La familia ferroviaria se subió al tren y celebró con emoción su vuelta a la estación de Tandil
El día tan esperado llegó. La mañana recién asomaba en un liviano marco de invierno en el emblemático barrio de Villa Italia, que se colmó de color. Jubilados y pensionados del ferrocarril, en compañía de sus familias, comenzaban a arribar a la remozada estación del histórico tren para rememorar viejos tiempos.
Era su homenaje. Comenzarían en pocos minutos un viaje inolvidable, disfrutando y siendo -nada más ni nada menos- que los protagonistas de una jornada única. Se subirían una vez más, y tras quince años, al ferrocarril, aquella formación que marcó sus vidas y unió a Tandil con ciudades vecinas, pueblos y paisajes.
En sus mentes, sin dudas, habrán pasado en aquel instante un sinfín de recuerdos, los mismos que minutos después revivieron al pisar el suelo del restaurado ramal.
Mientras la Gobernación hacía la prueba de sonido del escenario emplazado detrás de las vías -donde horas más tarde albergaría al mismo gobernador Daniel Scioli, intendentes vecinos, funcionarios locales y tandilenses- los presentes conversaban entre sí, se reencontraban, cambiados físicamente -tal vez- por el paso del tiempo, pero con el espíritu intacto de aquellas épocas en las que la locomotora a vapor era el escenario de sus mañanas, tardes y noches.
“¿Nos sacamos una foto?”, los invitó uno de los organizadores, sin saber quizás que ésa sería la primera de unas cientos de imágenes más que lograron captar un acontecimiento imborrable en la vida de los ex ferroviarios, de sus familiares y de toda la comunidad de Tandil. Uno a uno se fueron acercando al lugar donde horas más tarde volverían a vibrar las vías por la llegada del tren.
Varios fueron los flashes que dispararon los reporteros gráficos de varios medios, mientras ellos -compañeros de toda la vida- intentaban plasmar su emoción en una sonrisa. Todos aplaudieron este acontecimiento que marcaría una nueva, esperada y tal vez casi olvidada etapa de su existencia.
Tras semejante momento, se los invitó a que subieran a los colectivos y combis, en un ambiente festivo de charla y recuerdos. En la combi de prensa, junto a un grupo de señoras –también ex trabajadoras del ámbito ferroviario- se subió uno de los actores fundamentales de este ansiado acontecimiento que finalmente se concretó ayer: el interventor de Ferrobaires, Antonio Maltana.
Junto a él se encontraba Ernesto Palacios, director de Turismo local y el ex concejal radical Esteban Risso, quien según se comentaba en el trayecto, fue uno de los que más peleó en su paso por el Legislativo local por la vuelta del tren.
Ya en el Aeródromo provincial, se encontraron con otros viejos amigos. Se sumó además la directora de Habilitaciones, Alejandra Marcieri; y el secretario general de Suteba Tandil, Hugo González; acompañado de gente de la CTA local.
También estaban Rodi Cachela y Juan Carlos Parson, quien recorrió más de 5 mil kilómetros en bicicleta bajo el lema “Bici por el tren”, una movida que impulsaba la recuperación del servicio y que finalmente tuvo sus frutos.
“Cuando uno se vuelve viejo se le afloja la emoción y la verdad me dan ganas de llorar. Lo vivo intensamente a este momento y rebosante de alegría porque el tren -lo he dicho muchas veces- es como las arterias en el cuerpo humano, lleva la vida a los pueblos, los pueblos van a renacer con esto”, expresó Parson.
Aclaró además que “es necesario que esto no termine aquí, nos queda la segunda etapa a Quequén y una tercera a Tres Arroyos para unir nuevamente con el tren a los pueblos y ciudades de la provincia de Buenos Aires”.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegundo a segundo, los ex ferroviarios y las nuevas generaciones se acercaban al tan añorado momento: estaban a punto de subir al ferrocarril querido, fuente de trabajo, soporte de familias, mientras las históricas vías invitaban a iniciar un viaje inolvidable.
Gritos y aplausos cada vez más fuertes. “¡Llegó!”, expresaba la familia ferroviaria con emoción. Con dicha. El maquinista los saludó con un movimiento de mano y ellos ya aprovechaban la ocasión -en un lugar de privilegio antes de que el público que aguardaba en la estación pudiera disfrutarlo- para sacarse más fotos, en un marco ideal para concretar esta invitación histórica, este sentido homenaje, tanto para ex trabajadores tandilenses como de otras localidades.
En ese momento, emocionado, Antonio Maltana reconoció que desde la empresa vienen manejando la expectativa desde hace meses, trabajando además con la Secretaría de Turismo de la Provincia, porque según recalcó: “Tandil es un lugar turístico importante, con los distintos intendentes de la línea y hemos tenido la presencia del Gobernador, da la imagen clara de que está interesado en estas cosas”.
Expresó estar “muy feliz” y adujo que la reinauguración tiene una connotación particular “en el mes de la patria”. Sintetizó así estar “muy contento” por el evento y seguro que “vamos a tener toda la continuidad y crecimiento que necesitamos para llegar a Tandil con la periodicidad que nos hemos fijado y aún más todavía”.
Estupefactos por lo que sus ojos veían, conversaban entre sí y se reían. Uno a uno subieron al primero de los cuatro vagones y se dispusieron a elegir sus butacas azules, revestidas aún con nylon. El calor también reinó, gracias a la calefacción dispuesta en el ambiente. La comodidad les daba la bienvenida a un viaje por el tiempo, en un nuevo siglo, con mayor tecnología pero con la misma mística de ayer.
Para ese entonces, las fotos gobernaron el momento, mientras que el interventor de Ferrobaires brindaba entrevistas a la prensa y sin estupor se animó a emocionarse. Luego, junto a otros representantes de la empresa de transporte, recorrió una a una las butacas, saludando a cada uno de los ex ferroviarios, preguntándoles de sus vidas y haciendo algún que otro chiste.
Un tango resonaba en el vagón, era la voz de Cacho Quiñones, quien deleitó a los presentes con un tango dedicado al tren. Casi de sorpresa, un hombre canoso, con ocho termos a cuestas, invitaba a la tripulación a servirse y deleitarse con un rico café. “¿Cómo se llama?”, le preguntó una de las reporteras de un medio de afuera. “Yo soy Vaso, café, café”, respondió él con una sonrisa, un personaje más que conocido en nuestra ciudad.
Era como si el tiempo se hubiera detenido o como si sus agujas transitaran aún más lentas por las horas. En contraposición, a través de la ventana, todo iba rápido, el paisaje se desvanecía kilómetro a kilómetro, mientras el verde campo acompañaba a lo lejos.
Mientras transitaba el ramal, con su bocina resonando, familias, niños, adolescentes, alumnos y docentes de diversas escuelas con banderas argentinas en mano, aplaudían y saludaban. Pero -sin dudas- el momento máximo de emoción fue al desembarcar en la Estación, donde los mismos operarios -con lágrimas en sus ojos- saludaron orgullosos.
En un ambiente colmado de emoción, los aplausos sonaron al unísono. Mientras Flor de Murga llenaba de color la jornada con bombos y música, las autoridades iban subiendo con la capacidad del tren colmada.
Los tripulantes saludaron al Gobernador, a quien le agradecieron profundamente su labor. Lo mismo, algunos pasos más atrás, ocurría con el jefe comunal que estrechaba las manos de quienes protagonizaron la historia pasada y pudieron celebrar este histórico presente.
De esta manera, las vías volvieron a ser lo que eran: arterias que unen ciudades. Los tandilenses y vecinos de otras ciudades celebraron la vuelta del tren. Los vagones recobraron vida y la familia ferroviaria cumplió un sueño que si bien sentía lejano, un día casi sin presentirlo se convirtió en realidad.
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