La fuerza del movimiento de los ?indignados? deja sin margen al gobierno español
“Vamos a cumplir la ley”, aseguró el vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien no quiso aclarar si las fuerzas de seguridad desalojarían o no la Puerta del Sol cumpliendo con la resolución del organismo electoral.
No obstante, el funcionario dio algunas pistas al remarcar que “donde hay un problema la policía no crea otro para resolverlo”. “En función de los acontecimientos, la policía tomará sus decisiones, cumpliendo las leyes de forma proporcional”, indicó.
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, había marcado la línea poco antes al afirmar que el Ministerio de Interior actuaría con “inteligencia”.
Por su parte, el líder del conservador Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, quien quiere convertir las elecciones municipales y autonómicas en una primera vuelta de las generales de 2012, insistió en que “la ley debe cumplirse”.
Con los ojos del mundo mirando hacia España y unas encuesta que sitúan a su partido al borde de la debacle electoral, el líder socialista no puede dar un paso en falso ante un el movimiento espontáneo protagonizado mayoritariamente por jóvenes que reclaman un cambio político y social en todo el país.
De acuerdo con los Servicios Jurídicos del Estado, que analizaron la resolución de la Junta Electoral Central, solo cabría proceder a disolver la concentración en el caso de que se alterar el orden público de forma grave, poniendo en peligro a personas y bienes.
Siguiendo esta misma interpretación, el portavoz del gobierno regional de Cataluña, Francesc Homs, señaló que la policía actuará “con sentido común”, sin ser “inflexibles” y “atendiendo las circunstancias de cada momento”. Tampoco tienen planes para actuar en el País Vasco, según fuentes de la Consejería de Interior.
Más allá de la decisión de disolver o no las manifestaciones, lo cierto es que la prohibición de la Junta Electoral Central funcionó como un imán que atrajo a muchas más personas a congregarse en la emblemática Puerta del Sol, así como el resto de plazas “tomadas” de España, que ya son más de cien.
“Resistiremos de forma pacífica, como desde el primer día, cuando la policía nos desalojo de aquí a los golpes. Sólo pedimos que se respeten nuestros derechos, el derecho a un trabajo y a una vivienda digna”, decía Carlos, un estudiante de derecho de 22 años presente en la Puerta del Sol. “De aquí no nos mueven”, insiste Marta González, otra manifestante. “Que no, que no, que no nos representan”, cantaban los congregados en Sol a la hora del inicio de la asamblea.
El bautizado “Movimiento 15-M”, por el día en que comenzaron las movilizaciones convocadas por la plataforma “Democracia real ya”, aclaró en un comunicado que mañana, a las 20 hora local, volverán a concentrarse para “continuar el ejercicio de reflexión colectiva entre las personas asistentes a las reuniones espontáneas acaecidas durante los últimos días”.
“No se pedirá en ningún momento el voto para partido político alguno y mucho menos se tratará de influir en la decisión individual de cada persona, ni interferir en el derecho que tienen los ciudadanos y ciudadanas de ejercer el voto, no afectando así a la campaña electoral”, remarcan desde “Toma la Plaza” Madrid, ante el dictamen de la Junta Electoral, que consideró que si lo hacían al pedir la exclusión de los partidos mayoritarios, PSOE y PP.
Lo que hicieron fue convocar a “toda la gente para que acuda al Oso y el Madroño de la Puerta del Sol con un trozo de cinta para pegárselo en la boca y a las 00.05 horas del sábado quitárselo para dar un “Grito mudo al cielo”.
También en Cataluña, siguiendo la interpretación del gobierno central, el portavoz del gobierno regional, Francesc Homs, sostuvo que la policía actuará “con sentido común”, sin ser “inflexibles” y “atendiendo las circunstancias de cada momento”.
Allí, una multitudinaria asamblea votó continuar con la protesta a pesar de la prohibición de la Junta Electoral, pero la decisión mayoritaria fue no movilizarse fuera de la plaza Catalunya porque la policía podría utilizar ese momento para desalojarlos.
También se pidió a la fiscalía provincial de Barcelona que se presentara un recurso de amparo a la acampada ante el Tribunal Constitucional.
En un cartel colocado en una de las entradas del lugar podía leerse “Avui a les 00.00 Tothom a PL Cat” (Hoy a las 00.00 todos a Plaza Catalunya), toda una declaración de intenciones.
“Nos tenemos que quedar aquí, si esto sigue creciendo no podrán sacarnos. Queremos que esto sea una constituyente, y cambiar el sistema”, sostenía Luis Juverias, un activista. Jorge, un trabajador de 50 años, apuntaba: “Estoy cansado de estos políticos, que nos roban, que nos mienten. Hay que quedarse aquí, y plantarles cara pacíficamente”.
La toma de plazas y manifestaciones en reclamo por un cambio político y social se extendió en los últimos días a todo el país e incluso traspasó las fronteras. Si los pasados días fueron Londres, Paris, Roma, Berlín, Buenos Aires y México DF, entre otros, hoy hubo protestas en Bruselas, Varsovia y Marruecos.
Se trata de la primera protesta espontánea de la sociedad civil española ante la situación de crisis económica que atraviesa el país, con casi 5 millones de desocupados.
Los jóvenes, con una tasa de desempleo de más del 40%, han estado a la vanguardia de este movimiento que expresa hartazgo y rebeldía, y al que ya se sumaron desempleados, trabajadores precarios, empleados de la educación, la sanidad, autónomos, jubilados y ciudadanos enfadados con los políticos y la situación de crisis que vive el país.
“Los políticos y los banqueros nos mean desde arriba (los medios dicen que llueve)”, rezaba una de las miles de ingeniosas pancartas”, puede leerse en una de las tantas ingeniosas pancartas.
“Recortar perjudica gravemente su salud”, decía otra en la plaza Catalunya de Barcelona, en clara alusión a las políticas de ajuste dictadas por los mercados financieros y aplicadas por el gobierno de Zapatero.
En medio de la rebelión de los indignados, España votará el domingo en elecciones municipales en todo el país y autonómicas en la mayoría de las comunidades a excepción de Galicia, el País Vasco, Cataluña y Andalucía.
Los socialistas de Zapatero podrían sufrir una histórica derrota, mayor que lo previsto en las encuestas, antes del inicio de la protesta.
En cambió, el opositor Partido Popular (PP) está a punto de conseguir una victoria, que seguramente quedará deslucida, pero que allanará el camino a su líder, Mariano Rajoy, a La Moncloa.
Una de las claves estará en la comunidad de Castilla-La Mancha, un histórico bastión socialista, que de caer en manos del PP supondrá un duro golpe para el PSOE. Si los socialistas también pierden Sevilla, éste podría ser el paso decisivo para quedarse sin Andalucía, el mayor granero de votos junto con Cataluña, ya perdida a manos de los nacionalistas.
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