La Fundación y su aporte económico y ecológico
Desde que comenzó a gestarse la idea de dotar a Tandil de un hospital para niños, un grupo de mujeres, con una vasta trayectoria en cuestiones sociales, fue convocado para trabajar en lo que sería la Fundación del Hospital de Niños.
Con Eva Lischner presidiendo la organización, se plantearon dos líneas de acción para intervenir y colaborar con la institución sanitaria.
La primera, relacionada íntegramente con el cuidado integral del hospital. La segunda fue más ambiciosa y tuvo por línea directriz ser un sustento económico. Así surgió ?Tandil Verde?, un programa de reciclado de botellas de plástico, más concretamente de PET, que tiene por objetivo generar recursos sustentables para al desarrollo del sistema de salud público.
En líneas generales, se trata de un programa de participación ciudadana ideado para recolectar, limpiar y prensar botellas de gaseosas y agua mineral, que luego son vendidas a quien trabaja en la elaboración de nueva materia prima.
En este tiempo de vigencia del programa (fue lanzado a mediados de enero) se logró evitar que 10 toneladas de plástico sean depositadas en el relleno sanitario local.
La iniciativa representa, para la fundación, un sustento económico; para la ciudad, un beneficio ecológico (se libera de un material que requiere más de un siglo para su degradación); y para la sociedad, una acción solidaria.
Lischner reflexionó que ?estos materiales son una realidad, pero ya que existen, vamos a tratar de que tengan el mejor destino posible?.
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impulso
Hace unos meses se concretó la compra de una nueva máquina compactadora, dado que, con la anterior, no alcanzaban a comprimir grandes cantidades de botellas. ?La compactadora anterior prensaba 200 kilos por día. Y la nueva 800. Entonces la diferencia es astronómica?, señaló Leticia Saligari, secretaria de la Fundación.
Por eso se encuentran en condiciones de compactar las 10 toneladas por mes, o incluso más, pero el material no alcanza. Es por eso que la campaña necesita un nuevo impulso. En tal sentido, Lischner remarcó que ?quizás hay gente que consume muy poco, pero no importa, a lo largo de dos o tres semanas se acumulan y todo suma. Esas botellas que se tiran, a la fundación le sirven?.
Hay distribuidos 13 puntos verdes (un aparejo con tres tambores) en distintas estaciones de servicio de la ciudad, donde se pueden depositar las botellas. Además, el galpón de Caseros 1011 y los centros de salud. Es fundamental que la botella esté limpia, sin restos de gaseosa, aplastada y con la tapa colocada.
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