos de especias y legumbres, ropa, juguetes, accesorios para celulares y ropa interior. Más parecido a La Salada que a un mercado concentrador.
¿Precios mentirosos de la carne?
La Corporación del Mercado Central se encarga a cada paso de recordar que adhiere a los precios del Gobierno nacional: asado a 10,50, pollo a 5,10 o merluza a 12,50 pesos por kilo.
Pero lo que nadie dice es que hay que disponer de tiempo y suerte para conseguirlos. Las colas en cada local son de una o dos horas. La gente compra varios kilos y los carniceros no dan abasto.
En la cola de la pescadería (hay una sola) una señora que había llegado desde Berazategui protestaba porque ?vine en colectivo temprano. Hace 45 minutos que espero y ahora me dicen que sólo puedo comprar dos kilos?.
Los despachantes de pescado, con uniformes dudosamente blancos, se apuraban a sacar de los cajones a las ?planchas? de filet congelado que iban cayendo -como piedras- al suelo. Desde allí eran rescatados para pasar a la balanza.
La fruta y la verdura
Ya afuera del gran galpón, bajo un inmenso tinglado o al aire libre, se despliega más de un centenar de alternativas para comprar frutas y verduras.
Aquí encontramos algunos precios normales (como en fruterías de Tandil) y otros realmente más económicos.
?Vengo todas las semanas, me queda cerca? decía un vecino de Ciudad Evita a quien no le alcanzaban los brazos para trasladar las bolsas de mandarinas, manzanas, bananas y ¡dos melones! que no lograba acomodar entre sus brazos.
Charlando con algunos puesteros, comentaron que los precios bajos se logran cuando son los mismos mayoristas que se instalan con puestos ?al menudeo?.
Así, se encuentran mandarinas, duraznos, manzanas o naranjas, a un peso el kilo.
Utopía para Tandil
Impensado sería viajar desde Tandil sólo para hacer compras minoristas en el Mercado Central.
Entonces ¿dónde encontramos los precios que anuncia Guillermo Moreno?
Por ahora, siguen siendo una utopía, salvo que un domingo uno tenga ganas de salir con el auto y la familia hacia el Gran Buenos Aires y traer unos kilitos de asado.
Eso sí, con el combustible, peajes y alguna ?viandita? para los chicos, calcule que cinco kilos del ?manjar argentino? le puede salir unos 400 pesos.*
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
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