La fiesta de Mauricio y Juliana casi termina mal
No puedo dejar de pensar en la respuesta que Macri me dio cuando le pregunté ?¿Por qué no canta algo de Queen??, haciendo alusión a ese video que circuló durante tanto tiempo de su imitación olvidable, pero divertida, de Fredy Mercury. El sábado, la respuesta del lord mayor de la ciudad de Buenos Aires fue ?No, ahora no, después?. Y efectivamente, después cantaría hasta atragantarse.
Bien, la cuestión fue así en el principio: Les di una mano a mis compañeros de EcoTV para cubrir el casamiento, ya que en otras oportunidades ?muy distintas- la cuestión había resultado sencilla. Nada de lo que pasó el sábado, donde la mayoría de los periodistas y camarógrafos era hombres portando unas cámaras gigantes que las apoyaban sobre todo en las cabezas de sus compañeros, y la mía incluida. Acompañando a Beto Iob pasé la tarde siendo el ?Seguime, Chango, seguime? del recordado periodista de Canal 9 José de Zer que buscaba ovnis en el cerro Uritorco. La diferencia era que micrófono mediante estaba atada a la cámara de Beto, que buscaba famosos para filmarlos mientras yo debía hacerles la nota. El problema era que todos querían meterse dentro de los autos ?yo incluida- para tener la mejor vista, la palabra o lo que fuera del famoso de turno. En determinado momento tuve medio cuerpo ?casi literalmente- dentro del auto de Coppola (juro que no vi ningún jarrón) y cuando quise salir recordé la mamografía de la semana pasada, ya que tenía una lola aplastada entre un espejo retrovisor y una ciclópea cámara. Zafé como pude y estuve a punto de renunciar, con mi grabador digital y Luis Veloz sacando las fotos me manejo de diez, pero con un micrófono unido por un cordón umbilical a la cámara de Beto Iob y entre mil monos es difícil. Así y todo traté de hacer un buen papel aunque terminé con algunos chichones, pisotones y un golpe en la mandíbula al mejor estilo Caamaño y que no sé de dónde vino.
Cuando todo se tranquilizó, nos tomamos una gaseosa entre los tres y nos pusimos a imaginar cómo sería todo dentro de La Carlota. Ya habían entrado Martín Seefeld, Nancy Pazos y Diego Santilli, y todavía faltaba Valeria Mazza y Araceli González que llegarían más tarde.
Y adentro todo era una fiesta (obvio), terminada la ceremonia la pareja con sus invitados degustaron del catering y ya a los postres Mauricio debe haber recordado mi pregunta: ?¿Por qué no canta algo de Queen?? Y ni lerdo ni perezoso, se puso el súper bigote tipo Mercury, tomó el micrófono y se puso a cantar. Y cuando estaba por decir ??the champions?, se calló de golpe, se puso blanco, comenzó a temblar, a transpirar y a tocarse el pecho como Tarzán. Nadie sabía qué le pasaba, los invitados comenzaron a desesperarse, Juliana pensó lo peor y se puso a llorar. Alguien llamó a la médica que estaba con la ambulancia que ni lerda ni perezosa lo tiró al piso y comenzó a golpearle la espalda rudamente hasta que Mauricio abrió la boca pegó un grito y? escupió el bigote. ¡Nadie lo podía creer! Pero una vez compuesto el novio, dicen que se escuchó clarito: ?No canto nunca más?.
La fiesta siguió, el susto no hizo que se perdiera el glamour ni la diversión. De todos modos, la fiesta estuvo a punto de convertirse en? no, mejor ni pensarlo. ¡Se los vio tan felices!
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