La familia que usurpó el local de España al 900, pide ayuda para conseguir un lugar donde vivir
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Ignacio Benecier, junto a su esposa y tres hijos, vive desde hace ocho meses en un local usurpado de España 941 donde hace algunos años funcionaba una librería.
En el inicio de la entrevista con El Eco de Tandil, Benecier se preguntó: “Quién puede hacer algo por mí y por mi familia”, puesto que la situación por la que atraviesan no es la mejor: “Acá no tengo luz y tuve que cerrar parte del techo (que es alto) con cartones por las filtraciones. Lo vengo arreglando como puedo. Pero es un galpón que tiene 40 metros y se llueve todo”.
Por eso, “estoy viendo cómo me puede ayudar la gente a conseguir una casa en alquiler”.
“Estoy usurpando el local que estuvo 20 años sin pagar impuestos y 15 que está abandonado”, relató sobre su actualidad. Y argumentó que “me metí acá porque está cerca del Hospital y mi mujer en ese momento estaba embarazada del más chiquito (de un mes de vida). Antes de estar en las vías…”.
Anteriormente a terminar en la ex librería, Benecier indicó que “vivía en otra casa usurpada que se llovía. Y encontré este lugar, pero sigue siendo lo mismo”.
Ahora, la familia integrada por su mujer y sus tres hijos (de 6, un año y un pequeño bebé de un mes) busca una vivienda en mejores condiciones donde vivir.
Pedir trabajo
Luego, cuestionó: “Los que hemos votado nunca han venido a decirme que me van a dar una mano”, y remarcó que “fuimos a todos lados. A la Municipalidad, a Desarrollo Social y todos me dijeron lo mismo. Nadie tiene respuestas”.
A su vez, Benecier reconoció que “trabajo no me quiere dar nadie por los antecedentes que tengo. O aparentemente, lo que me dan a entender es que a los de arriba (autoridades) les sirvo más como peligroso y no como un ciudadano trabajador”.
Para ganarse la vida y mantener a su mujer y sus tres pequeños hijos, “salgo a juntar cartón, vidrios, fierros con un carro, y además guardo las boletas de las cosas que vendo para tratar de vivir dignamente”.
De inmediato, sacó un fajo de papeles sostenidos por dos bandas elásticas con el comprobante de su actividad.
“No me dan nada. He ido a todos lados a pedir trabajo. Fui a la Municipalidad y me dieron un número. Y me dan a entender que les sirvo más como peligroso que como trabajador humilde”, remarcó Benecier.
Exhibió un pequeño papel color verde a través del cual quedó constancia del ingreso del pedido al Municipio, en septiembre de este año. “Esto no me da de comer”, se quejó. “Y el trabajo no aparece”, agregó.
“Quiero ver si esta la posibilidad de que alguien me dé una mano para tener una casa para alquilar, para poder vivir. No sé qué hacer ya, por eso quiero ver si de algún modo alguien me puede dar una mano alquilándome una casa sin garantía”, explicó sobre su solicitud.
A su vez, insistió: “Necesito una ayuda y ver qué puede hacer el Gobierno por mí o alguien que me pueda ayudar. No sé qué hay que hacer en este país para vivir bien”. *
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