La familia de un aprehendido por la ola de asaltos denunció irregularidades en la causa
Ante la falta de respuestas de la Justicia, la familia de Marcelo Daniel Morrone, de 44 años, denunció que el proceso de detención se produjo con irregularidades y que las pruebas no son suficientes para mantenerlo en prisión desde aquel momento.
Oscar Morrone, padre del detenido, se acercó a El Eco de Tandil para aclarar la versión de los hechos y solicitar públicamente la liberación de su hijo ante distintos acontecimientos que le resultaron sospechosos.
El hombre relató que el día en que la policía realizó el allanamiento en el domicilio de Almafuerte 799, su nuera llegó alrededor de las 15 y se encontró con toda la casa revuelta. Mientras llamaba a su marido para ver qué había sucedido, se encontró con una orden de allanamiento arriba de la mesa.
Alrededor de las 15.10 arribó Marcelo Morrone junto a su hijo y a los minutos llegó un patrullero con efectivos policiales, quienes le entregaron una citación para que se presente al otro día a las 9.45 para una rueda de reconocimiento. “Mi hijo se presentó en la Comisaría Tercera, lo tuvieron esperando bastante tiempo hasta que finalmente ingresó al reconocimiento y lo dejaron detenido. No dejaron entrar a su abogada y él se presentó voluntariamente cuando le llegó la citación”, indicó Oscar Morrone.
Las dudas
Según lo que pudo conocer la familia, la policía se habría llevado del allanamiento dos gorros, los cuales utilizaba comúnmente para trabajar, y una bufanda de color negro que pertenece a su mujer.
“En la rueda de reconocimiento, la policía dijo que Rocío Sotelo, la víctima del asalto, lo reconoce, pero luego, el 8 de julio, en el Facebook del comercio, ellos mismos lo desmienten cuando dijeron que la mujer no reconoció a nadie ya que los asaltantes ingresaron con los rostros tapados y que la policía se basó nada más que en las cámaras de seguridad”, advirtió Oscar Morrone.
Por otro lado, el padre del detenido indicó que su nuera fue a visitarlo el domingo luego de la detención y que su hijo le confesó que “la rueda de reconocimiento estaba armada, ya que junto a él habían puesto al herrero que trabaja allí adentro, al novio de una de las chicas que es policía y un albañil que agarraron de la calle”. Frente a estos datos, la familia afirmó que “no hay pruebas suficientes para que continúe detenido, sobre todo porque las víctimas del asalto dijeron no haberlos podido reconocer ya que estaban tapados con bufandas y gorros”.
Por último, y como prueba de que el detenido no sería la persona del asalto, la familia Morrone aseguró que “el día del robo Marcelo estaba cenando en familia con su actual mujer y su padrastro, con su hija y una amiga. Ellos cenan temprano porque al otro día tienen que levantarse para ir a trabajar ya que son personas honestas y de trabajo”.
A partir de allí es que la abogada de la familia solicitó una orden de excarcelación y se la negaron; así como también una apelación para un nuevo careo, pero justo se inició la feria judicial así que como mínimo hasta el próximo lunes no tendrán novedades.
Estigma social
Otra preocupación que mantiene en vilo a Oscar Morrone y su familia es la consecuencia social que tendrá que superar su hijo una vez que salga en libertad. “Mi hijo no tiene antecedentes, está más limpio que el agua. Luego de que quedó detenido, los robos continuaron en los mismos horarios, de 20 a 22, y con el mismo arma; entonces cómo puede ser el culpable”, cuestionó.
Y agregó que mientras tanto “mi hijo está adentro de la cárcel muriéndose de frío. Yo quiero que lo dejen en libertad y después si la causa tiene que seguir, que siga pero con él afuera para que pueda seguir trabajando ya que tiene que mantener a sus tres hijos. El que después tiene que salir a la calle es él y ya lo ensuciaron”.
El hecho
El atraco a la panadería ocurrió el martes 1 de julio, alrededor de las 21, cuando el negocio estaba por cerrar sus puertas. En ese momento, dos jóvenes ingresaron al comercio y uno de ellos encañonó a la empleada con un arma de fuego, mientras el otro, que no estaba armado, le exigió que le indicara dónde estaba el dinero.
Rocío Sotelo, empleada y esposa del hijo del dueño, inmediatamente le indicó dónde estaba la caja registradora. Los delincuentes se alzaron con un botín de unos 2500 pesos y se dieron a la fuga. La víctima vivió un momento de gran tensión debido a que se encuentra embarazada.
La víctima describió a los ladrones como dos jóvenes de entre 25 y 30 años, ambos tapados con bufandas y gorros. A su vez, el local cuenta con cámaras de seguridad, lo cual facilitaría la identificación de los malhechores. u
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil
Este contenido no está abierto a comentarios