La fundación Pequeños Hogares ofrece múltiples talleres

Francisco Codán, presidente de la fundación Pequeños Hogares, relata que parte de los proyectos que hoy desarrollan nacieron de la experiencia realizada por ?la abuela Gladys?, una señora que vivía en el barrio y había quedado a cargo de sus nietos y decidió dar una mano a otros chicos que estaban en la misma situación. Lamentablemente, falleció y la gente de Pequeños Hogares decidió tomar en sus manos la tarea que ella desarrollaba, que se plasmó en el desarrollo de numerosas actividades.

Responsables
El espacio de encuentro es la casa de Mimí y Carlos Poison, dos vecinos del barrio, que llegados del conurbano bonaerense se instalaron allí y decidieron hacerse cargo de los chicos, que hoy ascienden a un número impensado para los fundadores: 57 jóvenes concurren a distintas actividades.
Cada uno de ellos está registrado, y no sólo Francisco Codán ?presidente de la fundación-, sino Mimí y Carlos conocen sus historias, familias y actividades diarias, lo que es muy importante porque a través de las actividades que realizan, los chicos canalizan sus realidades personales.
En marzo comenzaron las tareas con sólo veinte chicos, enseñando guitarra, telar y carpintería. Con el tiempo se fueron anotando más chicos que pasaban,  preguntaban si se podían sumar y como dice Mimí ?a mí nunca me gustó decir que no, uno más, uno más, y llegamos a los 57. El espacio nos superó, pero nos repartimos en días?.
De esa manera, se puede ver que hoy trabajan con un horario extendido, ya que ofrecen actividades por la mañana y la tarde todos los días de la semana.
En este camino, previendo no poder cumplir con todos los concurrentes, Mimí y Carlos fueron capacitando a algunos de los chicos, que hoy son ?líderes? y guían grupos de aprendizaje.

Talleres
Actualmente, Mimí enseña telar, con el que los alumnos realizan bufandas, chalecos, ponchos. Indica que el dinero de los materiales proviene de la fundación, y los productos que realizan, se venden para recuperar los gastos de provisión.
Hoy en día, una de sus alumnas llamada Paula está enseñando telar y para ella ?es rarísimo, le estoy enseñando a cuatro chicas y es lindo, da un poco de miedo?.
Otro de los talleres es el de carpintería, donde realizan instrumentos musicales. Carlos explica que ?todo comenzó hace dos años, con un taller de guitarra. Se anotaron las chicas y empezamos a practicar. Luego, Francisco les consiguió una beca, con lo que pudimos armar otros talleres, como el de carpintería, donde construimos ceniceros y tablitas para fiambres y fuimos a vender a la feria del dique. Uno de los chicos que era feriante, hacía tambores y le preguntamos si quería dar un taller, vino y nos dio la posibilidad de hacerlo. En esa clase, había un grupo de carpinteros y aprendimos a hacer un tambor. Cada uno quiso hacer su sistema, y con el armado básico, aprendimos a construir?.
De esa manera, cada chico comenzó a hacer sus tambores y se lanzaron a ensayar para hacer un concierto y de esa manera, aprendieron temas de Piazzolla, un clásico venezolano y un popurrí de chacareras. Como relatan y casi sin planificarlo, el taller de percusión tomó su lugar y hoy ya planean grabar un disco.
Zulema, una de las alumnas también expresa el mismo entusiasmo, cuando cuenta que ?yo empecé con Carlos, estuvimos dos años tocando y un día me dijeron si quería ser líder. Empecé con unos nervios terribles, con chicos de 7 a 15 años… yo tengo 17 años y estoy terminando la escuela. Es lindo escuchar cuando a todos les sale igual y aprenden rapidísimo?.

Desafíos
Actualmente, y debido a la falta de espacio, otra de las casas del barrio ha dado espacio donde poder realizar los talleres, ya que el hogar de Mimí y Carlos se halla sobrepasado.
Según Mimí, junto a los chicos asumen en conjunto una responsabilidad, aprenden y valoran la situación de enseñanza y aprendizaje.
A pesar que son muchos quienes concurren ?se dan cuenta que no es una cosa masiva, anónima, sino que tenemos continuidad y los chicos saben que pueden venir y aprender?, asegura Codán.
A las claras, se ve que todos son emprendedores y por ejemplo, han comenzado recientemente a dar un taller de herrería, donde están realizando las trabas que van en las ventanas de los barrios y portamacetas. ?Esto es bueno, sobre todo, porque los trabajos manuales se están perdiendo?, dice Carlos.
Además, están organizando un proyecto para instalar una bloquera. La idea nació porque uno de los chicos que cursa los talleres está por casarse y Carlos notó la necesidad de que aprendiera a construir. Juntos, salieron a buscar una bloquera, que recientemente consiguieron y hoy, ya están buscando una mezcladora, para poder continuar con el emprendimiento.
Afortunadamente, trabajan en un espacio adecuado, cálido y afectuoso, donde no sólo se aprende, sino que claramente allí se escucha a los chicos, se los contiene y se les otorgan propuestas para que enriquezcan su presente y sus horizontes personales.

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