La fiesta de las artes engalanó la Plaza Independencia
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Un equipo periodístico de El Eco de Tandil recorrió el espacio público de la Plaza Independencia, que ayer había perdido su fisonomía cotidiana para convertirse en un vergel de las artes que se aprenden en cada uno de los barrios de la ciudad y también de localidades vecinas.
Fue así que se encontró en una de las carpas a la Escuela Municipal de Teatro con sus diferentes talleres, por ejemplo para chicos especiales, del cual surgió una estatua viviente, estoica e imperturbable soportando el calor y recibiendo el generoso aplauso del público. Al mismo tiempo integrantes del taller de humor y creación colectiva para adultos y adultos mayores hicieron algunas puestas cortas realmente muy interesantes como la de “Modelo de madre para armar y recortar” dirigido por María Blanco Mula, donde se presentaron diferentes estereotipos de madre que causaron la hilaridad del público, sobre todo de las mujeres que en alguna de las caracterizaciones se vieron reflejadas. Luego vendrían los mayores en un pase de comedia hilarante y también estereotipando humorísticamente “con los achaques propios de la edad” que daban como para jugar al teléfono descompuesto.
¡Un graffiti por acá!
Muy interesante resultaba ver a los adolescentes y sobre todo a unos cuantos adultos ocuparse de los graffitis, escribiendo lo que les viniera en gana, siempre dentro de las consignas obviamente. Estos adultos que tal vez nunca fueron transgresores se mostraban entusiastas a la hora de recordar, por ejemplo aquel Mayo Francés.
Lo de los más chiquitos –era enternecedor- los artistas del futuro, con las manitas enchastradas de témpera y plastilina realizando sus propias obras con el entusiasmo muy característico de los pequeños. Sobre bandejitas blancas, hojas canson, haciendo bailar los pinceles y colores por las hojas blancas, daban por tierra con eso de que la hoja en blanco provoca un miedo paralizante. Habría que verlos bocetear y darle a los colores a pura risa.
¡Juventud creando!
Y qué decir de los jóvenes de Polivalente y los del IPAT, consideramos que se merecen un párrafo aparte, pintando en su soportes con distintas técnicas, realizando trabajos muy interesantes y mientras lo hacían tomaban mate con sus amigos, hablaban del boliche, reían y todo esto en torno a un hecho artístico.
Se vio también en el stand del taller de reciclado perteneciente a Desarrollo Social una muestra realmente interesantísima, con objetos muy creativos, muy bien logrados. Entre mate y mate nos contaron cómo trabajan y todo lo que se puede crear a partir del reciclado: todo lo que se pueda imaginar. También hubo quien se animó al torno para aprender el oficio de la sensual cerámica.
Diluyendo diferencias
Dos cosas de las cientos de actividades para destacar, pero que se convirtieron en momentos súper emotivos, fueron la interpretación con lengua de señas de una conocida canción por parte de la gente de la Sala Abierta de Lectura, a esto le siguió sobre el escenario un malambo interpretado por un joven down del taller de folclore de Vela.
Luego vendría el rock, seguiría el folclore, se acercaría el tango que compartiría escenario y cartel con la danza clásica, todo un lujo.
La gente caminaba la plaza, las familias tomaban mate sentadas en los bancos mientras los chicos correteaban y pintaban, en un día de ceniza en suspensión que no amedrentó a los vecinos que salieron a la calle para disfrutar del arte en su más pura expresión.
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